El viaje de Campúa a la Italia de Mussolini

En noviembre de 1923 José Demaría Vázquez “Campúa” realizó la primera cobertura internacional de un viaje oficial de la que se tiene constancia en su carrera. El joven fotógrafo, con tan solo 23 años, ya había estado en la guerra de Marruecos y había retratado a Alfonso XIII en numerosos actos y viajes, como el realizado a Las Hurdes en 1922. Después de aquel viaje tuvo que viajar a Suiza para reponerse, por su delicada salud pulmonar que se había deteriorado por las duras condiciones hurdanas. Sin embargo en junio de 1923 ya estaba de vuelta en Madrid para reincorporarse al trabajo como fotógrafo en las publicaciones de Prensa Gráfica Española.

Ese año, entre el 19 y el 28 de noviembre los reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battemberg emprendieron junto al general Miguel Primo de Rivera un viaje a Italia para encontrarse con Víctor Manuel III y su esposa Elena de Montenegro, así como con Benito Mussolini que llevaba poco más de un año como presidente del Consejo de Ministros del gobierno italiano.

Fotografía de Campúa publicada en La Esfera el 1 de diciembre de 1923 con el siguiente pie:SS. MM. los Reyes de Italia y España, el Príncipe heredero y  Mussolini y Primo de Rivera en las maniobras militares de los señores Centocelle.

Fotografía de Campúa publicada en La Esfera el 1 de diciembre de 1923 con el siguiente pie:
SS. MM. los Reyes de Italia y España, el Príncipe heredero y
Mussolini y Primo de Rivera en las maniobras militares de los señores Centocelle.

Varios periodistas y fotógrafos -además de Campúa consta que al menos Marín, Duque, Vidal y Ortiz– fueron como enviados especiales en aquel viaje, a bordo del buque Jaime I, que salió de Valencia rumbo a Roma. De hecho, tal y como relató ABC en la crónica del viaje, la Asociación de la Prensa italiana celebró la noche del 19 de noviembre una recepción en honor a los periodistas españoles que habían acompañado al séquito real. Asistieron al acto numerosas personalidades del mundo del periodismo y la política […]. Se pronunciaron elocuentes brindis de confraternidad.

La revista de actualidad Nuevo Mundo daba el 30 de noviembre de 1923 la crónica completa del viaje ilustrada con numerosas fotos de Campúa:

Roma, Florencia, Nápoles. Las ciudades gloriosas de la vieja Italia han asistido vibrantes de entusiasmo al paso de los Reyes de España.

El viaje, por encima de las rigideces del protocolo y las exigencias de la etiqueta, ha tenido extrema valoración de que, durante él, el pueblo italiano ha demostrado cien veces sus simpatías hacia nuestros Reyes, poniendo en las recepciones oficiales ese calor cordial que da el contacto y el aplauso de las muchedumbres.

Durante varios días Italia y, sobre todo, la nueva Italia que con el fascismo resurge de las inquietudes y tenebrosidades de la postguerra, ha rendido a los Reyes de España un tributo de admiración, un entusiasta homenaje.

Alfonso XIII fotografiado por Campúa mientras colocaba una corona de laurel en la tumba del Soldado Desconocido.

Alfonso XIII fotografiado por Campúa mientras colocaba una corona de laurel en la tumba del Soldado Desconocido.

Una de las visitas más destacadas por la prensa fue la de Alfonso XIII y Victoria Eugenia al Panteón, donde visitaron el sepulcro de Victor Manuel II y la tumba del Soldado Desconocido. Tal y como relataba en su crónica del viaje el periodista Rafael Sánchez Maza en ABC el 21 de noviembre de 1923:

Los Reyes de España depositaron una artística corona, que en los lazos, de los colores nacionales, lucía una inscripción con los nombres de Alfonso XIII y Victoria. Después, acompañados por el embajador español y por algunas personas de su séquito, los Soberanos marcharon a visitar la tumba del Soldado Desconocido, donde depositaron flores. El ramo de la Reina estaba formado por flores españolas y el del Rey era una guirnalda de laureles.

Doble página de La Esfera publicada el 1 de diciembre de 1923 con fotografías del viaje de Alfonso XIII a Roma realizadas por Campúa y Ortiz

Doble página de La Esfera publicada el 1 de diciembre de 1923 con fotografías del viaje de Alfonso XIII a Roma realizadas por Campúa y Ortiz

Fotografía de Campúa publicada en La Esfera y Nuevo Mundo de la audiencia del papa Pío XI a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en el Vaticano en 1923.

Fotografía de Campúa publicada en La Esfera y Nuevo Mundo de la audiencia del papa Pío XI a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en el Vaticano en 1923.

Benito Mussolini retratado por José Demaría Vázquez "Campúa" durante el viaje de los reyes y Primo de Rivera a Italia

Benito Mussolini retratado por José Demaría Vázquez “Campúa” durante el viaje de los reyes y Primo de Rivera a Italia

Los reyes visitaron, entre otros lugares, el palacio del Quirinal, las Termas de Caracalla, las ruinas de Pompeya, Nápoles y el Vaticano, donde fueron recibidos por el papa Pio XI. Hacía cuatro siglos que ningún rey español había viajado a Roma y el viaje era especialmente importante, además Alfonso XIII había querido visitar anteriormente al papa Benedicto XV en el Vaticano, pero las circunstancias internacionales se lo impidieron. Difícilmente podría imaginar el monarca que la capital italiana sería la ciudad en la que acabaría en 1941 sus días durante el exilio.

Además, el general Primo de Rivera acababa de instaurar una dictadura en España y se ha hecho una lectura de este viaje en clave de sintonía entre Mussolini y el general español. Lo que sin duda se puede afirmar es que el viaje contribuyó a mejorar las declaraciones bilaterales de ambos estados. Según el diario italiano La Stampa se había cumplido el deseo de que Italia fortaleciese las relaciones con aquellos estados cuyos intereses y orientaciones coinciden con los nacionales. El propio Primo de Rivera declaró: “El viaje de Sus Majestades marca la iniciación de una unión indisoluble entre los dos pueblos”.

La visita concluyó el 28 de noviembre, noche en que los reyes y su séquito volvieron a embarcar rumbo a España, llegando primero al puerto de Palma de Mallorca y luego al de Barcelona.

 

Ya en Madrid, sin la premura de enviar las fotografías de actualidad de la visita oficial, José Demaría Vázquez “Campúa” aprovechó para sacar a la luz otras instantáneas del viaje como una magnífica vista del Coliseo que publicó La Esfera el 22 de diciembre de 1923:

Fotografía del Coliseo realizada por Campúa y publicada por La Esfera el 22 de diciembre de 1923

Fotografía del Coliseo realizada por Campúa y publicada por La Esfera el 22 de diciembre de 1923

Y, desde luego, otra parte destacable del trabajo de aquel viaje fueron las fotos aéreas que, desde un globo dirigible, el joven Campúa tomó de los monumentos clásicos romanos. El fotógrafo, que ya había demostrado su valentía al capturar imágenes desde cualquier medio de locomoción -aunque le valiera un accidente en la cobertura de la guerra de Marruecos-, mostraba ahora una visión de Roma muy poco acostumbrada para la época.

Doble página publicada en Nuevo Mundo el 21 de diciembre de 1923 con las fotos aéreas de Roma tomadas por Campúa desde el zepelín Hesperia

Doble página publicada en Nuevo Mundo el 21 de diciembre de 1923 con las fotos aéreas de Roma tomadas por Campúa desde el zepelín Hesperia

El artículo de Nuevo Mundo, titulado “Un vuelo sobre Roma”, describía de esta manera el reportaje con fotos de Pepe Campúa:

Como recuerdos del reciente y triunfal viaje de nuestros monarcas a Roma, publicamos estas diversas fotografías de monumentos romanos vistos desde el dirigible “Hesperia”. Contempladas así, desde las alturas, aquellas piedras venerables doradas por el sol de tantos siglos, parecen adquirir más imponente grandeza, destacadas sobre el montón de construcciones que a su alrededor se agrupan.

Entrevista y caricatura de José Campúa por Manuel del Arco

El 16 de noviembre de 1952 el Diario de Barcelona publicó una entrevista a José Demaría Vázquez “Campúa”, realizada por el periodista y caricaturista aragonés Manuel del Arco que alcanzó gran prestigio por hacer interviús atrevidas que incluían siempre una caricatura del  personaje entrevistado. Se inició en el Heraldo de Aragón y después, en 1939, se trasladó a Barcelona donde colaboró con periódicos como el Diario de Barcelona y La Vanguardia.

Reproducimos íntegramente su entrevista con el fotógrafo a continuación, incluyendo algunas de las fotografías a las que hacía referencia, para seguir profundizando en la vida y la trayectoria profesional de Pepe Campúa.

Caricatura que ilustraba la entrevista, publicada el 16 de diciembre de 1952 en el Diario de Barcelona

Caricatura que ilustraba la entrevista, publicada el 16 de diciembre de 1952 en el Diario de Barcelona

Vd. dirá… José Campúa

Fotomontaje del cadáver de Eduardo Dato tras el atentado, publicada en Mundo Gráfico el 16 de marzo de 1921

Fotomontaje del cadáver de Eduardo Dato tras el atentado, publicada en Mundo Gráfico el 16 de marzo de 1921

Treinta y cuatro años de vida profesional lleva José Campúa, decano de los periodistas fotógrafos en activo. Es el presidente de la Asociación de Informadores Gráficos.– ¿No te han roto nunca la máquina?
– Una vez en Sevilla, en una tarde desastrosa del “Gallo” se echó sobre mí uno de su cuadrilla y me la arrebató.

– Y, ¿qué hiciste?
– Presenté la denuncia, y se cortó la cosa por intervención de “Joselito”, que me regaló una máquina nueva mejor que la que tenía.

– ¿Cuál ha sido la fotografía que no has podido hacer?
– Cuando el asesinato de Dato, quise fotografiar el cadáver de Don Eduardo en la mesa de operaciones de la casa de socorro; y la hija del presidente, llorando, me rogó que no la hiciera.

– Pero, ¿no se publicó esa foto?
– Sí; era la época de las composiciones fotográficas, y mi director, Don Francisco Verdaguer, no se quiso perder el éxito y compuso una doble página con la foto que yo hice en la mesa de operaciones, y detrás, los médicos y el juez; y, luego, se colocó con arreglos la figura de Don Eduardo, yacente.

Cadáver de Antonio Teruel, autor del crimen del correo de Andalucía. Fotografía de Campúa publicada en Mundo Gráfico el 23 de abril de 1924

Cadáver de Antonio Teruel, autor del crimen del correo de Andalucía.
Fotografía de Campúa publicada en Mundo Gráfico el 23 de abril de 1924

– ¿Cuál es la figura que más veces has retratado?
– Don Alfonso XIII, primero, y ahora, casi alcanzándole, al general Franco.

– ¿Cuál fue la fotografía más íntima que lograste del rey?
– Durante el viaje a Las Hurdes, donde fui como único periodista, en el pueblo Las Mestas en pleno corazón de esa región inhóspita, debido al calor asfixiante descendimos de los caballos y nos metimos en un riachuelo; y el rey me dijo: “tráete la máquina, que vas a hacerme la única fotografía que no pudo hacerme tu padre”; y en ella aparece con el doctor Marañón. Ten en cuenta que no llevábamos ninguno traje de baño.

– ¿Cuál fue la más indiscreta de estos últimos tiempos?
– En la ONU, el año pasado en noviembre, tuve la suerte de pillar a Vichinsky con una paloma blanca que le ofreció una señora, diciéndole que no estrangulase la paz.

Toma del Gurugú (Marruecos), fotografiada por Campúa en 1921

Toma del Gurugú (Marruecos), fotografiada por Campúa en 1921

– ¿Qué foto le gustaría hacer ahora?
– Acompañar a Einsenhower a Corea.

– ¿Cuál no hubieras querido hacer?
– Las del crimen del correo de Andalucía, por lo desagradable del asunto.

– De todas cuantas fotografías hiciste en tu vida, si te dijeran que conservases una sola, ¿por cuál te decidirías?
– La toma del Gurugú en 1921.

– ¿Cuál ha sido tu reportaje mejor pagado?
– Tres fotografías de la boda de la marquesa de Villaverde, 25.000 pesetas, que se publicaron en los Estados Unidos y en Inglaterra antes que en Madrid.

– Con el “flax”, ¿está hoy todo resuelto?
– Totalmente, si hay un periodista detrás…

– Y delante, un objetivo…

DEL ARCO

Su padre, José L. Demaría López «Campúa»

 Jose Luis Demaría López “Campúa” (Jerez de la Frontera, 1870 – Madrid, 22 de septiembre de 1936) ha sido calificado como “el verdadero creador del reporterismo gráfico en España”. En un artículo publicado en ABC el 25 de enero de 1976 por José Altabella, dentro de la serie “Los grandes de la fotografía española” se narran sus inicios:

Desde modesto aprendiz de barbería en Jerez de la Frontera, llegó a ser el as de los periodistas gráficos en nuestro país. […] Siendo un muchacho y para ayudar a su familia, se colocó a los trece años en una barbería. Habría de recordar ya en pleno triunfo, que así ganó su primera peseta, afeitando en la cárcel y en el hospital. Por aquel entonces Diego González Ragel abrió una galería fotográfica en la calle Larga nº 15 y en ella entró el aprendiz de fígaro. Sólo estuvo escasos meses, porque en el año 1893 Manuel Compañy, a la sazón popular fotógrafo de autores y artistas, le trajo contratado a Madrid para trabajar en una de las galerías que poseía”.

Retrato en cartón fotográfico fechado en 1878 por el estudio de Gervasio Alonso Montenegro en el que figura la siguiente dedicatoria posiblemente escrita por el padre del primer Campúa: "El hoy Campúa. Mi hijo Juan José Demaría López, año 1878 dedicada a mis queridos padres"

Retrato en cartón fotográfico fechado en 1878 por el estudio de Gervasio Alonso Montenegro en el que figura la siguiente dedicatoria posiblemente escrita por el padre del primer Campúa: “El hoy Campúa. Mi hijo Juan José Demaría López, año 1878 dedicada a mis queridos padres”

También su hijo, Pepe Campúa, se referiría a estos inicios paternos en una entrevista publicada en el diario Pueblo por Marino Gómez-Santos el 18 de junio de 1963:

“En muy poco tiempo también su fama de buen profesional llegó a Madrid y aquí lo trajo el famoso Compañy, que era el fotógrafo de moda en la corte. Tenía mi padre entonces veinticinco años y a los tres de prestar servicios en Madrid, Compañy le subió el sueldo a cinco duros diarios”. […]

“El mozo de Jerez, no contento con sus progresos, trabajaba con entusiasmo creciente, se hacía amigos en todas las esferas sociales y, cuando ya había culminado en jefe de aquellos famosos estudios de fotografía, coincidió con que surgían los periódicos gráficos”, describía Gómez-Santos en el artículo de Pueblo .

“Dejó el estudio de fotografía para dedicarse al reportaje, que entonces era una experiencia nueva con amplio horizonte. Ingresó en Nuevo Mundo con don José del Perojo”

Caricatura de José Luis Demaría López "Campúa" realizada por Brunet

Caricatura de José Luis Demaría López “Campúa” realizada por Brunet

Después llegarían La Esfera y Mundo Gráfico, los reportajes y la fundación del estudio con el que  Jose Luis Demaría López se convertiría en el iniciador de la saga de fotógrafos. Reportero bélico, alcanzó el éxito pleno a partir de la guerra de Marruecos en 1909, donde ya hizo gala de la cualidad que transmitió a su hijo “estar en el momento justo en el lugar adecuado”.

Es en esa época cuando decide buscar un seudónimo como fotógrafo, según la moda de la época. Tal y como lo explicaba su hijo en la misma entrevista publicada en diario Pueblo:

“Cuando mi padre empezó a tener en Madrid un cierto prestigio como fotógrafo decidió independizarse. Sus apellidos, Demaría López, no eran realmente muy a propósito para encabezar el nombre de un estudio fotográfico y, entonces, se acordó -ignoro la razón- del nombre de Capua, que es una ciudad italiana de la provincia de Caserta. Pensó en Capua como seudónimo: “Capua, estudio fotográfico”.

Ya decidido el nombre mandó a la imprenta que le hicieran los membretes y demás impresos. Pero como era un hombre muy nervioso, lo cual se reflejaba en la escritura, el cajista interpretó mal su letra y cometió una errata: en vez de Capua había puesto Campúa.

Mi padre se molestó mucho al advertir la errata, pero lo pensó luego bien y no la mandó a corregir, porque Campúa sonaba mejor y le gustaba más. Algunos años después el rey le autorizó para que utilizara Campúa como apellido“.

La admiración de José Demaría Vázquez “Campúa” hacia su padre fue muy grande y se refirió a él como “el auténtico Campúa” en un discurso pronunciado el 22 de marzo de 1955 en el Club de Prensa “Jaime Balmes” de Madrid, bajo el título La Prensa Gráfica. Sobre él decía:

Portada de la edición impresa de la conferencia pronunciada por Campúa en 1955

Conferencia pronunciada en el Club de Prensa Jaime Balmes en 1955

Tenía tal idea de superación y de dignificar la profesión, dignificándose él, que en sus comienzos en Madrid, al terminar su trabajo, acudía a una academia para ampliar sus estudios, muy modestos por haber tenido que ganarse la vida en los primeros años, allí en poco tiempo se dio cuenta de que lo que más convenía a un periodista que ansiaba conocer mundo, era poseer idiomas”.

También desarrolló una amplia trayectoria como empresario en el mundo del espectáculo. A partir de 1920, pasó a ocupar la dirección de la revista Mundo Gráfico y es entonces cuando Campúa hijo toma las riendas del oficio y asumiría el seudónimo de su padre.

Fue empresario teatral en los locales Madrid Cinema, Royalty y Romea, entre otros. Además fue coautor de diversas obras teatrales y radionovelas como “De polo a polo”, escrita con Felipe Moreno y otros dos títulos escritos con Joaquín Vela: “¡Por si las moscas…!” y “Noche loca”.

Murió en 1936, a los inicios de la guerra, convirtiéndose en uno de los primeros reporteros gráficos asesinados en España. Hay fuentes que afirman que fue asesinado en la puerta de su casa el 21 de septiembre de 1936, sin embargo el documento inédito que publicamos a continuación afirma que fue detenido el día 20 de septiembre y llevado a la Checa de Fomento, de donde fue sacado para ser asesinado el día 22 de septiembre del mismo año, siendo hallado su cadáver en el el Depósito Judicial.

Certificado de la Causa General de Madrid fechado en 1941 sobre las circunstancias de la muerte de José L. Demaría López "Campúa"

Certificado de la Causa General de Madrid fechado en 1941 sobre las circunstancias de la muerte de José L. Demaría López “Campúa”

José Luis Demaría Vázquez, "Campúa" padre junto a Alfonso XIII

José Luis Demaría Vázquez, “Campúa” padre junto a Alfonso XIII. En la dedicatoria puede leerse:
“Para Pepe Díaz, autor de esta para mí [emocionante] fotografía su amigo y admirador J. Campúa, 1916”.
Dada la dedicatoria el autor de la foto pudo ser José María Díaz Casariego, que entonces trabajaba junto a Campúa en Mundo Gráfico

Algunos testimonios  afirman que fue asesinado por por su proximidad con la monarquía -durante años fue fotógrafo oficial de la Casa Real a partir de sus éxitos en Marruecos y mantuvo con Alfonso XIII una cercana amistad. Pero su hijo, en el mismo discurso antes citado, tenía clara la ideología de su padre y, con una frase que probablemente también podría definirle a él mismo, afirmó:

“Pepe Campúa era un trabajador de la clase humilde, del pueblo… Apolítico, como todo honrado informador gráfico, pero español cien por cien”.

Su trayectoria y obra fotográfica -no suficientemente documentada- bien merecerían otro blog y un profundo estudio de investigación. A través de esta página también intentaremos publicar los retazos de su vida que sea posible rescatar. Entretanto, lo más completo que puede encontrarse en Internet es su biografía en wikipedia.

Será con una de sus imágenes como empresario teatral, rodeado de las “alegres vicetiples y girls con la que terminemos a este post, sobre un pionero tanto de la fotografía como del espectáculo[Campúa padre aparece en el centro, marcado con un número 1 escrito a mano en la época].

Campúa padre, en un homenaje a las chicas de la compañía de Romea. Aparece en el centro rodeado de las "alegres vicetiples y girls"

Campúa padre, en un homenaje a las chicas de la compañía de Romea. Aparece en el centro rodeado de las “alegres vicetiples y girls

Dos fotógrafos y un rey: los Campúa y Alfonso XIII

La trayectoria de los fotógrafos Campúa, padre e hijo, está unida a la vida de Alfonso XIII de Borbón, casi desde su nacimiento hasta su muerte.

Campúa padre, como reportero de Nuevo Mundo, muy pronto comenzó a seguir la actividad de Alfonso XIII por toda España y poco a poco fueron forjando una relación de amistad personal. Le acompañó en 1909 por tierras andaluzas y en sus visitas a distintas ciudades de Europa. Cuando su carrera se centró más en el mundo del cine y del espectáculo como empresario, sería Campúa hijo quien tomaría el relevo como fotógrafo frecuente del rey.

La primera experiencia intensa de José Demaría Vázquez “Campúa” junto al monarca fue el viaje a Las Hurdes en el que Pepe Campúa fue el único reportero gráfico que acompañó a Alfonso XIII en 1922 gracias a un sorteo en el que fue agraciado. Desde entonces las fotos se sucederían en actos oficiales, escenas familiares y viajes, hasta el punto de que en una entrevista publicada en el Diario de Barcelona  el 16 de noviembre de 1952 el periodista Del Arco le preguntó al fotógrafo:

¿Cuál es la figura que más veces has retratado?
Don Alfonso XIII primero y, ahora, casi alcanzándole, al General Franco.

Serían innumerables, por tanto, las imágenes que podrían ilustrar este post. Fotos que se publicaron en páginas y páginas de Mundo Gráfico, La Esfera, los diarios de la época… Poco a poco las estamos recopilando para crear una galería más amplia de imágenes, pero hemos querido elegir -para empezar- dos instantáneas representativas de cómo, desde el principio hasta el final de la vida de Alfonso XIII, la saga de los Campúa acompañó al monarca en su trayectoria. Dos positivados que, además, Pepe Campúa guardaría entre sus recuerdos personales hasta el final de su vida.

Alfonso XIII niño a caballo, retratado por Jose Demaría López, Campúa padre

Positivado de época de Alfonso XIII niño a caballo, retratado por Jose L. Demaría López, Campúa padre

Positivado de época de AlfonsoXIII retratado en su madurez por José Demaría Vázquez, Campúa hijo

Positivado de época de AlfonsoXIII retratado en su madurez por José Demaría Vázquez, Campúa hijo

Campúa, único fotógrafo en el viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes

Entre el 20 y el 24 de junio de 1922, José Demaría Vázquez “Campúa” tendría la oportunidad de ser el único reportero gráfico que cubriría el viaje del rey Alfonso XIII a la empobrecida región extremeña de Las Hurdes. Pudo hacer ese viaje gracias a que ganó un sorteo entre los reporteros gráficos y, con tan solo 22 años, realizó algunas de las fotografías más representativas de su carrera. Fue seleccionado como fotógrafo con el compromiso de facilitar las fotografías a toda la prensa ilustrada, tal y como señala Juan Miguel Sánchez Vigil en su tesis “La Documentación Fotográfica en España: revista La Esfera”. Este hecho puede explicar que se encuentren negativos del viaje a Las Hurdes en archivos de otros fotógrafos como el de Alfonso Sánchez Portela, que posiblemente Pepe Campúa le cedió para que los distribuyera. Como redactor para cubrir el viaje fue seleccionado por sorteo José García Mora, del diario El Debate.

Alfonso XIII retratado por Pepe Campúa en Las Hurdes mientras organizaba el reparto de alimentos, en el viaje que realizó junto al Doctor Marañón

Alfonso XIII retratado por Pepe Campúa en Las Hurdes mientras organizaba el reparto de alimentos, en el viaje que realizó junto al Doctor Marañón

Las imágenes que captó la cámara de Campúa se publicarían en revistas como Nuevo MundoMundo Gráfico o La Esfera –entre otras cabeceras de prensa escrita que se hiceron eco de la visita- y se convertirían un revulsivo para la opinión pública española al tomar conciencia de la enorme pobreza que se vivía en aquella región del país. Tal y como lo relató Mundo Gráfico en su número de 5 de julio de 1922:

Otro instante del viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes, retratado por Pepe Campúa al salir de una de las viviendas de dicha

Otro instante del viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes, retratado por Pepe Campúa al salir de una de las viviendas de dicha

Al volver a Madrid Don Alfonso, después de su visita a Las Hurdes, habrá traído, junto a la doliente visión de aquellos lugares tan llenos de pobreza y abandono, el anhelo firme y el propósito alentador de ir haciendo los esfuerzos posibles y las gestiones necesarias a fin de que se aminoren esta miseria y este dolor que hoy llenan a la más abandonada región de España.

Un viaje que marcó historia y que en el año 1998 fue repetido por los reyes de España Don Juan Carlos (nieto de Alfonso XIII) y Doña Sofía, quienes realizaron en Las Hurdes la misma ruta que cubrió Campúa.

En una entrevista publicada en el 18 de junio de 1963 en el diario Pueblo, el reportero recordaba:

“Fueron siete duras jornadas a caballo, por caminos difíciles y abiertos en la roca. […] Había que ordear montañas a unas alturas escalofriantes y yo he visto al rey que en algunos trechos tenía que bajarse de caballo y pasar a pie, porque tenía vértigo y le daban mareos. […] En el curso de cada jornada pasábamos un calor sofocante”.

Alfonso XIII, que apodaba a Pepe Campúa como “Pajarito”, porque en aquel entonces estaba muy delgado y ya le caracterizaba su gran nariz, pudo estrechar lazos con el joven reportero en aquel viaje y le dedicó una fotografía en la que posaron juntos en la región hurdana.

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Durante aquella ruta, además, Campúa le tomó al rey Alfonso XIII y al doctor Marañón una foto desnudos al bañarse en el río de Los Ángeles, que luego el fotógrafo recordaría como una de sus instantáneas más audaces. Según narran las crónicas completas de aquel viaje:

Alfonso XIII le dijo a Campúa: “¡ven Pajarito!, que vas a hacer una fotografía que no me ha hecho nunca tu padre”. El Rey se desprendió del pantalón y de la camisa, con lo cual quedó completamente desnudo, al tiempo que invitaba a bañarse a cuanto componían su séquito. Antes de meterse en el agua llamó al doctor Marañón, que se había quedado con el calzoncillo debajo de la rodilla. El Rey el echó el brazo por encima del hombro y Campúa disparó una placa”.

Lamentablemente no se conservan las placas originales del viaje a Las Hurdes debido a los sucesivos saqueos e incendios que sufrió el estudio de Campúa. Décadas más tarde el fotógrafo aportaba en la entrevista de Pueblo algunos datos sobre el destino de aquella foto del rey desnudo:

“Esa fotografía, cuyo cliché le entregué al rey en París, no sé cómo llegaría a manos de El Caballero Audaz en tiempos de la República. El caso es que la publicó en la portada de un libro… ¡En fin, más vale no hablar de eso!”