El Madrid de Campúa (XI): Las fiestas de San Isidro

Siempre pendiente de la actualidad de las calles de Madrid, José Demaría Vázquez “Campúa” realizó varios reportajes de las fiestas de San Isidro, en especial en los años de postguerra. Uno de los primeros registros que se conserva es de 1950, realizado muy probablemente para el diario Informaciones.

Aquel año Pepe Campúa retrató tanto la procesión como la ofrenda al patrón de Madrid que tuvo lugar el 15 de mayo, así como el pregón previo que se leyó una semana antes, el 7 de mayo y con el que dieron inicio las fiestas. En la procesión participaron varias autoridades de la época, como el ministro de Agricultura, Carlos Rein y varios cargos del Ayuntamiento, así como miembros de las Asociaciones de Ganaderos y Labradores y una escuadra de la Guardia Civil. La ceremonia estuvo presidida por el patriarca de las Indias Occidentales y el entonces obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá, Monseñor Eijo Garay.

Recorte realizado sobre el contacto fotográfico para seleccionar la parte de la fotografía que sería publicada.

Recorte realizado sobre el contacto fotográfico para seleccionar la parte de la fotografía que sería publicada con el entonces obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá, Monseñor Eijo Garay.

Nota informativa firmada por Víctor Babot con la previsión del recorrido de la procesión de San Isidro

Nota informativa firmada por Víctor Babot con la previsión del recorrido de la procesión de San Isidro

Junto con las fotografías, en el archivo de Campúa se conserva también una breve nota informativa, firmada por Víctor Babot, que reseñaba el recorrido de la procesión de San Isidro por las calles del centro de Madrid:

“A las siete de la tarde saldrá la tradicional procesión que recorrerá las calles de Toledo, Tintoreros, Puerta Cerrada y Sacramento, cantándose una salve ante la virgen de la Almudena, patrona de Madrid en el atrio de su iglesia. Continuará el cortejo por la calle Mayor, Ciudad Rodrigo y Plaza Mayor donde se hará la ofrenda de los frutos del campo por las muchachas de la Hermandad de la Ciudad y el Campo y continuará por la calle de Toledo a la Catedral donde se dará a besar la reliquia del Santo.

La ofrenda de frutos se celebrará durante la procesión en la Plaza Mayor. El grupo de danzas de la ciudad y el Campo ejecutará delante del Santo diversas danzas campesinas de la Edad Media”

Pero, además de las fiestas religiosas, Campúa también retrató otros eventos que se celebraban en Madrid en torno a las fiestas del santo patrón, como el premio internacional de motocicletas y de motos con side-car que se celebró aquel año en el Parque del Retiro, en el circuito del Paseo de Coches. El ganador de la carrera de side-cars fue Jean Murti y los pilotos José Redruello y su “paquete” Manuel García protagonizaron una espectacular caída. Por su parte los vencedores de la prueba de 500 cc. fueron Pagani, oampeón del mundo y Aranda y Ortuetaclasificados en segundo y tercer lugar.

Cartel de las fiestas de San Isidro en Madrid en 1969

Cartel de las fiestas de San Isidro en Madrid en 1969

Una visión distinta de las fiestas madrileñas, casi dos décadas más tarde, la encontramos en el archivo de José Demaría Vázquez “Campúa” con su reportaje de 1969, año en el que el pregón fue leído por Enrique de Aguinaga, cronista de la Villa, desde el balcón de la Casa de la Panadería en la Plaza Mayor de Madrid. Al terminar el pregón una gran “mascletá” organizada por la Pirotecnia Bosch, llenó la plaza de ruido y humo. Al acto asistió, además, el escuadrón de la Policía Municipal de gala que ofreció un concierto con desfile de gigantes y cabezudos, del que no se conservan fotografías.

Cuarenta años sin Campúa

José Demaría Vázquez "Campúa" en su estudio en los años 40

José Demaría Vázquez “Campúa” en su estudio en los años 40

El 28 de febrero de 1975 falleció José Demaría Vázquez, conocido como Pepe Campúa. Se cumplen, por tanto, ahora cuatro décadas de su muerte. Un tiempo en el que tanto España como la fotografía han cambiado enormemente. Su obra, relegada durante décadas, recobra ahora el interés y vuelve a ver a luz en una época en la que la imagen fotográfica está siendo cada vez más valorada y recuperada.

Campúa fue uno de los principales fotógrafos españoles del siglo XX, además de empresario teatral y cinematográfico. Se ha afirmado en ocasiones que nació en Jerez de la Frontera, al igual que su padre el también fotógrafo José L. Demaría López «Campúa», sin embargo los documentos oficiales señalan que nació el 18 de septiembre de 1900 en Madrid, en la calle San Hermenegildo, para luego posiblemente ser inscrito en Jerez y conservar la tradición familiar.

Se forma en el liceo francés y obtiene el título de bachillerato, tras el cual comienza a desarrollar su vocación por la fotografía y el periodismo -en contra de la voluntad de su padre que quería que estudiara ingeniería- y con 19 años se independiza y crea la “Agencia Express”. En aquella época también se siente atraído por las artes plásticas y frecuenta el estudio de Joaquín Sorolla donde realiza sesiones fotográficas a modelos y actrices.

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Empieza a colaborar en diversos medios como El Fígaro, Mundo Gráfico y La Esfera, entre otros. Realiza dos viajes como periodista para cubrir las Guerras de Marruecos en 1921 y 1922. A su regreso de África alcanzó gran prestigio cuando en 1922 fue el único reportero gráfico que, elegido por sorteo, acompañó a Alfonso XIII en su viaje a Las Hurdes. En esos años estuvo considerado entre los mejores reporteros gráficos españoles junto a Alfonso Sánchez PortelaJosé María Díaz Casariego y Luis Ramón Marín que estuvieron trabajando en equipo en la publicación Mundo Gráfico que dirigió su padre hasta poco antes de su asesinato en 1936. Fotografió frecuentemente las actividades de la Casa Real y también de los gobernantes en el periodo de la II República, cubrió acontecimientos de actualidad como los sucesos de Casas Viejas o la Revolución de Asturias no sólo con su cámara fotográfica sino también con la de película.

Además de trabajar como reportero, desarrolló su actividad como empresario cinematográfico, primero en la gestión del cine Royalty y luego poniendo en marcha el cine Actualidades, donde proyectaba sus propios reportajes y noticias. En 1935 inaugura el cine Madrid-París en la antigua sede de los almacenes del mismo nombre en la Gran Vía madrileña.

Campúa durante la guerra civil en una imagen tomada probablemente en Gernika

Campúa durante la guerra civil en una imagen tomada probablemente en Gernika

En junio de 1936 constituye la Unión de Informadores Gráficos y ocupa el cargo de presidente. Con el estallido de la Guerra Civil y tras el asesinato de su padre en septiembre de 1936 se refugia en la Embajada Argentina y, desde allí, a través de Alicante sale de España en la embarcación Tucumán hasta las costas de Marsella. Desde allí entra a la zona Nacional y comienza a trabajar desde San Sebastián cubriendo el conflicto bélico tanto en el frente como en la retaguardia. Durante la guerra también obtiene un permiso para ir a Roma en 1938 para cubrir como fotógrafo el bautizo de Juan Carlos ISin embargo junto a otros fotógrafos permitidos por el franquismo colaboró en la revista Fotos fundada en 1937 por Manuel Fernández Cuesta y que se estuvo editando hasta 1963 con una alta calidad técnica.

Autorretrato de Campúa, tomado en los años 40 y registrado con el nº 13 en su archivo

Autorretrato de Campúa, tomado en los años 40 y registrado con el nº 13 en su archivo

Acabada la contienda retoma con intensidad su actividad de empresario teatral y de cine, terreno en el que ayudará a iniciar la carrera de reconocidos artistas del espectáculo, pero sin abandonar la labor de fotógrafo tanto de estudio como periodístico. Por su estudio -que primero estuvo ubicado en la Avenida de José Antonio (actual Gran vía) entre 1941 y 1948 y luego en la calle Bárbara de Braganza desde 1949 hasta su muerte- pasaron multitud de personajes de la sociedad, las artes y la política para tener un retrato de Campúa. Entre 1941 y 1947 trabajó en dicho estudio el fotógrafo húngaro Gyenes hasta que éste último montó su propio estudio.

En 1940 y 1941 trabajó para la Casa del Generalísimo como encargado de la programación de cine del Palacio de El Pardo. En 1942 fue acusado de haber pertenecido a una logia masónica durante finales de los años 20 y principios de los 30. Fue condenado por ello el 7 de julio de 1942 y pasó algo más de tres meses en la Cárcel de Porlier hasta que el 19 de octubre le conmutaron la pena por la de inhabilitación y reclusión menor.

Crea la Agencia Gráfica Campua, que colaborará con La Vanguardia, el ABC¡Hola! y otras publicaciones nacionales como extranjeras. Era considerado el fotógrafo habitual de Franco y de la Casa Real española.

En 1925 se casó con Esther Piñerúa Fernández del Nogal. Con ella tuvo una única hija, Esther Demaría Piñerúa, que no continuó con la tradición familiar, por lo que al fallecer Pepe Campúa el estudio, que en aquella época se encontraba en la madrileña calle de Bárbara de Braganza, se cerró. Su archivo y sus materiales fotográficos fueron guardados y no pudieron ser sacados a la luz hasta décadas despúes.

Campúa fotografiado por J.M. García en 1967 durante una entrevista con Televisión Española

Campúa fotografiado por J.M. García en 1967 durante una entrevista con Televisión Española

Desde 2006 una calle en Jerez lleva su nombre a propuesta de la asociación cultural jerezana Cine-Club Popular de Jerez. En 2010, la figura de Campúa es recuperada, junto con la de otros tres fotógrafos (Alfonso Sánchez PortelaJosé María Díaz-Casariego y Luis Ramón Marín) en el documental “Héroes sin armas“, dirigido por Ana Pérez de la Fuente y Marta Arribas y promovido por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. En él se relata el trabajo que realizaron estos tres fotógrafos durante la Guerra Civil española y, especialmente, en el Frente de Madrid.

Campúa visto por la pintora Magda Andrade

Retomamos esta sección del blog, “Campúa visto por otros”, que hace tiempo que no actualizábamos para sacar a la luz un retrato de José Demaría Vázquez “Campúa” realizado por una pintora olvidada en el panorama latinoamericano del arte contemporáneo: Magda Andrade.

José Demaría Vázquez "Campúa" retratado por la pintora Magda Andrade

José Demaría Vázquez “Campúa” retratado por la pintora Magda Andrade

De origen venezolano, Magdalena Schlottman Andrade (1900), inicia sus estudios en la ciudad de Osnabruch (Alemania) en el Convento de Las Ursulinas, para posteriormente ser trasladada a Berlín en el mismo instituto. Tiempo después su padre Gustavo Schlottman es nombrado Cónsul General de Venezuela en Buenos Aires, lugar donde la futura artista permanece hasta 1931 dedicada a los estudios de pintura. Allí inicia sus clases con el profesor Max Orcikowsky, para frecuentar más tarde la escuela de Arte Libre.

Regresa a su patria siendo una adolescente y es entonces cuando sus obras tienen aceptación en el panorama artístico de la capital de Venezuela. El antiguo Ateneo de Caracas organizó una exposición con obras de pintoras venezolanas, entre ellas Magda Andrade y algunas de las escasas mujeres artistas que entonces habían podido alcanzar renombre.

Gracias a uno de sus cuadros es becada por el gobierno de Venezuela en diciembre de 1933 y emprende su viaje a París, donde guiará sus estudios el pintor André Lothe. Cuatro años más tarde es instruida por Othon Friesz y Marcel Gromaire, quienes ejercieron gran influencia en la pintora. Llegó a convertirse en la primera mujer que expuso sus obras en la exigente galería Wildenstein de Nueva York. Pero ella no quería ser “imitadora de la legión de pintores que acuden a la ciudad luz” y fue adquiriendo un estilo personal. Desde entonces se dedicó fundamentalmente a realizar retratos, como este de Campúa que le entregó el 1 de diciembre de 1952 tal y como atestiguan estas fotos del archivo personal de José Demaría Vázquez.

Un año antes la pintora había realizado una exposición en Madrid, en los salones Ana de Pombo, situados en la calle Claudio Coello con retratos realizados en España. En aquella época La Vanguardia dio noticia de la inauguración en su edición del 4 de diciembre de 1951:

La producción que exhibe la pintora venezolana Magda Andrade no es -como la mayoría de las veces que se anuncia el nombre de una mujer esperan los críticos- el resultado de un mero pasatiempo femenino […] sino la sincera expresión de una vocación artística cumplida con honestidad, gracia y arte.

El retrato de Campúa guarda el estilo colorista de la pintora y en él el fotógrafo aparece con su cámara de fotos Rolleiflex, una de las que más frecuentemente utilizaba en sus reportajes, en la mano derecha. La pose recuerda a otro óleo, un retrato de José Luis Demaría López, Campúa padre realizado a principios del siglo XX, pero con un estilo mucho más moderno y colorista. El retrato se conservó durante décadas como parte de la decoración del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, colgado en el salón en el que recibía a sus clientes como puede verse en la siguiente fotografía.

Salón del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza

Salón del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, con el cuadro de Magda Andrade colgado al fondo de la imagen.

 

 

Otto Skorzeny ante la cámara de Campúa: un nazi en Madrid

Pasaporte de Otto Skorzeny emitido en Madrid en el que figura su domicilio en la Avenida de José Antonio, 44 (actual Gran Vía)

Pasaporte de Otto Skorzeny emitido en Madrid en el que figura su domicilio en la Avenida de José Antonio, 44 (actual Gran Vía)

Entre los personajes que retrató José Demaría Vázquez “Campúa” se encuentra también Otto Skorzeny (Viena, 1908-Madrid, 1975), ingeniero y coronel austríaco de las Waffen-SS, que estuvo al mando de la unidad Friedentahler y ejerció como especialista en operaciones especiales a las órdenes de Adolf Hitler. Fue conocido como el hombre más peligroso de Europa y, entre diversos hechos se le atribuye el haber rescatado a Mussolini de su secuestro en 1943 y también el haber asesinado al científico Nikola Tesla.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, Skorzeny logró huir con ayuda de algunos excompañeros de las SS y, tras una primera parada se trasladó a Buenos Aires, donde se dice que ejerció como asistente de Juan Domingo Perón y como guardaespaldas de su esposa, Eva Perón.

Otto Skorzeny en Madrid, fotografiado por Campúa en 1958

Otto Skorzeny en Madrid, fotografiado por Campúa en 1958

Más tarde se establecería durante un tiempo en Irlanda y, desde allí, haría constantes viajes a España donde establecería finalmente su residencia. En Madrid viviría durante dos décadas, hasta su fallecimiento y en la capital española llevaría una vida aparentemente normal, aunque existen documentos que afirman que durante esos años fue uno de los principales agentes de ODESSA, una red de colaboración integrada por antiguos miembros de las SS que se ocupaba de facilitar la huída de nazis hacia América Latina. En 1970 concedió una entrevista a Antonio Alférez para el diario ABC en la que afirmaba:

“Yo no soy ningún refugiado político. Estoy en España simplemente porque me gusta. España es mi segunda patria y aquí terminaré mi vida”.

El ex coronel nazi Otto Skorzeny en un kiosko de prensa en Madrid. Foto realizada por Campúa en 1958

El ex coronel nazi Otto Skorzeny en un kiosko de prensa en Madrid. Foto realizada por Campúa en 1958

Durante esos años en Madrid, Campúa le retrató en algunas ocasiones, entre las que destaca un reportaje en el que se mostraba la vida aparentemente normal que el ex coronel nazi llevaba en la ciudad. Las fotos le retratan al volante de un coche, viendo la prensa en un kiosko, tomando el autobús en la Plaza de Ruiz de Alda, actual Glorieta de López de Hoyos o recibiendo a una señorita en lo que parece ser su casa en Madrid, una vivienda similar a las que se conservan hoy en el barrio de El Viso -pese a que en su pasaporte figuraba la Avenida de José Antonio cómo lugar de residencia.

En una de las imágenes aparece también el periodista Víctor de la Serna, lo cual indica que posiblemente las fotografías fueron tomadas para ilustrar una entrevista o reportaje realizado por él a Otto Skorzeny. En el archivo del nazi, vendido en Estados Unidos hace algunos años, figuran entre otros documentos dos recomendaciones de visados firmadas por de la Serna dirigidas a diplomáticos españoles en Alemania.

Otra de las ocasiones en las que Campúa retrató a Otto Skorzeny fue con motivo de una conferencia ofrecida por éste último en el Instituto Nacional de Industria sobre el tema “Diques flotantes” el 19 de marzo de 1958.

Una de las imágenes fue publicada como fotonoticia abriendo la portada del diario La Vanguardia el 21 de marzo de 1958, destacando en su pie que Skorzeny fue el responsable de la liberación de Mussolini.

Cabecera y fotonoticia de La Vanguardia con el pie: MADRID.- Otto Skorzeny, el oficial alemán que liberó a Mussolini de su prisión, pronuncia una conferencia en el Instituto Nacional de Industria sobre el tema "Diques flotantes".

Cabecera y fotonoticia de La Vanguardia con el siguiente pie:
MADRID.- Otto Skorzeny, el oficial alemán que liberó a Mussolini de su prisión, pronuncia una conferencia en el Instituto Nacional de Industria sobre el tema “Diques flotantes”.

Miguel de Unamuno una figura escasamente representada en la obra de los Campúa

No son muchas las fotografías de las que se conserva registro en las que Campúa -padre o hijo- retrataran a uno de los grandes literatos y pensadores de la España de principios de siglo XX. Inmortalizado en decenas de ocasiones por los grandes fotógrafos de la época -Alfonso, Díaz Casariego, Combau, Cortés…- no existen, sin embargo, registros representativos de que el Miguel de Unamuno posara para José L. Demaría López o José Demaría Vázquez. Ni siquiera cuando José María Carretero “El Caballero Audaz” le entrevistó para La Esfera en enero de 1924 fue acompañado de Campúa padre quien era su fotógrafo habitual para la sección “Nuestras visitas”.

Resulta difícil saber a qué se debe esta ausencia cuando, a buen seguro, Campúa padre y Unamuno -ambos colaboradores de La Esfera– debieron coincidir en diversos actos y más aún cuando en Mundo Gráfico se publicaron en los años treinta numerosas fotografías del pensador bilbaíno tanto en funciones de diputado como nombramientos y

Portada de Mundo Grafico, revista dirigida por Campúa padre, publicada el 3 de octubre de 1934

Portada de Mundo Grafico, revista dirigida por Campúa padre, publicada el 3 de octubre de 1934

actos de homenaje. Cabe destacar la portada que la revista -dirigida en aquel entonces por José L. Demaría López, “Campúa” padre- dedicó a Miguel de Unamuno el 3 de octubre de 1934, con motivo de la jubilación del entonces rector de la Universidad de Salamanca. Con fotografía de Alfonso, el texto editorial de aquella portada reseñaba con patente admiración:

España se ha inclinado en estos días reverentemente ante la figura prócer de don Miguel de Unamuno. Los setenta años gloriosos del gran profesor han podido contemplar cómo las mas altas representaciones de nuestro país han colaborado en este homenaje que han tenido por fondo el dorado y amado paisaje de la tierra salmantina, escenario de los sueños mejores y los mejores trabajos de don Miguel. He aquí a Unamuno- su nombre más allá del tiempo y del espacio, no necesita ya adjetivos– durante la lectura del magistral discurso en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca.

Recogemos a continuación, sin embargo, algunas de las escasas ocasiones en las que los Campúa retrataron a Miguel de Unamuno en el desarrollo de su actividad como personaje público de relevancia en la política y las letras en España.

Unamuno retratado por Campúa padre durante un discurso en la Plaza de Toros de Las Ventas en 1917

Unamuno retratado por Campúa padre durante un discurso en la Plaza de Toros de Las Ventas en 1917

La primera de las fotografías de las que se encuentran referencias data del 30 de mayo de 1917 y es, por tanto, de Campúa padre. Apareció en una crónica publicada por Mundo Gráfico bajo el título “Los oradores perorando”, sobre un mitin celebrado en la Plaza de Toros de las Ventas en el que intervinieron Alejandro Lerroux, Melquiades Álvarez, Emilio Menéndez Pallarés, Andrés Ovejero y Miguel de Unamuno, entre otros ante un público de 18.000 personas. El pie original de la imagen detallaba:

D. Miguel de Unamuno en el momento de pronunciar uno de los más elevados conceptos de su peroración.

La siguiente fotografía, también de Campúa padre, se publicó con motivo de un homenaje a Benito Pérez Galdós, Mariano de Cavia y Miguel de Unamuno en el Hotel Palace de Madrid. Los tres homenajeados, al igual que Campúa, colaboraban con las distintas publicaciones del grupo Prensa Gráfica y a ellos se rindió reconocimiento desde la intelectualidad madrileña como acto de protesta frente a la censura que habían sufrido sus textos. La crónica, que se publicó en Mundo Gráfico el 16 de octubre de 1918, detallaba:

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Página de Mundo Gráfico publicada el 17 de octubre de 1918 con la crónica del homenaje a Galdós, Cavia y Unamuno

De grandioso, sin temor a hipérbole exagerada, puede calificarse el acto celebrado en el Palace Hotel el domingo 13 de octubre. […] para protestar contra los desmanes de la censura. Más de 500 comensales sentáronse en torno del maestro de la novela española, del maestro de la filosofía española y del insigne periodista, donde se ha simbolizado en estos momentos la libérrima voluntad del pensamiento en España. […] La redacción en pleno de Prensa Gráfica tuvo la alegría de asistir a este acto, que consideramos necesario y esperamos no sea estéril. [Un homenaje que] tuvo la eficacia de colocar a Miguel de Unamuno en el relevante puesto que siempre mereció y que no siempre se le ha concedido.

En esta crónica se publicaron sendos retratos de los tres homenajeados, entre ellos Miguel de Unamuno cuando residía en Madrid en la Residencia de Estudiantes. Esta fotografía realizada por José L. Demaría López, Campúa padre, sería utilizada en sucesivas ocasiones por la editorial Prensa Gráfica. Entre ellas un reportaje sobre el fin del exilio de Unamuno, que se publicó en Nuevo Mundo el 14 de febrero de 1930 y otro en Mundo Gráfico el  1 de agosto de 1934.

 

Retrato de Unamuno realizado por Campúa padre en 1918

Retrato de Unamuno realizado por Campúa padre en 1918 y que sería utilizado en diversas publicaciones de Prensa Gráfica.

Años más tarde sería Campúa hijo quien retrataría a Unamuno, en el marco de una gira de mítines realizada por Niceto Alcalá-Zamora de la que la Mundo Gráfico daba cuenta el 30 de marzo de 1932. La revista hablaba del “Triufal recibimiento hecho por el pueblo de Murcia al presidente de la República Española”. A modo de fotonoticia, las páginas relataban la visita oficial de Alcalá zamora, que entró junto al alcalde de Murcia, entre aclamaciones a la ciudad alicantina. Miguel de Unamuno le acompañaría en el balcón del Ayuntamiento, desde donde presenciaron un desfile de banderas.

Reportaje publicado en Mundo gráfico el 30 de marzo de 1932 con fotografías de José Demaría Vázquez "Campúa"

Reportaje publicado en Mundo Gráfico el 30 de marzo de 1932 con fotografías de José Demaría Vázquez “Campúa”

Unamuno junto a Alcala-Zamora retratados por Campua hjo durante un acto en Francia.

Fotografía del reportaje de José Demaría Vázquez, Campúa hijo, en el que Unamuno aparece junto a Alcala-Zamora durante un acto en Murcia.

En aquella época Miguel de Unamuno (Bilbao, 29 de septiembre de 1864 – Salamanca, 31 de diciembre de 1936) era rector de la Universidad salmantina y, además, se había presentado a las elecciones a Cortes y había sido elegido diputado como independiente por la candidatura de la coalición republicano-socialista en Salamanca. En 1933 decidió no optar a la reelección y al año siguiente se jubiló de su actividad docente y fue nombrado Rector vitalicio. Al iniciarse la guerra civil, apoyó inicialmente el alzamiento del bando franquista pero a los pocos meses se retractó de este apoyo y, tras algunos incidentes pasó sus últimos días bajo arresto domiciliario, en un estado, en palabras de Fernando García de Cortázar, de “resignada desolación, desesperación y soledad”.

Sofía Loren ante la cámara de Campúa

La actriz Sofía Loren, que recientemente ha celebrado su 80 cumpleaños, visitó en varias ocasiones Madrid con motivo del rodaje de películas como El Cid en 1961 o La caída del Imperio Romano en 1963, ambas de Anthony Mann. Pero la primera de esas visitas fue en febrero 1956 y la actriz italiana tuvo un gran recibimiento en Madrid por parte de la prensa y el público. El motivo del viaje -que también incluyó una visita a Barcelona-, según señalaba La Vanguardia el 19 de febrero de 1956, era reunirse con Stanley Kramer para intercambiar impresiones acerca de su actuación en la película Orgullo y pasión que también rodaría en España meses más tarde al lado de Cary Grant y Frank Sinatra.

En Madrid, donde recibirá a los representantes de la prensa española y corresponsales de toda la prensa europea y americana, coincidirá con el famoso interviurador de la televisión norteamericana Ed Sullivan el cual realizará un reportaje dedicado especialmente a los preparativos de la película”, relataba el diario.

De aquella visita se conservan las siguientes fotografías de José Demaría Vázquez “Campúa” que en la época trabajaba como reportero cubriendo la actualidad tanto de la política como de la sociedad y el espectáculo.

Sofía Loren retratada por Campúa en febrero de 1956 a su llegada al aeropuerto de Madrid

Sofía Loren retratada por Campúa en febrero de 1956 a su llegada al aeropuerto de Madrid

El No-Do, único noticiario audiovisual de la época, también dio noticia de la visita de Sofía Loren a Madrid

El No-Do, único noticiario audiovisual de la época, también dio noticia de la visita de Sofía Loren a Madrid

Cuando las estrellas de Hollywood llegaban a Madrid era habitual que los periodistas y fotógrafos las recibieran en el aeropuerto de Barajas y que luego ofrecieran una rueda de prensa, frecuentemente en el hotel Castellana Hilton que había sido inaugurado en 1953 por el propio Conrad Hilton y un elenco de artistas de la gran pantalla.

Homenajes a José L. Demaría López, “Campúa” padre

José Demaría López "Campúa" padre © Alfonso Sánchez García (Archivo Fotográfico Alfonso), VEGAP, Madrid, 2014

José Demaría López, “Campúa” padre
© Alfonso Sánchez García (Archivo Fotográfico Alfonso), VEGAP, Madrid, 2014

José Luís Demaría López, “Campúa” padre, fue pionero en el trabajo de reportero gráfico en España. Hombre polifacético, también fue impulsor de la industria del espectáculo tanto en el cine -dirigiendo salas, distribuyendo películas y materiales cinematográficos- como en el teatro, convirtiéndose en empresario de algunas de las compañías de mayor renombre en las décadas de los 20 y los 30.

Por este motivo, José Campúa fue objeto de numerosos homenajes a lo largo de la carrera, tanto del gremio periodístico como del mundo del espectáculo. El primero de estos agasajos del que existen referencias se celebró en octubre de 1909 con motivo de la cobertura que el fotógrafo había realizado en la Guerra de Marruecos. Así lo contaba el diario La Época en su edición del 4 de octubre de 1909, en el breve titulado “En honor de Campúa”:

Ayer fue obsequiado con un banquete íntimo, por sus compañeros de redacción y los empleados todos del popular semanario Nuevo Mundo, el redactor artístico del mismo Sr. Campúa, que tan brillante campaña acaba de realizar en Melilla. Se celebró la fiesta en el restaurant La Huerta. Al final del banquete que presideron el festejado y los Sres. Verdugo y Zavala, director y gerente respectivamente de Nuevo Mundo, se pronunciaron sentidos brindis de justo homenaje al talento y a las dotes excepcionales de actividad y valor que una vez más ha acreditado el señor Campúa. El popular fotógrafo vuelve otra vez a Melilla para continuar su campaña.

Años más tarde Torcuato Luca de Tena recordaría, en un pequeño artículo publicado en La Correspondencia de España el 14 de enero de 1915, hablando sobre Blanco y Negro y Nuevo Mundo, que esta última publicación gozaba de una situación favorable y excepcional que…

“…de nada le habría servido de no haber tenido la fortuna de contar entre sus redactores al fotógrafo Sr. Campúa que, uniendo a sus cualidades excelentes de artista aptitudes periodísticas verdaderamente extraordinarias, realizó la información fotográfica más sugestiva y más interesante que se ha hecho en España y que dudo haya logrado conseguir ningún periódico extranjero. Para nadie puede ser un secreto que, si Nuevo Mundo se veía en aquella época tan solicitado por el público era, en primer término, por las fotografías de Campúa”.

Fotonoticia del banquete íntimo en honor a Campúa publicada en Mundo Gráfico el 4 de abril de 1917

Fotonoticia del banquete íntimo en honor a Campúa publicada en Mundo Gráfico el 4 de abril de 1917

El prestigio del reportero crecía y el reconocimiento se hizo mayor al recibir José Campúa la Cruz de Alfonso XII en marzo de 1917, a propuesta del Ministerio de Instrucción Pública. Aquella distinción se festejó con una comida íntima con los compañeros de Prensa Gráfica, pero en aquella cita decidieron que no era suficiente y que era necesario celebrar un banquete mayor y abierto al público. Éste tuvo lugar el jueves 12 de abril de 1917 en el Hotel Palace y las entradas, al precio de quince pesetas, se vendieron en el Círculo de Bellas Artes, el Ateneo, las librerías de Fernando Fe y San Martín y en el propio hotel. Gran parte de la prensa se hizo eco -desde La Época, La AcciónEl Imparcial… y , por supuesto, las publicaciones de la editorial Prensa Gráfica S.L. en la que trabajaba Campúa- y a la fiesta asistieron más de 200 personas, congregadas para homenajear al fotógrafo: “una pequeñísima parte de los admiradores y amigos de Campúa”, según relataba el diario El Liberal.

Con Campúa se sentaron a la mesa presidencial Natalio Rivas, Francos Rodríguez, Mariano Benlliure, Virgilio Anguita, José Mª López Mezquita, Julio Romero de Torres, Francisco Verdugo, Mariano Zabala y Félix Lorenzo y Benedicto. Los discursos, al final del banquete, corrieron a cargo de los escritores Felipe Sassone y Federico García Sanchíz, y del secretario del Círculo de Bellas Artes, Mariano Carranceja . También dijeron unas palabras el subsecretario de Instrucción Pública, Natalio Rivas y Fabián Fernández.

Entre las noticias y crónicas publicadas sobre el evento destacan las de La Esfera y Nuevo Mundo, las revistas donde más había trabajado el fotógrafo. En la primera un artículo de Francisco Verdugo, fundador de Prensa Gráfica Española, elogiaba al periodista:

Campúa rompió lo que podía ser roto y venció cuanto se oponía a su paso y merecía ser vencido. […] La curiosidad pública podía satisfacerse a su placer; las revistas ensanchaban su campo de acción y el nombre de Campúa lograba al mismo tiempo, en la noble profesión de periodista gráfico, una popularidad por nadie superada todavía”

Portada e interior del menú del banquete en honor a José Demaría López "Campúa". Los platos aparecían reseñados en francés al estilo de la época. Las crónicas mencionan que, además, se repartieron habanos por cortesía de Prensa Gráfica Española S.L.

Portada e interior del menú del banquete en honor a José Demaría López “Campúa”. Los platos aparecían reseñados en francés al estilo de la época. Las crónicas mencionan que, además, se repartieron habanos por cortesía de Prensa Gráfica Española S.L.

La segunda crónica destacable,  firmada con las iniciales F.G.S. en Nuevo Mundo se tituló “Notas al dorso del menú”, haciendo alusión al menú que encontraron los comensales en las mesas con un positivado original de Campúa pegado en cada uno de ellos y firmado por el fotógrafo, como recuerdo de la fiesta y los platos que se degustarían. Con pluma al dorso de ese menú escribía:

Campúa es el cómplice de las grandezas españolas desde hace veinte años. Y, además, el innovador que dio al periodismo inquietudes y palpitaciones de modernidad. Todavía falta por añadir el merecimiento supremo, la huella de los dioses en el espíritu del triunfador. Nos referimos a su elevada categoría artística y a su genialidad”.

Crónicas publicadas en Nuevo Mundo (a la izquierda) y La Esfera (a la derecha) sobre el homenaje a Campúa

Crónicas publicadas en Nuevo Mundo (a la izquierda) y La Esfera (a la derecha) sobre el homenaje a José Demaría López, Campúa padre

Pasarían casi tres décadas hasta que el periodista volviera a recibir un gran homenaje -aunque posiblemente en ese tiempo también fuera objeto de agasajos, pero no de tan gran repercusión. Sería en 1935 con motivo de su nombramiento como socio de honor de la Unión de Informadores Gráficos de Prensa (UIGP). Tal y como señalan Juan Miguel Sánchez Vigil y María Olivera en el libro Fotoperiodismo y república, “la UIGP tuvo especial relevancia al formar parte de la misma profesionales de diferentes ideologías vinculados a publicaciones del amplio espectro político, desde las más conservadoras hasta las anarquistas. Por otra parte consiguió representación ante las instituciones oficiales y fue lugar de encuentro y debate de sus problemas”.  José Demaría Vázquez, “Campúa” hijo, acreditado por la Agencia Actualidades-Noticiario Cine, ocuparía unos meses más tarde el cargo de presidente de la UIGP hasta el estallido de la guerra civil.

Pero meses antes, el 20 de mayo de 1935 los reporteros, unidos, reconocían así al que fuera pionero y maestro en el manejo de la máquina fotográfica y el ministro de Trabajo, entonces Federico Salmón, le entregó a Campúa un pergamino con las firmas de todos sus compañeros.

La crónica del diario La Libertad relataba la crónica de la fiesta y cómo el presidente de la Asociación de la Prensa, don Alfonso R. Santa María…

“…hizo un cálido elogio de Campúa y de su labor periodística y puso de manifiesto la devoción de Campúa por el periodismo, del que no se ha apartado aún teniendo otros medios de vida“.

Campúa era entonces director de la revista mensual ilustrada Mundo Gráfico, cargo que ocupó hasta enero de 1936. Posiblemente nadie podía imaginar entonces que este amigo y profesional reconocido por todos, “hombre no político” -como se le ha definido posteriormente-, fallecería asesinado al año siguiente, tras ser detenido y llevado a la cheka de Fomento.

Fotonoticia publicada en la revista Crónica el 26 de mayo de 1935 dando cuenta del homenaje a Campúa y del posterior cocktail ofrecido por Perico Chicote

Fotonoticia publicada en la revista Crónica el 26 de mayo de 1935 dando cuenta del homenaje a Campúa y del posterior cocktail ofrecido por Perico Chicote

 

El Madrid de Campúa (X): La verbena de San Antonio

La verbena de San Antonio es una tradición con siglos de historia en Madrid y José Demaría Vázquez “Campúa”, como testigo constante de la vida de la ciudad, también tuvo oportunidad de fotografiar su ambiente. Las mujeres ataviadas con el traje típico madrileño, las modistillas con mantones y claveles, los puestos ambulantes y las atracciones eran noticia en los diarios madrileños. La tradición lleva aún hoy en día a las mujeres solteras a la ermita de San Antonio el 13 de junio a depositar trece alfileres en la pila bautismal de la ermita -en una costumbre que se dice iniciaron las modistillas en el siglo XIX- e introducir la mano en ella. Al sacar la mano se comprueba el número de alfileres que se han clavado en la palma para saber cuántos novios se tendrán en los doce meses siguientes.

Junto a la tradición de los alfileres, se llevaban a cabo otras costumbres como la bendición de los panecillos o “Pan del Santo” y la verbena se llenaba en los días en torno al 13 de junio de diferentes puestos ambulantes que aprovechaban la afluencia de gente: barquilleros, fruteros, aguadores, buñoleros… El baile del chotis y la comida típica eran las señas de identidad de la verbena, cuya celebración se suspendió durante cinco años durante la Guerra Civil pero que continuó después y ha ido evolucionando. En la actualidad, por ejemplo, no son 13 alfileres los que se arrojan, sino que la pila bautismal está llena de ellos.

A continuación recogemos uno de los reportajes sobre esta tradición madrileña que Pepe Campúa realizó en 1952 para diario Informaciones. Según el recorte que se guarda en el propio archivo, sólo una de las imágenes fue publicada -la que retrata a unos vendedores de botijos agasajando a dos chulapas-, por tanto, el resto podrían ser inéditas a falta de encontrar otras referencias de hemeroteca.

Recorte de prensa de Informaciones sobre la verbena de San Antonio en 1952 ilusrado con una fotografía de Campúa

Fotonoticia en Informaciones sobre la verbena de San Antonio en 1952 ilustrada con una instantánea de Campúa. El recorte de prensa refleja el ambiente de la época: “el humo acre de los churros, el aristón antiguo de los ‘caballitos’, los pregones de flores y botijos: el buen tópico madrileño de la verbena se presentó anoche con toda puntualidad”. El artículo hace alusión a la fotografía, refiriéndose a “los bonitos rostros de las madrileñas verbeneras que ha captado el fotógrafo”

Raquel Meller, Campúa padre y un reportaje sin firmar

Retrato de Raquel Meller firmado por Campúa -posiblemente realizado por Campúa hijo-, publicado en Mundo Gráfico en mayo de 1921

Retrato de Raquel Meller firmado por Campúa -posiblemente realizado por Campúa hijo-, publicado en Mundo Gráfico en mayo de 1921

 

Raquel Meller (Tarazona, Zaragoza, 1888 – Barcelona, 1962), fue una de las actrices y cantantes más reconocidas en los inicios del siglo XX en España. En dicho ámbito del espectáculo, la artista coincidió a menudo con José Luis Demaría López, Campúa padre, quien la fotografió en diversas ocasiones y trabajó con ella en montajes teatrales en la escena madrileña durante su época como empresario.

“La reina de las cancionistas” -como la denominó Mundo Gráfico al publicar un retrato suyo a página completa realizado por Campúa en mayo de 1921-, mantuvo una estrecha amistad con el fotógrafo y empresario. Existen referencias de que asistieron juntos a corridas de toros y espectáculos, además de las obras que, en el Teatro Maravillas, entre otras salas, representó la cantante como parte de la compañía de Campúa.

En concreto, en la memoria popular se recuerda que el nombre de dicha sala teatral se debió a ella, tal y como recogía Julián Cortés-Cabanillas en un perfil biográfico de Meller publicado en ABC el 17 de marzo de 1960 bajo el título “Raquel Meller, embajadora de España”, al relatar la primera vez que Alfonso XIII fue a verla actuar:

Y al entrar, para dar las gracias en el palco de don Alfonso XIII, la emoción fue mutua. Al despedirse el Rey del empresario que era el viejo Campúa, le dijo estas palabras:
– Ha sido una noche inolvidable. ¡Qué maravilla de artista y qué maravilla de teatro!
Desde entonces, el teatro se llamó de Maravillas y desde entonces Raquel fue una constante, fervorosa y apasionada admiradora de don Alfonso.

La relación entre el empresario teatral y la artista, por tanto, fue frecuente y tanto el padre como el hijo la admiraron y retrataron varias veces en los escenarios. Recogemos en esta ocasión, sin embargo, unas fotografías de Raquel Meller en un escenario más íntimo. Imágenes que aparecieron sin firmar en Mundo Gráfico el 5 de octubre de 1921, cuando Campúa padre llevaba apenas cinco meses dirigiendo la revista, un reportaje sobre las vacaciones estivales de la cantante.

Reportaje "El veraneo de Raquel Meller" publicado en Mundo Gráfico. El pie de foto señala que la reina de la canción española había pasado en el campo los días estivales junto con su esposo el escritor Enrique Gómez Carrillo.

Reportaje “El veraneo de Raquel Meller” publicado en Mundo Gráfico.
El pie de foto señala que la reina de la canción española había pasado en el campo los días estivales junto con su esposo el escritor Enrique Gómez Carrillo.

Casi un siglo después el archivo de Campúa nos permite descubrir que aquellas fotos sin firmar de Raquel Meller en la intimidad de sus vacaciones fueron tomadas por José Luis Demaría López “Campúa” padre, al encontrarse los originales y dado que Campúa hijo se encontraba en aquellos meses cubriendo la guerra de Marruecos y sus fotos de la cobertura bélica aparecen firmadas por él en el mismo número de la revista.

En una de las imágenes -tomada posiblemente por uno de los acompañantes, amateur de la fotografía- puede verse al propio Campúa padre, descansando plácidamente en un jardín junto a Meller en un ambiente familiar. Unas fotos bucólicas que reflejan la magnética y polifacética personalidad de Raquel Meller. Unas fotos sin firma que, sin embargo, ahora sabemos que tuvieron un autor.

 

 

El Festival de Eurovisión de 1969 en Madrid, ante la cámara de Campúa

En 1969 el Festival de Eurovisión se celebró en el Teatro Real de Madrid, gracias a que el año anterior Massiel había ganado el certamen con su canción “La, la, la”. Aquella fue la primera y única vez hasta el momento que el célebre festival musical europeo se celebró en España.

Presentado por Laura Valenzuela -entonces más conocida por Laurita- en esta edición se dio por primera vez el hecho inédito de que empataran cuatro representantes: Salomé -actuó con un vestido firmado por Pertegaz que pesaba 14 kilos- con “Vivo cantando” por España, la británica Lulu con el tema “Boom Bang-a-Bang”, la holandesa Lenny Kuhr con “De troubadour” y Frida Boccara por Francia con “Un jour, un enfant”.

José Demaría Vázquez, “Campúa” cubrió como fotógrafo las celebraciones en torno al festival, las actuaciones y las votaciones de aquel 29 de marzo de 1969. En la siguiente galería de imágenes recogemos algunas de las instantáneas con las que el fotógrafo la celebración del festival en Madrid, de las que por el momento no se han encontrado referencias de publicación en hemeroteca. La celebración del festival en sábado por la noche y el hecho de que La Vanguardia -periódico para el que trabajaba habitualmente Campúa en aquel tiempo- no tenía edición los lunes, pudo causar que las fotos no se publicasen ya que aquel martes la portada de dicho diario iba dedicada al 30º aniversario de la proclamación del régimen franquista, con un retrato de Franco firmado por Campúa. De hecho, en aquel año, Austria no participó en el Festival de Eurovisión como forma de expresar su boicot ante la dictadura española.