Homenajes a José L. Demaría López, “Campúa” padre

José Demaría López "Campúa" padre © Alfonso Sánchez García (Archivo Fotográfico Alfonso), VEGAP, Madrid, 2014

José Demaría López, “Campúa” padre
© Alfonso Sánchez García (Archivo Fotográfico Alfonso), VEGAP, Madrid, 2014

José Luís Demaría López, “Campúa” padre, fue pionero en el trabajo de reportero gráfico en España. Hombre polifacético, también fue impulsor de la industria del espectáculo tanto en el cine -dirigiendo salas, distribuyendo películas y materiales cinematográficos- como en el teatro, convirtiéndose en empresario de algunas de las compañías de mayor renombre en las décadas de los 20 y los 30.

Por este motivo, José Campúa fue objeto de numerosos homenajes a lo largo de la carrera, tanto del gremio periodístico como del mundo del espectáculo. El primero de estos agasajos del que existen referencias se celebró en octubre de 1909 con motivo de la cobertura que el fotógrafo había realizado en la Guerra de Marruecos. Así lo contaba el diario La Época en su edición del 4 de octubre de 1909, en el breve titulado “En honor de Campúa”:

Ayer fue obsequiado con un banquete íntimo, por sus compañeros de redacción y los empleados todos del popular semanario Nuevo Mundo, el redactor artístico del mismo Sr. Campúa, que tan brillante campaña acaba de realizar en Melilla. Se celebró la fiesta en el restaurant La Huerta. Al final del banquete que presideron el festejado y los Sres. Verdugo y Zavala, director y gerente respectivamente de Nuevo Mundo, se pronunciaron sentidos brindis de justo homenaje al talento y a las dotes excepcionales de actividad y valor que una vez más ha acreditado el señor Campúa. El popular fotógrafo vuelve otra vez a Melilla para continuar su campaña.

Años más tarde Torcuato Luca de Tena recordaría, en un pequeño artículo publicado en La Correspondencia de España el 14 de enero de 1915, hablando sobre Blanco y Negro y Nuevo Mundo, que esta última publicación gozaba de una situación favorable y excepcional que…

“…de nada le habría servido de no haber tenido la fortuna de contar entre sus redactores al fotógrafo Sr. Campúa que, uniendo a sus cualidades excelentes de artista aptitudes periodísticas verdaderamente extraordinarias, realizó la información fotográfica más sugestiva y más interesante que se ha hecho en España y que dudo haya logrado conseguir ningún periódico extranjero. Para nadie puede ser un secreto que, si Nuevo Mundo se veía en aquella época tan solicitado por el público era, en primer término, por las fotografías de Campúa”.

Fotonoticia del banquete íntimo en honor a Campúa publicada en Mundo Gráfico el 4 de abril de 1917

Fotonoticia del banquete íntimo en honor a Campúa publicada en Mundo Gráfico el 4 de abril de 1917

El prestigio del reportero crecía y el reconocimiento se hizo mayor al recibir José Campúa la Cruz de Alfonso XII en marzo de 1917, a propuesta del Ministerio de Instrucción Pública. Aquella distinción se festejó con una comida íntima con los compañeros de Prensa Gráfica, pero en aquella cita decidieron que no era suficiente y que era necesario celebrar un banquete mayor y abierto al público. Éste tuvo lugar el jueves 12 de abril de 1917 en el Hotel Palace y las entradas, al precio de quince pesetas, se vendieron en el Círculo de Bellas Artes, el Ateneo, las librerías de Fernando Fe y San Martín y en el propio hotel. Gran parte de la prensa se hizo eco -desde La Época, La AcciónEl Imparcial… y , por supuesto, las publicaciones de la editorial Prensa Gráfica S.L. en la que trabajaba Campúa- y a la fiesta asistieron más de 200 personas, congregadas para homenajear al fotógrafo: “una pequeñísima parte de los admiradores y amigos de Campúa”, según relataba el diario El Liberal.

Con Campúa se sentaron a la mesa presidencial Natalio Rivas, Francos Rodríguez, Mariano Benlliure, Virgilio Anguita, José Mª López Mezquita, Julio Romero de Torres, Francisco Verdugo, Mariano Zabala y Félix Lorenzo y Benedicto. Los discursos, al final del banquete, corrieron a cargo de los escritores Felipe Sassone y Federico García Sanchíz, y del secretario del Círculo de Bellas Artes, Mariano Carranceja . También dijeron unas palabras el subsecretario de Instrucción Pública, Natalio Rivas y Fabián Fernández.

Entre las noticias y crónicas publicadas sobre el evento destacan las de La Esfera y Nuevo Mundo, las revistas donde más había trabajado el fotógrafo. En la primera un artículo de Francisco Verdugo, fundador de Prensa Gráfica Española, elogiaba al periodista:

Campúa rompió lo que podía ser roto y venció cuanto se oponía a su paso y merecía ser vencido. […] La curiosidad pública podía satisfacerse a su placer; las revistas ensanchaban su campo de acción y el nombre de Campúa lograba al mismo tiempo, en la noble profesión de periodista gráfico, una popularidad por nadie superada todavía”

Portada e interior del menú del banquete en honor a José Demaría López "Campúa". Los platos aparecían reseñados en francés al estilo de la época. Las crónicas mencionan que, además, se repartieron habanos por cortesía de Prensa Gráfica Española S.L.

Portada e interior del menú del banquete en honor a José Demaría López “Campúa”. Los platos aparecían reseñados en francés al estilo de la época. Las crónicas mencionan que, además, se repartieron habanos por cortesía de Prensa Gráfica Española S.L.

La segunda crónica destacable,  firmada con las iniciales F.G.S. en Nuevo Mundo se tituló “Notas al dorso del menú”, haciendo alusión al menú que encontraron los comensales en las mesas con un positivado original de Campúa pegado en cada uno de ellos y firmado por el fotógrafo, como recuerdo de la fiesta y los platos que se degustarían. Con pluma al dorso de ese menú escribía:

Campúa es el cómplice de las grandezas españolas desde hace veinte años. Y, además, el innovador que dio al periodismo inquietudes y palpitaciones de modernidad. Todavía falta por añadir el merecimiento supremo, la huella de los dioses en el espíritu del triunfador. Nos referimos a su elevada categoría artística y a su genialidad”.

Crónicas publicadas en Nuevo Mundo (a la izquierda) y La Esfera (a la derecha) sobre el homenaje a Campúa

Crónicas publicadas en Nuevo Mundo (a la izquierda) y La Esfera (a la derecha) sobre el homenaje a José Demaría López, Campúa padre

Pasarían casi tres décadas hasta que el periodista volviera a recibir un gran homenaje -aunque posiblemente en ese tiempo también fuera objeto de agasajos, pero no de tan gran repercusión. Sería en 1935 con motivo de su nombramiento como socio de honor de la Unión de Informadores Gráficos de Prensa (UIGP). Tal y como señalan Juan Miguel Sánchez Vigil y María Olivera en el libro Fotoperiodismo y república, “la UIGP tuvo especial relevancia al formar parte de la misma profesionales de diferentes ideologías vinculados a publicaciones del amplio espectro político, desde las más conservadoras hasta las anarquistas. Por otra parte consiguió representación ante las instituciones oficiales y fue lugar de encuentro y debate de sus problemas”.  José Demaría Vázquez, “Campúa” hijo, acreditado por la Agencia Actualidades-Noticiario Cine, ocuparía unos meses más tarde el cargo de presidente de la UIGP hasta el estallido de la guerra civil.

Pero meses antes, el 20 de mayo de 1935 los reporteros, unidos, reconocían así al que fuera pionero y maestro en el manejo de la máquina fotográfica y el ministro de Trabajo, entonces Federico Salmón, le entregó a Campúa un pergamino con las firmas de todos sus compañeros.

La crónica del diario La Libertad relataba la crónica de la fiesta y cómo el presidente de la Asociación de la Prensa, don Alfonso R. Santa María…

“…hizo un cálido elogio de Campúa y de su labor periodística y puso de manifiesto la devoción de Campúa por el periodismo, del que no se ha apartado aún teniendo otros medios de vida“.

Campúa era entonces director de la revista mensual ilustrada Mundo Gráfico, cargo que ocupó hasta enero de 1936. Posiblemente nadie podía imaginar entonces que este amigo y profesional reconocido por todos, “hombre no político” -como se le ha definido posteriormente-, fallecería asesinado al año siguiente, tras ser detenido y llevado a la cheka de Fomento.

Fotonoticia publicada en la revista Crónica el 26 de mayo de 1935 dando cuenta del homenaje a Campúa y del posterior cocktail ofrecido por Perico Chicote

Fotonoticia publicada en la revista Crónica el 26 de mayo de 1935 dando cuenta del homenaje a Campúa y del posterior cocktail ofrecido por Perico Chicote

 

José L. Demaría López, Campúa padre: empresario teatral

La trayectoria de José Luis Demaría López, “Campúa” padre, como pionero de la fotografía periodística en España es sobradamente reconocida. Sin embargo pocos estudios se han centrado en otra de sus facetas profesionales, como empresario que potenció el mundo del espectáculo en el Madrid de las primeras décadas del siglo XX.

Foto de Díaz Casariego, publicada en Mundo Gráfico el 27 de abril de 1928. El pie señala: Los autores de la revista "Noche loca", Sres. Campúa, Vela y maestro Alonso, con algunos de los concurrentes a la fiesta celebrada en Romea con motivo del creciente éxito de aquella revista que se acerca ya a las doscientas representaciones.

Foto de Díaz Casariego, publicada en Mundo Gráfico el 27 de abril de 1928. Campúa marcado con X. El pie señala:
Los autores de la revista “Noche loca”, Sres. Campúa, Vela y maestro Alonso, con algunos de los concurrentes a la fiesta celebrada en Romea con motivo del creciente éxito de aquella revista que se acerca ya a las doscientas representaciones.

Consolidado ya como reportero, muy pronto inició su labor en el cine como distribuidor de las películas de Pathé Frères en junio de 1912, tarea que siguió compaginando con su ejercicio periodístico y con el desarrollo de Prensa Gráfica, la editorial de las principales revistas de la época. Más tarde puso en marcha el cine Royalty, una de las primeras salas de la capital que estaba situada en la calle Génova y cuya historia se relata detalladamente en el blog “La Pantalla Mágica”.

Es más adelante, a principios de los años 20, cuando amplia esta labor empresarial a la escena, primero con el Teatro Maravillas que inauguró en septiembre de 1921 y poco después con el Teatro Romea. Así describía ABC en la nota “Inauguración de Maravillas” el 22 de septiembre de 1921, los preparativos que había hecho en la sala antes de su inauguración.

Desde ayer cuenta Madrid con una nueva sala de espectáculos digna de la gran urbe. Pepe Campúa, el empresario a la moderna, todo actividad y esplendidez, confió a Martínez Garí la transformación del que fue Madrid Cinema y el notable escenógrafo, inspirándose en el estilo japonés, tan ricamente decorativo y polícromo, ha ornamentado la flamante sala con insuperable buen gusto. Originales y caprichosos faroles completan la decoración, dando al conjunto extraordinaria visualidad y alegría.

Del espectáculo ameno y sugestivo con el que se inauguró el teatro Maravillas, por el que desfilarán todas las grandes atracciones de las variedades que Campúa, previsor y rumboso contrató para hacer imposible toda competencia

Fotografía de Campúa publicada en Mundo Gráfico el 24 de octubre de 1928 con motivo del estreno de "Las lloronas". En la imagen aparece Celia Gámez y, en pequeño, dos de las segundas tiples en una composición típica de la época.

Fotografía de Campúa publicada en Mundo Gráfico el 24 de octubre de 1928 con motivo del estreno de “Las lloronas”. En la imagen aparece Celia Gámez y, en pequeño, dos de las segundas tiples en una composición típica de la época.

También una gran reforma acometió José Campúa en el Teatro Romea, tal y como describe el blog “Dónde están los cines de Madrid” en una detallada historia de esta pequeña sala, que se encontraba en la Plaza de Jacinto Benavente:

Se ampliaron las estancias, se reorganizaron los espacios y la sala fue completamente remozada. Su antiguo techo se demolió en parte y sobre la sala se creó una bóveda lucernario de hierro y cristal. Se amplió el espacio escénico abriendo un gran hueco en su fondo y creando una chácena, y se establecieron los camerinos en la segunda planta del edificio de la plaza de la Aduana Vieja. Incluso se construyó una cabina de proyección sobre el graderío de la primera planta a la que se accedía a través de un pasillo lateral desde el piso alto.

José Campúa forma allí su compañía teatral y comienza a montar distintos espectáculos. Ente ellas varios entremeses de Jardiel Poncela fueron representados en 1925 y 1926 en el Romea: ¡Achanta que te conviene!, El turco de Wenceslao, ¡Qué Colón! o ¡Vamos a Romea!. También el empresario contrató a algunas de las figuras que se convertirían en las actrices más destacadas del momento como Celia Gámez o Perlita Greco. Ésta última llegó a España interpretando tangos y el empresario José Campúa la contrató para las revistas que representaba en las tablas del Romea.

Fotografía publicada en La Esfera el 6 de diciembre de 1930. El pie original señala: El número de "Los pijamas" uno de los más sugestivos de la revista "¡Me acuesto a las ocho!" original de Vela, Campúa y el maestro Alonso, estrenada con gran éxito en el Teatro Romea.

Fotografía publicada en La Esfera el 6 de diciembre de 1930. El pie original señala: El número de “Los pijamas” uno de los más sugestivos de la revista “¡Me acuesto a las ocho!” original de Vela, Campúa y el maestro Alonso, estrenada con gran éxito en el Teatro Romea.

Además el empresario llegó a ser coautor de varias comedias teatrales y radiofónicas como “De polo a polo”, escrita junto con Felipe Moreno y otros títulos escritos en coautoría con Joaquín Vela y con música del Maestro Alonso como “Noche loca” (1927) que contaría con figurines de Álvaro Retana, “Las lloronas” (1928), “¡Por si las moscas…!” (1929) [Pulsando en los enlaces de las obras anteriores puede escucharse el audio de algunas de estas obras que se conservan en vinilos como parte del fondo de la Biblioteca Nacional], “Me acuesto a las ocho” (1930) o  “¿Qué pasa en Cádiz?” (1932). Otras obra escritas en colaboración con Vela, con música de Ernesto Rosillo fueron “¡Colibrí!”, estrenada en 1930, “Las pavas” o “La niña de la Mancha” y, con música del maestro Dotrás Vila y letra en coautoría de Campúa y Andrés Hurtado, la revista “Miss-Miss” (1935).

Por sus números bailables y pegadizos, estas piezas -entre la revista y la comedia tuvieron un gran éxito de público, aunque no siempre de crítica. Por ejemplo, ¡Por si las moscas! con la actriz Perlita Greco llegó a las cuatrocientas representaciones y se representó en varias ciudades fuera de Madrid. La actividad de Campúa fue tan intensa que la revista Crónica se llegó a referir a él como “el empresario por antonomasia” en un reportaje de portada el 8 de noviembre de 1931 y antes en Mundo Gráfico el 12 de abril de 1922 le había denominado “acaparador de todo lo bueno” al dar noticia de la contratación de la bailarina Évora para el Teatro Maravillas. De hecho llegó a ser presidente de la Sociedad Unión de Empresarios de Teatros de Madrid, tal y como demuestra una nota publicada en ABC el 22 de septiembre de 1933.

Se dice que al Teatro Romea lo llamaban “el templo de la frivolidad” y es cierto que las revistas y obras que en él se representaban fueron evolucionando hacia la comedia más pícara o incluso erótica. Así lo relataba la revista Crónica el 15 de mayo de 1932 con el titular “Nuevos tiempos”, destacando la importancia de estos primeros desnudos sobre un escenario madrileño, como muestra de la evolución de la sociedad:

Parece que no ha pasado casi nada. Parece que sigue como si tal cosa el rumbo de los acontecimientos. Pero sobre el escenario pequeño de Romea cinco girls españolas han dejado sus senos en libertad.
Este suceso es, desde luego, mucho más importante que la discusión del Estatuto de Cataluña, aunque la frivolidad de las gentes desvía hacia este último su atención. Sin embargo, los hombres serenos, los hombres que desde el mirador de nuestra imparcialidad contemplamos los altos y bajos del paisaje nacional, no hemos de negar a estos diez senos alegres, a estos diez senos que se exhiben generosos, fresquitos y pimpantes, toda la importancia que tienen como signo inequívoco de avance de los tiempos.

Página de la revista Crónica publicada el 15 de mayo 1932 con fotos de Campúa, sobre la última obra estrenada en el Romea. El pie de foto señala: En primer término, de izquierda a derecha: Jenny Falinsky, Margarita Carbajal, Aurora Sáinz y Amalia Ariza. En el círculo del fondo: las cinco "girls", con los senos en libertad.

Página de la revista Crónica publicada el 15 de mayo 1932 con fotos de Campúa, sobre la obra “La pipa de oro” estrenada en el Romea. El pie de foto señala: En primer término, de izquierda a derecha: Jenny Falinsky, Margarita Carbajal, Aurora Sáinz y Amalia Ariza. En el círculo del fondo: las cinco “girls”, con los senos en libertad.

Las actuaciones de la compañía de Campúa y, muy especialmente, de sus girls fueron reconocidas en el Madrid de la época con vedettes como Laura Pinillos, María Antinea o Amparito Taberner, entre otras muchas actrices que harían gala de desparpajo y alegría sobre las tablas del Teatro Romea o en las distintas compañías que regentó.

Campúa padre, en un homenaje a las chicas de la compañía de Romea. Aparece en el centro rodeado de las "alegres vicetiples y girls"

Fotonoticia de la revista Crónica el 29 de abril de 1934 en la que se retrata Campúa padre, durante un homenaje a las chicas de la compañía de Romea por el éxito de “Las chicas del ring”. El empresario aparece en el centro, marcado con (1), rodeado de las “alegres vicetiples y girls”

 

Último cartel del Teatro Romea, publicado con fotografía de Cortés en la revista Crónica el 25 de agosto de 1935

Último cartel del Teatro Romea, publicado con fotografía de Cortés en la revista Crónica el 25 de agosto de 1935

La última función del Romea se celebró el 14 de marzo de 1935 con la representación de “Al cantar el Gallo” de Pablo Luna, su cierre estaba programado con el objetivo de ampliar la actual Plaza de Jacinto Benavente. Unos meses más tarde se ejecutó la orden de derribo de la sala: el 27 de julio de 1935 el ayuntamiento incautó el local del Teatro Romea y los bomberos iniciaron la demolición de lo que quedaba del edificio. En los meses siguientes mantuvo la compañia del Romea de Madrid -pese a no tener teatro-, representó en el Teatro Pavón y trabajó con la compañía del Teatro Cómico de Barcelona

Algo más de un año después del cierre del Romea, ya habiendo estallado la guerra civil española, José Luis Demaría López sería asesinado al salir de la checa de Fomento en Madrid. Con él fallecería no sólo un destacado fotógrafo, si no un gran empresario que trabajó por la cultura, el espectáculo la creatividad y la modernización en España durante más de cuatro décadas.

Su padre, José L. Demaría López «Campúa»

 Jose Luis Demaría López “Campúa” (Jerez de la Frontera, 1870 – Madrid, 22 de septiembre de 1936) ha sido calificado como “el verdadero creador del reporterismo gráfico en España”. En un artículo publicado en ABC el 25 de enero de 1976 por José Altabella, dentro de la serie “Los grandes de la fotografía española” se narran sus inicios:

Desde modesto aprendiz de barbería en Jerez de la Frontera, llegó a ser el as de los periodistas gráficos en nuestro país. […] Siendo un muchacho y para ayudar a su familia, se colocó a los trece años en una barbería. Habría de recordar ya en pleno triunfo, que así ganó su primera peseta, afeitando en la cárcel y en el hospital. Por aquel entonces Diego González Ragel abrió una galería fotográfica en la calle Larga nº 15 y en ella entró el aprendiz de fígaro. Sólo estuvo escasos meses, porque en el año 1893 Manuel Compañy, a la sazón popular fotógrafo de autores y artistas, le trajo contratado a Madrid para trabajar en una de las galerías que poseía”.

Retrato en cartón fotográfico fechado en 1878 por el estudio de Gervasio Alonso Montenegro en el que figura la siguiente dedicatoria posiblemente escrita por el padre del primer Campúa: "El hoy Campúa. Mi hijo Juan José Demaría López, año 1878 dedicada a mis queridos padres"

Retrato en cartón fotográfico fechado en 1878 por el estudio de Gervasio Alonso Montenegro en el que figura la siguiente dedicatoria posiblemente escrita por el padre del primer Campúa: “El hoy Campúa. Mi hijo Juan José Demaría López, año 1878 dedicada a mis queridos padres”

También su hijo, Pepe Campúa, se referiría a estos inicios paternos en una entrevista publicada en el diario Pueblo por Marino Gómez-Santos el 18 de junio de 1963:

“En muy poco tiempo también su fama de buen profesional llegó a Madrid y aquí lo trajo el famoso Compañy, que era el fotógrafo de moda en la corte. Tenía mi padre entonces veinticinco años y a los tres de prestar servicios en Madrid, Compañy le subió el sueldo a cinco duros diarios”. […]

“El mozo de Jerez, no contento con sus progresos, trabajaba con entusiasmo creciente, se hacía amigos en todas las esferas sociales y, cuando ya había culminado en jefe de aquellos famosos estudios de fotografía, coincidió con que surgían los periódicos gráficos”, describía Gómez-Santos en el artículo de Pueblo .

“Dejó el estudio de fotografía para dedicarse al reportaje, que entonces era una experiencia nueva con amplio horizonte. Ingresó en Nuevo Mundo con don José del Perojo”

Caricatura de José Luis Demaría López "Campúa" realizada por Brunet

Caricatura de José Luis Demaría López “Campúa” realizada por Brunet

Después llegarían La Esfera y Mundo Gráfico, los reportajes y la fundación del estudio con el que  Jose Luis Demaría López se convertiría en el iniciador de la saga de fotógrafos. Reportero bélico, alcanzó el éxito pleno a partir de la guerra de Marruecos en 1909, donde ya hizo gala de la cualidad que transmitió a su hijo “estar en el momento justo en el lugar adecuado”.

Es en esa época cuando decide buscar un seudónimo como fotógrafo, según la moda de la época. Tal y como lo explicaba su hijo en la misma entrevista publicada en diario Pueblo:

“Cuando mi padre empezó a tener en Madrid un cierto prestigio como fotógrafo decidió independizarse. Sus apellidos, Demaría López, no eran realmente muy a propósito para encabezar el nombre de un estudio fotográfico y, entonces, se acordó -ignoro la razón- del nombre de Capua, que es una ciudad italiana de la provincia de Caserta. Pensó en Capua como seudónimo: “Capua, estudio fotográfico”.

Ya decidido el nombre mandó a la imprenta que le hicieran los membretes y demás impresos. Pero como era un hombre muy nervioso, lo cual se reflejaba en la escritura, el cajista interpretó mal su letra y cometió una errata: en vez de Capua había puesto Campúa.

Mi padre se molestó mucho al advertir la errata, pero lo pensó luego bien y no la mandó a corregir, porque Campúa sonaba mejor y le gustaba más. Algunos años después el rey le autorizó para que utilizara Campúa como apellido“.

La admiración de José Demaría Vázquez “Campúa” hacia su padre fue muy grande y se refirió a él como “el auténtico Campúa” en un discurso pronunciado el 22 de marzo de 1955 en el Club de Prensa “Jaime Balmes” de Madrid, bajo el título La Prensa Gráfica. Sobre él decía:

Portada de la edición impresa de la conferencia pronunciada por Campúa en 1955

Conferencia pronunciada en el Club de Prensa Jaime Balmes en 1955

Tenía tal idea de superación y de dignificar la profesión, dignificándose él, que en sus comienzos en Madrid, al terminar su trabajo, acudía a una academia para ampliar sus estudios, muy modestos por haber tenido que ganarse la vida en los primeros años, allí en poco tiempo se dio cuenta de que lo que más convenía a un periodista que ansiaba conocer mundo, era poseer idiomas”.

También desarrolló una amplia trayectoria como empresario en el mundo del espectáculo. A partir de 1920, pasó a ocupar la dirección de la revista Mundo Gráfico y es entonces cuando Campúa hijo toma las riendas del oficio y asumiría el seudónimo de su padre.

Fue empresario teatral en los locales Madrid Cinema, Royalty y Romea, entre otros. Además fue coautor de diversas obras teatrales y radionovelas como “De polo a polo”, escrita con Felipe Moreno y otros dos títulos escritos con Joaquín Vela: “¡Por si las moscas…!” y “Noche loca”.

Murió en 1936, a los inicios de la guerra, convirtiéndose en uno de los primeros reporteros gráficos asesinados en España. Hay fuentes que afirman que fue asesinado en la puerta de su casa el 21 de septiembre de 1936, sin embargo el documento inédito que publicamos a continuación afirma que fue detenido el día 20 de septiembre y llevado a la Checa de Fomento, de donde fue sacado para ser asesinado el día 22 de septiembre del mismo año, siendo hallado su cadáver en el el Depósito Judicial.

Certificado de la Causa General de Madrid fechado en 1941 sobre las circunstancias de la muerte de José L. Demaría López "Campúa"

Certificado de la Causa General de Madrid fechado en 1941 sobre las circunstancias de la muerte de José L. Demaría López “Campúa”

José Luis Demaría Vázquez, "Campúa" padre junto a Alfonso XIII

José Luis Demaría Vázquez, “Campúa” padre junto a Alfonso XIII. En la dedicatoria puede leerse:
“Para Pepe Díaz, autor de esta para mí [emocionante] fotografía su amigo y admirador J. Campúa, 1916”.
Dada la dedicatoria el autor de la foto pudo ser José María Díaz Casariego, que entonces trabajaba junto a Campúa en Mundo Gráfico

Algunos testimonios  afirman que fue asesinado por por su proximidad con la monarquía -durante años fue fotógrafo oficial de la Casa Real a partir de sus éxitos en Marruecos y mantuvo con Alfonso XIII una cercana amistad. Pero su hijo, en el mismo discurso antes citado, tenía clara la ideología de su padre y, con una frase que probablemente también podría definirle a él mismo, afirmó:

“Pepe Campúa era un trabajador de la clase humilde, del pueblo… Apolítico, como todo honrado informador gráfico, pero español cien por cien”.

Su trayectoria y obra fotográfica -no suficientemente documentada- bien merecerían otro blog y un profundo estudio de investigación. A través de esta página también intentaremos publicar los retazos de su vida que sea posible rescatar. Entretanto, lo más completo que puede encontrarse en Internet es su biografía en wikipedia.

Será con una de sus imágenes como empresario teatral, rodeado de las “alegres vicetiples y girls con la que terminemos a este post, sobre un pionero tanto de la fotografía como del espectáculo[Campúa padre aparece en el centro, marcado con un número 1 escrito a mano en la época].

Campúa padre, en un homenaje a las chicas de la compañía de Romea. Aparece en el centro rodeado de las "alegres vicetiples y girls"

Campúa padre, en un homenaje a las chicas de la compañía de Romea. Aparece en el centro rodeado de las “alegres vicetiples y girls

Su boda y su hija Esther

El fotógrafo José Demaría Vázquez “Campúa” se casó el 15 de enero de 1925 con Esther Piñerúa Fernández del Nogal, hija del catedrático y científico Eugenio Piñerúa quien fue además el padrino de la boda. La ceremonia se llevó a cabo en la Parroquia de la Concepción, en el madrileño barrio de Salamanca y la madrina fue Felisa Vázquez, madre del fotógrafo.

Pepe Campúa el día de su boda con Esther Piñerúa Fernández del Nogal

Pepe Campúa el día de su boda con Esther Piñerúa Fernández del Nogal.
La fotografía fue realizada por Díaz y publicada en Mundo Gráfico el 28 de enero de 1925

Además, según la crónica publicada en Mundo Gráfico, ejercieron de testigos los señores Conde de Calleja, Antonio Simonena, Germán Valentí Gamazo, Goy de Silva, Hermés y Óscar Piñerúa, Francos Rodríguez, Tomás Romero, Mariano Zavala y Joaquín Sorolla hijo, muy buen amigo del fotógrafo. La crónica también relata que la pareja partió ese mismo día de luna de miel a París y Bélgica.

La pareja después de la ceremonia de boda. A la izquierda de la novia Felisa Campúa, madre del fotógrafo. A la derecha del novio el padre de la novia, Eugenio Piñerúa y a su lado José Demaría López "Campúa", el fotógrafo iniciador de la saga

La pareja después de la ceremonia de boda.
A la izquierda de la novia Felisa Campúa, madre del fotógrafo.
A la derecha del novio el padre de la novia, Eugenio Piñerúa y a su lado José Demaría López “Campúa”, el fotógrafo iniciador de la saga

Fruto de esta boda, Pepe Campúa tuvo su única hija, Esther Demaría Piñerúa, nacida en noviembre de 1925. El hecho de ser mujer hacía casi impensable que Esther pudiera continuar con la saga familiar de reporteros iniciada por José Demaría López “Campúa” y continuada por Pepe Campúa. Sin embargo, padre e hija estuvieron muy unidos y Esther le acompañó en numerosos viajes, actos sociales y actividades con su entorno de amigos tanto del ámbito del periodismo como del mundo del espectáculo.

La hija de Campúa, Esther Demaría Piñerúa, en la casa familiar de la calle Velázquez en Madrid

Pepe Campúa hizo este retrato a su hija Esther Demaría Piñerúa cuando tenía cuatro años.

Esther y su padre Pepe bailando en la fiesta de Año Nuevo en 1952

Esther y su padre Pepe bailando en la fiesta de Año Nuevo en 1952

Padre e hija estuvieron siempre unidos por la admiración y el amor mutuo

Padre e hija estuvieron siempre unidos por la admiración y el amor mutuo.
En esta imagen de 1952, Esther recibía a su padre al llegar al aeropuerto de Barajas procedente de La Habana.

Esther Demaría Piñerúa se casó con Antonio Fernández Gorordo, piloto militar del Ejército del Aire. Con él tuvo cuatro hijos Mª Esther, Teresa, José Antonio y Ana Rosa.

La primera nieta de Campúa, a quien el fotógrafo llamaba por su segundo nombre “Mª José”, trabajó durante casi dos años como aprendiz en el estudio de su abuelo. Él quiso que empezara desde abajo, como hacía con todos los aprendices que entraban a su estudio e iban formándose en el oficio. Pero la sociedad machista que todavía estaba vigente en los años 70 y hacía difícil para una mujer el llegar a ser reportera gráfica. Esto dificultó también que Esther continuara la saga familiar, como tampoco lo hicieron sus hermanas ni su hermano.

Su madre, su hermano Luis y sus hermanas Felisa y Mª de las Mercedes

José Luis Demaría López, el primer “Campúa”, se casó con Felisa Vázquez y, fruto de este matrimonio, nacieron cuatro hijos: Luis, Mª de las Mercedes, Felisa y Pepe, que continuaría con el oficio de su padre.

La madre de José Demaría Vázquez "Campúa", Felisa Vázquez

La madre de José Demaría Vázquez “Campúa”, Felisa Vázquez

Luis Demaría Vázquez -quien también usó en ocasiones el apodo de “Campúa” al estar ese nombre unido inevitablemente a la familia- fue marino mercante. Heredó por tanto de su padre la pasión por conocer mundo y por los idiomas como herramienta para poder comunicarse con la gente. Así lo recordaba Pepe Campúa en su discurso “La Prensa Gráfica” en 1955:

“Conmigo como con mi hermano esa fue siempre su idea; sobre la cultura general quería que hablásemos los idiomas necesarios para poder andar sin intérpretes por el mundo y lo mismo mi hermano Luis, hoy marino retirado, que ha dado varias veces la vuelta al mundo, que yo con mis trabajos periodísticos, reconocemos que tenía absoluta razón al guiarnos por ese camino”.

De Felisa Demaría Vázquez nos llegan menos recuerdos, dado que como mujer en aquella época no estaba tan presente en la vida pública como sus hermanos y porque falleció más joven, en octubre de 1938.

A la derecha Felisa Demaría, hermana del fotógrafo, a la izquierda Felisa Vázquez, su madre y en el centro la que posiblemente era su abuela.

A la derecha Felisa Demaría, hermana del fotógrafo, a la izquierda Felisa Vázquez, su madre y en el centro la que posiblemente era su abuela.

Necrológica de Felisa Demaría Vázquez, hermana del fotógrafo Pepe Campúa

Necrológica de Felisa Demaría Vázquez, hermana del fotógrafo Pepe Campúa publicada en la Hoja Oficial el 10 de octubre de 1938.

Sabemos por esta necrológica que murió en la zona Madrid que en aquella época estaba regida por el bando republicano “víctima de las privaciones y de los hondos sufrimientos por que ha tenido que pasar. Su padre fue bárbaramente asesinado, su madre sucumbió al peso de tanto dolor. Poco ha podido sobrevivir ella a tanto infortunio”.

Perdieron, por tanto, los hermanos Campúa en el plazo de apenas dos años a su padre José Luis, a su madre Felisa y a su hermana, también Felisa. Su otra hermana, Mª de las Mercedes murió aún más joven el 17 de octubre de 1935, antes de la guerra y, según fuentes familiares, sus descendientes se trasladaron años después a vivir a Barcelona, donde regentarían un hotel. Pero esos datos están pendientes de confirmación con algún tipo de fuente documental o bibliográfica.

Pepe Campúa les recordaría durante toda su vida y atesoraría en su estudio la siguiente fotografía en la que aparecen su padre, su madre y su hermana Felisa.

José L. Demaría López, "Campúa" padre, junto a su esposa Felisa Vázquez (abajo) y su hija Felisa Demaría (a la derecha)

José L. Demaría López, “Campúa” padre, junto a su esposa Felisa Vázquez (abajo) y su hija Felisa Demaría (a la derecha)