El Madrid de Campúa (IX): La Semana Santa

Artículo publicado el 16 de abril en el diario Informaciones que Pepe Campúa guardaba junto con uno de sus reportajes de Semana Santa

Artículo publicado el 16 de abril en el diario Informaciones que Pepe Campúa guardaba junto con uno de sus reportajes de Semana Santa

Testigo de la vida y las costumbres de la España de postguerra, José Demaría Vázquez “Campúa” fotografió en numerosos momentos las procesiones y celebraciones de la Semana Santa, durante finales de los años 40 y la década de los 50, tanto en Madrid como en otras capitales.

Recogemos a continuación algunos de sus reportajes en procesiones emblemáticas como la de Jesús de Medinaceli, el Santo Entierro, el Cristo del Gran Poder o la procesión del Silencio. Los penitentes y nazarenos, las mujeres vestidas con sus mantillas, los niños y niñas participando en las celebraciones, muestran la devoción popular que tenían en aquellos tiempos las procesiones y las tradiciones de Semana Santa.

Semana Santa en Madrid, fotografiada por Campúa en abril de 1953

Nazarenos en la Puerta del Sol durante la Semana Santa en Madrid, fotografiados por Campúa en abril de 1953

Jesús de Medinaceli

Una de las procesiones con mayor tradición en Madrid es la del Cristo de Medinaceli, que recorre las calles más céntricas y está organizada por la Archicofradía Primaria nacional de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Esta imagen del Cristo fue tallada en la primera mitad del siglo XVII en Sevilla y mide 1,73 metros de altura. Campúa fotografió su paso por la Puerta del Sol y las calles aledañas en numerosas ocasiones, como estas que recogemos de 1949 y 1950.

Procesión del silencio

La Cofradía del Silencio surgió en 1940 con el objetivo de recuperar las procesiones de Semana Santa en Madrid tras la guerra civil. En sus primeros años puso en marcha diversas actividades como un pregón, la Procesión de las Palmas del domingo de ramos, la Procesión del Rosario de Penitencia el miércoles santo y la Solemne Procesión del Silencio en la noche del viernes santo. Esta procesión del Silencio comenzaba habitualmente a las once de la noche y a la Hermandad de los Cruzados se le unían, en la Puerta del Sol, la mayoría de las cofradías y hermandades de la capital. Las imágenes de la galería siguiente corresponden a dicha procesión, que Campúa fotografió en el año 1950 y al Rosario de Penitencia celebrado el miércoles santo de 1958.

Otras procesiones y pasos

La cámara de Campúa también retrató otras de las procesiones más clásicas de la capital, como el Jesús del Gran Poder o el Santo Entierro. Pero, sobre todo, captó la tradición en torno a ellas, los nazarenos, las mujeres enmantilladas y el público que acudía a ver los pasos. En la galería siguiente recogemos algunas de estas fotografías, realizadas por Campúa en la Semana Santa de 1954.

Campanas de resurrección

Además de las procesiones, Campúa también realizó trabajos para ilustrar reportajes sobre otros momentos de la Semana Santa, como el sábado de Gloria. Para el diario Informaciones retrató así las campanas de la iglesia madrileña de San Manuel y San Benito, con el objetivo de ilustrar un artículo de Angulo.

Artículo publicado en Informaciones el 10 de abril de 1952 con foto de Campúa

Artículo publicado en Informaciones el 10 de abril de 1952 con foto de Campúa

El Madrid de Campúa (VIII): Domingo de ramos

La celebración del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa, cuenta con una gran tradición en toda España y también en Madrid. Llevar las palmas y palmones a misa, comprar las “aleluyas” o cumplir aquello de “quien no estrena en domingo de ramos no tiene ni pies ni manos”, eran costumbres integradas en la sociedad de la época.

Durante los años 50, José Demaría Vázquez “Campúa”, atento a la vida y a los acontecimientos de la ciudad, captó con su cámara algunos momentos de esta fiesta tanto por las calles como en la puerta de algunas de las principales iglesias del centro de la capital. A continuación compartimos algunas de ellas.

Además de las escenas callejeras, Pepe Campúa durante los años de la dictadura también realizó numerosos reportajes de la celebración oficial del domingo de ramos en El Pardo. Éstas ocuparon la portada del diario La Vanguardia en varias ocasiones, junto a las fotografías de Pérez de Rozas, que ilustraban las celebraciones desde Barcelona donde el domingo de ramos cuenta también con una gran tradición y que en aquella época congregaba a miles de personas junto a la Sagrada Familia.

Portada de La Vanguardia el 27 de marzo 1956 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Portada de La Vanguardia el 27 de marzo 1956 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Portada de La Vanguardia el 13 de abril 1954 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Portada de La Vanguardia el 13 de abril 1954 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Campúa y sus compañeros fotógrafos ante la cámara del Estudio Alfonso

Compartimos, dentro de la sección “Campúa visto por otros”, esta fotografía procedente del Archivo Fotográfico Alfonso, una imagen que precursora de las actuales masas de fotógrafos que se ven a menudo a la salida de las instituciones, eventos y edificios oficiales. Una foto sin fecha, que en su ficha original del archivo sólo aparece con la leyenda “Crisis: en la puerta de palacio” y el nº de negativo 117.301.

Crisis en la puerta de palacio. Foto © Alfonso Sánchez Portela (Archivo Fotográfico Alfonso), VEGAP, Madrid, 2014.

Crisis en la puerta de palacio.
Foto © Alfonso Sánchez Portela (Archivo Fotográfico Alfonso), VEGAP, Madrid, 2014.

Un jovencísimo José Demaría Vázquez “Campúa” en el centro de la foto (la sexta cámara por la izquierda) nos permite intuir la fecha y situar la foto en los inicios de su carrera, probablemente entre 1919 y 1923, como muy tarde. Tal vez la imagen corresponde a la crisis de gobierno que se produjo el 25 de febrero de 1920 cuando todo el gabinete dimitió en pleno. Otra posibilidad sería en marzo de 1921 tras el asesinato de Eduardo Dato o quizá con el golpe de estado de Miguel Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923.

Lo que sí documenta el archivo de el Estudio Alfonso son los fotógrafos que aparecen en la imagen, algunos de los principales reporteros de la época. De izquierda a derecha las cámaras pertenecen a: Domingo, Salazar, Contreras, Cortés, Del Río, Campúa (hijo), Orriós, Ortiz, Alfonsito y Pío.

Posa en la instantánea, por tanto, Alfonso Sánchez Portela “Alfonsito”, hijo del fotógrafo Alfonso Sánchez García quien pudo entonces haber tomado la fotografía, de no haberlo hecho alguno de los colaboradores de su estudio.

Alfonso padre había cubierto, junto con José Demaría López, “Campúa” padre, la información gráfica de la guerra de África a principios del siglo XX y ambos fueron pioneros del reportaje fotográfico en España. Tal y como les describía Francisco Serrano Anguita en el artículo “Reporterismo gráfico” publicado en el diario Madrid el 4 de noviembre de 1953 (citado por la tesis “La documentación fotográfica en España. Revista La Esfera (1914-1920)” de Juan Miguel Sánchez Vigil):

“Y así llegamos a los dos maestros de la época: Alfonso y Campúa. Tenaces adversarios y fraternales amigos, se encontraban en todas partes y era muy difícil que se ganasen la pelea (…) Uno y otro aparecían donde quiera que hubiese un hecho transcendental, un episodio emocionante o un lance pintoresco. Recorrieron España en múltiples viajes y cuando fue menester batallaron en África, porque lo mismo empuñaron el fusil que hacían clisés para El Heraldo o Nuevo Mundo”.

Logotipo del estudio Alfonso

Logotipo del estudio Alfonso

Esa manera de ser grandes amigos y grandes adversarios que tuvieron Alfonso padre y Campúa padre se trasladó de igual forma a sus hijos, Alfonsito y Pepe, quienes también cubrieron la guerra de Marruecos en los años 20 y fueron rivales durante muchos años para conseguir la mejor instantánea de la actualidad política o social. Algunas fuentes afirman que, incluso, Alfonso Sánchez Portela pudo ir a Las Hurdes a intentar fotografiar al rey Alfonso XIII durante su visita oficial, en la que José Demaría Vázquez “Campúa” había sido elegido por sorteo como el único reportero que cubriría el viaje en representando al resto de sus compañeros.

Años más tarde, cuando Pepe Campúa amplió su actividad profesional y se convirtió en empresario cinematográfico, Alfonso también le retrataría en 1935 en el cine Madrid-París, en esta imagen que recogimos anteriormente en esta misma sección del blog. Esa sería otra de tantas veces que posaría para él.

Ambos cubrieron también la Guerra Civil española y, al final de la misma, corrieron distinta suerte. Tal y como explica Francisco Carpio en la biografía de Alfonso Sánchez Portela, publicada en el libro “Héroes sin armas”:

La paz no le traerá precisamente buenos presagios. Junto a los demás miembros de la familia será depurado, se le retira el carnet de prensa y se le permite únicamente trabajar como retratista. Es entonces cuando se dedica intensamente a esa actividad en el estudio familiar, logrando una gran reputación.

La reina Victoria Eugenia ante la cámara de los Campúa

Victoria Eugenia de Battenberg (Escocia, 1887 – Lausana, Suiza, 1969) fue la reina consorte de España entre el 31 de mayo de 1906 y el 14 de abril de 1931 por su matrimonio con el rey Alfonso XIII. En su actividad como esposa del monarca y, posteriormente, en los años del exilio en Roma y Lausana, fue fotografiada en numerosas ocasiones por José L. Demaría López, “Campúa” padre primero y por su hijo José Demaría Vázquez “Campúa”. En los inicios del siglo XX las publicaciones de la editorial Prensa Gráfica –Nuevo Mundo, La Esfera y Mundo Gráfico– se hacían eco de la intensa actividad de la reina en actos de caridad, en eventos deportivos y en convocatorias sociales. En esa época, Campúa padre era ya muy próximo a Alfonso XIII y a la familia real, por lo que tuvo oportunidad de retratar a la reina en un gran número de ocasiones, además de conservar entre sus recuerdos personales un retrato en cartón fotográfico de Victoria Eugenia “la Princesa Ena” de un fotógrafo no identificado.

Copia en cartón fotográfico de un retrato de Victoria Eugenia de Battenberg niña, realizada por un  fotógrafo no identificado. La foto se conserva entre los objetos personales de Campúa

Copia en cartón fotográfico de un retrato de Victoria Eugenia de Battenberg niña, realizada por un fotógrafo no identificado. La foto se conserva entre los objetos personales de Campúa. En la parte trasera se lee la identificación “Princess Ena of Battenberg”, dado que a Victoria Eugenia la llamaban familiarmente por otro de sus nombres: Ena

En la siguiente galería de imágenes recogemos algunas de aquellas imágenes que Campúa padre recogió de la vida de Victoria Eugenia de Battenberg como reina consorte:

Entre las fotografías realizadas por José L. Demaría López, Campúa padre, se conserva también el siguiente retrato de estudio de la Reina Victoria Eugenia con sus hijos, sin fecha, que pudo haber sido tomada en torno a 1917.

Victoria Eugenia de Battenberg con sus hijos, fotografiados por Campúa padre (Circa 1917)

Positivado de época de Victoria Eugenia de Battenberg con sus seis hijos, fotografiados por Campúa padre (circa 1917). De izquierda a derecha sus hijos son: los infantes Jaime y Juan, la infanta Beatriz, el infante Gonzalo (en brazos de su madre), la infanta Mª Cristina y el infante Alfonso, príncipe de Asturias.

Por su parte, Campúa hijo continuó la tradición familiar y con el vínculo con Alfonso XIII, lo que le llevó a fotografiar también a Victoria Eugenia de Battenberg en diversas ocasiones, tanto siendo reina consorte como durante el exilio. Ella fue la protagonista de algunas de las primeras imágenes que José Demaría Vázquez comenzó a firmar con el seudónimo de su padre, añadiendo en ocasiones una “H.” al final, para distinguirse de su padre.

Fotografía publicada el 26 de diciembre de 1928 en Mundo Gráfico con el siguiente pie: SS.MM. los Reyes Don Alfonso, Doña Victoria y Doña María Cristina, SS.AA.RR. el Príncipe de Asturias y los Infantes D. Jaime, D. Juan, D. Gonzalo, las Infantas Doña María Crsitina, doña Beatriz, doña Isabel, doña Luisa y los Infantes D. Fernando y D. Alfonso, con sus hijos,en el Real Palacio de El Pardo, donde se reunieron con el Príncipe de Asturias para solemnizar con una comuda familiar el Santo de S.M. la Reina Doña Victoria. Esta fotografía ha sido obtenida exclusivamente para Mundo Gráfico por nuestro compañero Sr. Campúa. La imagen apareció también en las páginas de La Esfera el 29 de diciembre de 1928

Fotografía publicada el 26 de diciembre de 1928 en Mundo Gráfico con el siguiente pie:
SS.MM. los Reyes Don Alfonso, Doña Victoria y Doña María Cristina, SS.AA.RR. el Príncipe de Asturias y los Infantes D. Jaime, D. Juan, D. Gonzalo, las Infantas Doña María Crsitina, doña Beatriz, doña Isabel, doña Luisa y los Infantes D. Fernando y D. Alfonso, con sus hijos,en el Real Palacio de El Pardo, donde se reunieron con el Príncipe de Asturias para solemnizar con una comida familiar el Santo de S.M. la Reina Doña Victoria. Esta fotografía ha sido obtenida exclusivamente para Mundo Gráfico por nuestro compañero Sr. Campúa. La imagen apareció también en las páginas de La Esfera el 29 de diciembre de 1928

Cuando ambos se encontraron en la recepción ofrecida en Atenas, con motivo de la boda de Juan Carlos y Sofía, Victoria Eugenia saludó cariñosa al fotógrafo, tal y como relataba Santiago Nadal, enviado especial de La Vanguardia para el enlace, en dicho diario el 13 de mayo de 1962 en un artículo titulado “Las lágrimas de una anciana dama”:

“Tiene un aire sencillo y noble al tender la mano a los que en el desfile van pasando y tiene un gesto antiguo de soberana al dosificar su gentileza con unas palabras amables a los que va reconociendo: amistades de tiempos ya remotos. A algunos les retiene un momento la mano, a otros ambas manos y las sacude levemente. […] “¡Qué bien estás, qué bien estás!”, paréceme decirle a un caballero que lleva con gallardía sus muchos años y a otro, a nuestro compañero Campúa: “¡Cuántas fotografías me hizo tu padre, cuántas!”

Años más tarde se volverían a encontrar en una recepción similar organizada con motivo de la visita de Victoria Eugenia a Madrid, para el bautizo de Felipe de Borbón, del que fue madrina.

Pepe Campúa saluda a Victoria Eugenia de Battenberg ante la mirada de Juan Carlos y Sofía durante una recepción con motivo del bautizo del príncipe Felipe en 1968

Pepe Campúa saluda a Victoria Eugenia de Battenberg ante la mirada de Juan Carlos y Sofía durante una recepción con motivo del bautizo del príncipe Felipe en 1968

Pepe Campúa también le haría a Victoria Eugenia las que serían unas de las últimas fotografías de su vida, durante una visita a Lausana en 1964. Una de aquellas fotografías fue elegida por Marino Gómez Santos para ilustrar la portada del libro “La reina Victoria Eugenia de cerca”. Estas imágenes permiten, además, comprobar el método de trabajo del fotógrafo que -especialmente en los años 60- a menudo viajaba con dos cámaras y tomaba una parte de las fotografías en blanco y negro y otras en diapositiva a color. Con una fotografía de aquella sesión ilustraría también La Vanguardia su portada el 16 de abril de 1969, con la noticia del fallecimiento de Victoria Eugenia de Battenberg y un reportaje publicado en el Diario Madrid el 9 de febrero de 1968 como quinto capítulo de la biografía por entregas de la viuda de Alfonso XIII titulado: “Esta es la reina Victoria Eugenia, llantos y gozos en el destierro”.

A la izquierda: positivado de época firmado por Campúa de la reina Victoria Eugenia posando con un retrato de Alfonso XIII de fondo en su casa en Lausana (Suiza). A la derecha: portada del libro de Marino Gómez Santos "La Reina Victoria Eugenia de cerca"

A la izquierda: positivado de época firmado por Campúa de la reina Victoria Eugenia posando con un retrato de Alfonso XIII de fondo en su casa en Lausana (Suiza). A la derecha: portada del libro de Marino Gómez Santos “La Reina Victoria Eugenia de cerca”

Aquella última sesión fotográfica sería muy importante para Pepe Campúa quien, al año siguiente de fallecer Victoria Eugenia le dedicaría el calendario de su estudio con una de las fotos de aquella sesión en la que Victoria Eugenia de Battenberg posaba tejiendo un tapiz en su casa de Lausana.

Calendario de 1970 del Estudio Campúa dedicado a la reina Victoria Eugenia, fallecida el año anterior

Calendario de 1970 del Estudio Campúa dedicado a la reina Victoria Eugenia, fallecida el año anterior

 

Las fiestas en el estudio de Campúa

Rodeado siempre de buenos amigos y amigas, de gente del mundo del teatro, del ocio y del espectáculo, así como de personalidades relevantes de la sociedad madrileña, a José Demaría Vázquez “Campúa” le gustaba celebrar fiestas y convocar a sus conocidos tanto en su casa como en su estudio. Una ocasión especial siempre era el día 19 de marzo, festividad de San José que celebraba con más intensidad que el día de su cumpleaños (13 de febrero).

El fotógrafo había recibido dicho nombre de su padre, José Luis Demaría López, el primer “Campúa”, quien a sus dos hijos varones había puesto cada uno de los nombres que formaban su compuesto: José y Luis.

Especialmente durante los años 50, Pepe Campúa festejó el día de su santo, tal y como atestiguan numerosos registros en su archivo, dentro de la sección “Particular Don José”, bajo el título “Onomástica de Don José Campúa”. Aquí recogemos algunas de ellas, repletas de personajes de la época pendientes de identificar y también con presencia de empleados del estudio, botones, personal de servicio y camareros que atendían en estos festejos. Pese a la dificultad de conocer la identidad de la mayor parte de las personas que aparecen en las fotografías, resultan interesantes para conocer la vida de la época y el ambiente del estudio del fotógrafo en la calle Bárbara de Braganza nº 2.

Los reportajes de Josefina Carabias y la fotografía de Campúa

Entre las mujeres pioneras del periodismo en España es imprescindible citar a Josefina Carabias (Arenas de San Pedro, Ávila, 1908 – Madrid, 1980) -contemporánea de José Demaría Vázquez “Campúa”- Josefina Carabias debutó en el oficio en 1931 en la revista Estampa, donde pronto ganó fama como reportera. Pero es sobre todo después de la guerra cuando podemos encontrar algunos reportajes suyos ilustrados con fotografías de Pepe Campúa, especialmente aquellos publicados en el diario Informaciones a principios de los años 50. Tras un tiempo de exilio en París había vuelto a España y a su regreso se la señaló como republicana, por eso tenía que escribir escondida tras el seudónimo “Carmen Moreno” y hasta 1950 no le permitieron recuperar su firma.

Campúa realizó estas fotos el 10 de febrero de 1955 para un reportaje de Josefina Carabias para Informaciones en el que entrevistaba a una mujer ciega que vendía lotería en la Plaza de Callao (Madrid)


Campúa realizó estas fotos el 10 de febrero de 1955 para un reportaje de Josefina Carabias en el que entrevistaba a una vendedora de lotería ciega Campúa realizó estas fotos en los años 50 para un reportaje de Josefina Carabias para Informaciones en el que entrevistaba a una mujer ciega que vendía lotería en la Plaza de Callao (Madrid)

Su trayectoria como periodista se consolida y en 1952, se convierte en la primera mujer en ganar el Premio Luca de Tena de periodismo que la consagra definitivamente. Sus compañeros del diario Informaciones, entre los cuales estaba Pepe Campúa, le ofrecieron un homenaje con motivo de este reconocimiento el 4 de marzo de 1952, como puede verse en la siguiente galería de imágenes captadas por la agencia de este fotógrafo.

Josefina Carabias también hizo una incursión como autora teatral con la obra “Sucedió como en el cine, comedia en tres actos, que se estrenó el 12 de mayo de 1950, en el Teatro Gran Vía de Madrid en una función que fue retratada una vez más por la cámara de Pepe Campúa.

En 1954, Josefina vuelve a ser pionera convirtiéndose en el primera mujer corresponsal tal y como hoy entendemos, al ser destinada a Washington por el diario Informaciones. Sus crónicas sobre la actualidad y la vida estadounidense se convirtieron en un gran éxito en la España de los 50, que miraba hacia EE.UU. como modelo. Antes de irse, los compañeros de profesión le ofrecieron otro homenaje el 7 de diciembre de 1954 en el Club de Prensa, al que asistieron entre otros Pepe Campúa y Víctor de la Serna.

Josefina Carabias fue la primera en abrir camino a las mujeres en el ámbito del periodismo en España. Respetada y admirada, fue pionera y muchas profesionales han seguido su estela como su propia hija, Carmen Rico Godoy. La figura de esta precursora ha sido retratada en el documental Nosotras que contamos. Josefina Carabias y las pioneras del periodismo”, dirigido por Inés García-Albi.

Documental "Nosotras que contamos. Josefina Carabias y las pioneras del periodismo"

La boda de Carmen Franco y Polo ante la cámara de Campúa

La única hija de Francisco Franco, Carmen Franco y Polo, se casó el 10 de abril de 1950 con el Marqués de Villaverde, Cristóbal Martínez-Bordiú, de profesión médico cirujano. José Demaría Vázquez “Campúa” que en aquella época era ya el fotógrafo habitual de Franco, tuvo la exclusiva de las fotografías de la hija única de Franco vestida de novia en la víspera de la boda y, al día siguiente, captó la ceremonia en un reportaje que se publicaría también en exclusiva en el diario La Vanguardia.

La siguiente fotografía, que conserva su pie original, nos permite conocer los datos técnicos de la cámara e iluminación con las que se obtuvo el reportaje: una cámara Speed Graphic 4×5, un foco de 500 W y otro de 1.500. Exposición 1/25 segundos, apertura 1/5,6. La película utilizada fue Kodak Super XX.

Carmen Franco y Polo en la víspera de su boda, posa con su traje de novia en exclusiva para el fotógrafo Campúa


Anverso y reverso de una fotografía de Carmen Franco y Polo en la víspera de su boda, posando con su traje de novia en exclusiva para el fotógrafo Campúa. Se conserva el pie original en inglés en el que detalla la edad de los novios y que fue tomada en la residencia oficial del General Franco. La foto lleva, además de los sellos de Campúa, la firma del agente de prensa internacional William Stuttord Anverso y reverso de una fotografía de Carmen Franco y Polo en la víspera de su boda, posando con su traje de novia en exclusiva para el fotógrafo Campúa. Se conserva el pie original en inglés en el que detalla la edad de los novios y que fue tomada en la residencia oficial del General Franco. La foto lleva, además de los sellos de Campúa, la firma del agente de prensa internacional William Stuttord

En la siguiente galería de imágenes pueden verse algunos de los retratos de Carmen Franco y Polo tomados en aquella larga sesión con el fotógrafo Pepe Campúa en la que lució su vestido de novia.

Portada de La Vanguardia del 11 de abril de 1950 con las fotografías exclusivas de Campúa

Portada de La Vanguardia del 11 de abril de 1950 con las fotografías exclusivas de Campúa

Campúa también fotografió el enlace en el Palacio de Pardo, al día siguiente de la sesión de fotos que había tenido solo con la novia, captando imágenes como las que recogemos a continuación.

Positivado de época, firmado por José Demaría Vázquez "Campúa", de la boda de Carmen Franco Polo y Cristóbal Martínez Bordiú en el que aparecen con Francisco Franco y su mujer Carmen Polo

Positivado de época, firmado por José Demaría Vázquez “Campúa”, de la boda de Carmen Franco Polo y Cristóbal Martínez Bordiú en el que aparecen con Francisco Franco y su mujer Carmen Polo

En el fichero de retratos de estudio de Campúa se recogió también este acto, junto con otros muchos registros de sesiones anteriores que el fotógrafo realizó a Carmen Franco Polo, desde retratos de estudio en noviembre de 1941 hasta el reportaje de su petición de mano el 17 de diciembre de 1949, pasando por la propia boda y el bautizo de su primera hija, Carmen Martínez-Bordiú el 1 de marzo de 1951.

Fichas del archivo Campúa correspondientes a Carmencita Franco Polo

Fichas del archivo Campúa correspondientes a Carmencita Franco Polo

El Carnaval ante la cámara de Campúa

Las revistas ilustradas de principios de siglo XX en España destacaban los días de Carnaval y se hacían eco de los desfiles, carrozas y disfraces. Publicaciones como Nuevo MundoMundo Gráfico y La Esfera son buen espejo de cómo se celebraba la fiesta previa a Cuaresma y en ellas se publicaron numerosas fotos, tanto de Campúa padre como de su hijo, que reflejaban la alegría de esas fechas o que ilustraban pequeños relatos en torno al carnaval.

Fotografía de José Demaría López, "Campúa" padre, publicada en Nuevo Mundo el 7 de marzo de 1919. En su pie figura: "Mascarada original: los alumnos de la escuela de arquitectura disfrazados y caracterizados de personajes políticos, literarios y artísticos que celebraron el domingo de Carnaval el acto de colocar la primera piedra para el futuro edificio de la Escuela de Arquitectura

Fotografía de José Luis Demaría López, “Campúa” padre, publicada en Nuevo Mundo el 7 de marzo de 1919. En su pie figura: “Mascarada original: los alumnos de la escuela de arquitectura disfrazados y caracterizados de personajes políticos, literarios y artísticos que celebraron el domingo de Carnaval el acto de colocar la primera piedra para el futuro edificio de la Escuela de Arquitectura

Fotografia firmada por Campúa, probablemente autoría de Campúa padre, publicada el 27 de febrer de 1920 en Nuevo Mundo para ilustrar el relato "La máscara roja" de José Ortega Munilla

Fotografia firmada por Campúa, probablemente autoría de Campúa padre, publicada el 27 de febrero de 1920 en Nuevo Mundo para ilustrar el relato “La máscara roja” de José Ortega Munilla

Desde los inicios de su carrera, José Demaría Vázquez -“Campúa” hijo- también fotografió los días de carnaval y en los reportajes de las revistas gráficas en las fechas de carnaval, compartía páginas con fotógrafos como Salazar, Alfonso, Díaz-Casariego, Merletti o Marín. Uno de sus primeros reportajes carnavalescos fue el que realizó en los jardines de Joaquín Sorolla en 1920 con “La eterna comedieta: Colombina y Arlequín”. Una de las fotos de aquel reportaje ilustraría el mes de carnaval en el almanaque de Nuevo Mundo en 1922, cuando Campúa ya había comenzado a ser reconocido y a tener su hueco en el ámbito de la fotografía.

Fotografía de José Demaría Vázquez "Campúa" que ilustró el mes de febrero de 1922 en el almanaque de la revista Nuevo Mundo. Las dos modelos que hacían de Colombina y Arlequín habían posado para la cámara del fotógrafo dos años antes en los jardines de Joaquín Sorolla

Fotografía de José Demaría Vázquez “Campúa” que ilustró el mes de febrero de 1922 en el almanaque de la revista Nuevo Mundo. Las dos modelos que hacían de Colombina y Arlequín habían posado para la cámara del fotógrafo dos años antes en los jardines de Joaquín Sorolla

En los años siguientes también retrataría las carrozas y los disfraces por las calles madrileñas, sin embargo, las revistas gráficas comienzan a criticar en sus crónicas que el carnaval en Madrid es cada vez más deslucido a partir de los años del Directorio Militar de Miguel Primo de Rivera. “Fiesta plebeya sin gracia y sin arte”, la describía Nuevo Mundo el 14 de marzo de 1924. “Es innegable que, año a año, el Carnaval sobre todo en su aspecto callejero, cae en una lamentable decadencia”, señalaba la publicación dirigida por Francisco Verdugo el 27 de febrero de 1925 y, en la misma revista, el 4 de marzo de 1927 se afirmaba: “El único Carnaval que queda en Madrid es el de los niños”.

Desde 1937, durante la guerra civil y después durante toda la dictadura, Francisco Franco prohibió la celebración del Carnaval, solo a excepción de los bailes infantiles con disfraz o con trajes regionales, celebrados en las casas particulares o en locales autorizados por las autoridades. Fueron lo que algunos han descrito como “cuarenta años de Cuaresma”. Sin embargo la astucia popular hizo que el Carnaval se siguiera celebrando de una manera o de otra, cambiando el nombre de la fiesta o celebrándola en privado como podemos ver en las siguientes fotos tomadas por Pepe Campúa en los años 50.

A pesar de que solo estaban permitidas las fiestas infantiles y los trajes tradicionales, el archivo de Campúa nos permite comprobar que incluso en aquella época existían resquicios de libertad en el ámbito privado, como puede apreciarse en las siguientes imágenes -alguna con gestos ciertamente transgresores para la época-, obtenidas el 1 de marzo de 1952 en el “baile de disfraces organizado por Luis Rubiera para los directores y artistas de la pantalla española”, tal y como figura en el registro de estas fotografías.

Las cacerías en El Pardo, Franco ante la cámara de Campúa

Una de las aficiones más conocidas de Francisco Franco era la cinegética. Las cacerías y monterías que organizaba en El Pardo eran destacadas en la prensa de la época y criticadas en privado, por el tiempo que el Jefe de Estado dedicaba a dicha afición en lugar de a las tareas de gobierno. No obstante, las propias cacerías eran uno de los espacios donde, en aquella época, se tomaban decisiones políticas y económicas ya que a ellas eran invitados a menudo personajes influyentes -desde ministros a empresarios, pasando por la hija y los nietos de Franco o el propio Juan Carlos de Borbón, entonces príncipe de Asturias.

En muchas de estas cacerías en El Pardo, José Demaría Vázquez “Campúa” fue testigo gráfico y sus fotos de aquellos eventos sociales ilustraron las páginas de diarios como La Vanguardia o Informaciones. Rescatamos a continuación imágenes de algunas de dichas excursiones cinegéticas que se sucedieron especialmente en las décadas de los 60 y 70.

A la izquierda de estas fotografías panorámicas aparece José Demaría Vázquez "Campúa" con su cámara fotografiando la cacería en El Pardo. En las imágenes no consta fecha pero fueron tomadas posiblemente a finales de los años 60.

A la izquierda de estas fotografías panorámicas aparece José Demaría Vázquez "Campúa" con su cámara fotografiando la cacería en El Pardo. En las imágenes no consta fecha pero fueron tomadas posiblemente a finales de los años 60. A la izquierda de estas fotografías panorámicas aparece José Demaría Vázquez “Campúa” con su cámara fotografiando la cacería en El Pardo. En las imágenes no consta fecha pero fueron tomadas posiblemente a finales de los años 60.

Durante los días 12 y 13 de febrero de 1961 José Campúa acudió a una de dichas cacerías en la que, además, obtuvo como fotógrafo la exclusiva de cómo un fusil se le estalló a Franco durante la jornada de caza. Sólo unos meses mas tarde, en diciembre de 1961, el general tendría otro accidente similar que le causaría heridas en la mano izquierda.

Otra de las cacerías a las que asistió el reportero tuvo lugar en febrero de 1964, una montería a la que asistieron los ministros de Gobierno, entre los que se encontraba entonces Manuel Fraga Iribarne, los marqueses de Villaverde, los nietos de Franco y Carmen Polo, entre otras personalidades. La expedición sería publicada en portada por el diario La Vanguardia el 26 de febrero de dicho año.

Portada de La Vanguardia del 26 de febrero de 1964 con fotos de Campúa de la cacería celebrada días antes en El Pardo

Portada de La Vanguardia del 26 de febrero de 1964 con fotos de Campúa de la cacería celebrada días antes en El Pardo

Los fotógrafos de prensa también tenían tiempo de ironizar sobre la actividad de cacería durante estos eventos

José Demaría Vázquez "Campúa" a la izquierda junto a otro fotógrafo de prensa durante una cacería en El Pardo en 1964. Los fotógrafos de prensa también tenían tiempo de ironizar sobre la actividad cinegética durante estos eventos José Demaría Vázquez “Campúa” a la izquierda junto a otro fotógrafo de prensa durante una cacería en El Pardo en 1964. Los fotógrafos de prensa también tenían tiempo de ironizar sobre la actividad cinegética durante estos eventos

Una década más tarde, casi al final de su vida, Pepe Campúa seguiría cubriendo como fotógrafo las cacerías en El Pardo, como en la que se celebró en febrero de 1972, entre otras muchas ocasiones.

Campúa sería testigo de estas cacerías al igual que lo fue de muchos momentos tanto de la vida privada como de la vida pública de Francisco Franco durante las más de tres décadas que duró el régimen. Aunque nunca existió un contrato formal entre el reportero y Franco para que éste fuera su fotógrafo de cámara, en ocasiones se ha llegado a hablar de José Demaría Vázquez “Campúa” como el fotógrafo oficial del dictador y en algunas acreditaciones para eventos figura como “Fotógrafo de la Casa Civil de su Excelencia el Jefe de Estado”.

El Madrid de Campúa (VII): La ciudad bajo la nieve

La nieve no es un fenómeno meteorológico habitual en la ciudad de Madrid y, al igual que con otros hechos excepcionales, en los días de invierno en los que caían nevadas, José Demaría Vázquez “Campúa” salía con su cámara a las calles para retratar la nieve y sus efectos. En alguna ocasión, como en la fotografía siguiente, solo tenía que salir a la puerta de su estudio, situado en la calle Bárbara de Braganza nº 2, para conseguir una instantánea que reflejara los sucesos del momento.

Barrenderos retirando la nieve en la calle Bárbara de Braganza, junto al estudio de Campúa, retratados por su cámara el 13 de enero de 1952

Barrenderos retirando la nieve en la calle Bárbara de Braganza, junto al estudio de Campúa, retratados por su cámara el 30 de enero de 1952

A continuación recogemos dos galerías de imágenes de dos grandes nevadas que la capital vivió en los años 50 y que Campúa retrató con su cámara, fotografías que después aparecerían publicadas en diarios como Informaciones o La Tarde.

Nevada del 6 de diciembre de 1950

Nevada de los días 24, 25 y 30 de enero de 1952

Muchas de estas fotografías son inéditas, ya que solo algunas de ellas eran seleccionadas por los periódicos para ser publicadas, como puede verse en el recorte de prensa a continuación, que Pepe Campúa guardaba junto con los negativos originales de aquel reportaje en su archivo fotográfico.

Empleados municipales mitigando los efectos de la nieve en El Retiro en enero de 1952

Fotografía publicada en el diario Informaciones en la crónica de la nevada en Madrid, que reseñaba cómo los jardineros municipales hubieron de hacer de vareadores para evitar que con su peso se malograran algunas plantas.
Fotografía publicada en el diario Informaciones el 25 de enero de 1952 para ilustrar la crónica de la nevada en Madrid, que reseñaba cómo los jardineros municipales hubieron de hacer de vareadores para evitar que con su peso se malograran algunas plantas.