El Madrid de Campúa (XI): Las fiestas de San Isidro

Siempre pendiente de la actualidad de las calles de Madrid, José Demaría Vázquez “Campúa” realizó varios reportajes de las fiestas de San Isidro, en especial en los años de postguerra. Uno de los primeros registros que se conserva es de 1950, realizado muy probablemente para el diario Informaciones.

Aquel año Pepe Campúa retrató tanto la procesión como la ofrenda al patrón de Madrid que tuvo lugar el 15 de mayo, así como el pregón previo que se leyó una semana antes, el 7 de mayo y con el que dieron inicio las fiestas. En la procesión participaron varias autoridades de la época, como el ministro de Agricultura, Carlos Rein y varios cargos del Ayuntamiento, así como miembros de las Asociaciones de Ganaderos y Labradores y una escuadra de la Guardia Civil. La ceremonia estuvo presidida por el patriarca de las Indias Occidentales y el entonces obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá, Monseñor Eijo Garay.

Recorte realizado sobre el contacto fotográfico para seleccionar la parte de la fotografía que sería publicada.

Recorte realizado sobre el contacto fotográfico para seleccionar la parte de la fotografía que sería publicada con el entonces obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá, Monseñor Eijo Garay.

Nota informativa firmada por Víctor Babot con la previsión del recorrido de la procesión de San Isidro

Nota informativa firmada por Víctor Babot con la previsión del recorrido de la procesión de San Isidro

Junto con las fotografías, en el archivo de Campúa se conserva también una breve nota informativa, firmada por Víctor Babot, que reseñaba el recorrido de la procesión de San Isidro por las calles del centro de Madrid:

“A las siete de la tarde saldrá la tradicional procesión que recorrerá las calles de Toledo, Tintoreros, Puerta Cerrada y Sacramento, cantándose una salve ante la virgen de la Almudena, patrona de Madrid en el atrio de su iglesia. Continuará el cortejo por la calle Mayor, Ciudad Rodrigo y Plaza Mayor donde se hará la ofrenda de los frutos del campo por las muchachas de la Hermandad de la Ciudad y el Campo y continuará por la calle de Toledo a la Catedral donde se dará a besar la reliquia del Santo.

La ofrenda de frutos se celebrará durante la procesión en la Plaza Mayor. El grupo de danzas de la ciudad y el Campo ejecutará delante del Santo diversas danzas campesinas de la Edad Media”

Pero, además de las fiestas religiosas, Campúa también retrató otros eventos que se celebraban en Madrid en torno a las fiestas del santo patrón, como el premio internacional de motocicletas y de motos con side-car que se celebró aquel año en el Parque del Retiro, en el circuito del Paseo de Coches. El ganador de la carrera de side-cars fue Jean Murti y los pilotos José Redruello y su “paquete” Manuel García protagonizaron una espectacular caída. Por su parte los vencedores de la prueba de 500 cc. fueron Pagani, oampeón del mundo y Aranda y Ortuetaclasificados en segundo y tercer lugar.

Cartel de las fiestas de San Isidro en Madrid en 1969

Cartel de las fiestas de San Isidro en Madrid en 1969

Una visión distinta de las fiestas madrileñas, casi dos décadas más tarde, la encontramos en el archivo de José Demaría Vázquez “Campúa” con su reportaje de 1969, año en el que el pregón fue leído por Enrique de Aguinaga, cronista de la Villa, desde el balcón de la Casa de la Panadería en la Plaza Mayor de Madrid. Al terminar el pregón una gran “mascletá” organizada por la Pirotecnia Bosch, llenó la plaza de ruido y humo. Al acto asistió, además, el escuadrón de la Policía Municipal de gala que ofreció un concierto con desfile de gigantes y cabezudos, del que no se conservan fotografías.

Cuarenta años sin Campúa

José Demaría Vázquez "Campúa" en su estudio en los años 40

José Demaría Vázquez “Campúa” en su estudio en los años 40

El 28 de febrero de 1975 falleció José Demaría Vázquez, conocido como Pepe Campúa. Se cumplen, por tanto, ahora cuatro décadas de su muerte. Un tiempo en el que tanto España como la fotografía han cambiado enormemente. Su obra, relegada durante décadas, recobra ahora el interés y vuelve a ver a luz en una época en la que la imagen fotográfica está siendo cada vez más valorada y recuperada.

Campúa fue uno de los principales fotógrafos españoles del siglo XX, además de empresario teatral y cinematográfico. Se ha afirmado en ocasiones que nació en Jerez de la Frontera, al igual que su padre el también fotógrafo José L. Demaría López «Campúa», sin embargo los documentos oficiales señalan que nació el 18 de septiembre de 1900 en Madrid, en la calle San Hermenegildo, para luego posiblemente ser inscrito en Jerez y conservar la tradición familiar.

Se forma en el liceo francés y obtiene el título de bachillerato, tras el cual comienza a desarrollar su vocación por la fotografía y el periodismo -en contra de la voluntad de su padre que quería que estudiara ingeniería- y con 19 años se independiza y crea la “Agencia Express”. En aquella época también se siente atraído por las artes plásticas y frecuenta el estudio de Joaquín Sorolla donde realiza sesiones fotográficas a modelos y actrices.

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Empieza a colaborar en diversos medios como El Fígaro, Mundo Gráfico y La Esfera, entre otros. Realiza dos viajes como periodista para cubrir las Guerras de Marruecos en 1921 y 1922. A su regreso de África alcanzó gran prestigio cuando en 1922 fue el único reportero gráfico que, elegido por sorteo, acompañó a Alfonso XIII en su viaje a Las Hurdes. En esos años estuvo considerado entre los mejores reporteros gráficos españoles junto a Alfonso Sánchez PortelaJosé María Díaz Casariego y Luis Ramón Marín que estuvieron trabajando en equipo en la publicación Mundo Gráfico que dirigió su padre hasta poco antes de su asesinato en 1936. Fotografió frecuentemente las actividades de la Casa Real y también de los gobernantes en el periodo de la II República, cubrió acontecimientos de actualidad como los sucesos de Casas Viejas o la Revolución de Asturias no sólo con su cámara fotográfica sino también con la de película.

Además de trabajar como reportero, desarrolló su actividad como empresario cinematográfico, primero en la gestión del cine Royalty y luego poniendo en marcha el cine Actualidades, donde proyectaba sus propios reportajes y noticias. En 1935 inaugura el cine Madrid-París en la antigua sede de los almacenes del mismo nombre en la Gran Vía madrileña.

Campúa durante la guerra civil en una imagen tomada probablemente en Gernika

Campúa durante la guerra civil en una imagen tomada probablemente en Gernika

En junio de 1936 constituye la Unión de Informadores Gráficos y ocupa el cargo de presidente. Con el estallido de la Guerra Civil y tras el asesinato de su padre en septiembre de 1936 se refugia en la Embajada Argentina y, desde allí, a través de Alicante sale de España en la embarcación Tucumán hasta las costas de Marsella. Desde allí entra a la zona Nacional y comienza a trabajar desde San Sebastián cubriendo el conflicto bélico tanto en el frente como en la retaguardia. Durante la guerra también obtiene un permiso para ir a Roma en 1938 para cubrir como fotógrafo el bautizo de Juan Carlos ISin embargo junto a otros fotógrafos permitidos por el franquismo colaboró en la revista Fotos fundada en 1937 por Manuel Fernández Cuesta y que se estuvo editando hasta 1963 con una alta calidad técnica.

Autorretrato de Campúa, tomado en los años 40 y registrado con el nº 13 en su archivo

Autorretrato de Campúa, tomado en los años 40 y registrado con el nº 13 en su archivo

Acabada la contienda retoma con intensidad su actividad de empresario teatral y de cine, terreno en el que ayudará a iniciar la carrera de reconocidos artistas del espectáculo, pero sin abandonar la labor de fotógrafo tanto de estudio como periodístico. Por su estudio -que primero estuvo ubicado en la Avenida de José Antonio (actual Gran vía) entre 1941 y 1948 y luego en la calle Bárbara de Braganza desde 1949 hasta su muerte- pasaron multitud de personajes de la sociedad, las artes y la política para tener un retrato de Campúa. Entre 1941 y 1947 trabajó en dicho estudio el fotógrafo húngaro Gyenes hasta que éste último montó su propio estudio.

En 1940 y 1941 trabajó para la Casa del Generalísimo como encargado de la programación de cine del Palacio de El Pardo. En 1942 fue acusado de haber pertenecido a una logia masónica durante finales de los años 20 y principios de los 30. Fue condenado por ello el 7 de julio de 1942 y pasó algo más de tres meses en la Cárcel de Porlier hasta que el 19 de octubre le conmutaron la pena por la de inhabilitación y reclusión menor.

Crea la Agencia Gráfica Campua, que colaborará con La Vanguardia, el ABC¡Hola! y otras publicaciones nacionales como extranjeras. Era considerado el fotógrafo habitual de Franco y de la Casa Real española.

En 1925 se casó con Esther Piñerúa Fernández del Nogal. Con ella tuvo una única hija, Esther Demaría Piñerúa, que no continuó con la tradición familiar, por lo que al fallecer Pepe Campúa el estudio, que en aquella época se encontraba en la madrileña calle de Bárbara de Braganza, se cerró. Su archivo y sus materiales fotográficos fueron guardados y no pudieron ser sacados a la luz hasta décadas despúes.

Campúa fotografiado por J.M. García en 1967 durante una entrevista con Televisión Española

Campúa fotografiado por J.M. García en 1967 durante una entrevista con Televisión Española

Desde 2006 una calle en Jerez lleva su nombre a propuesta de la asociación cultural jerezana Cine-Club Popular de Jerez. En 2010, la figura de Campúa es recuperada, junto con la de otros tres fotógrafos (Alfonso Sánchez PortelaJosé María Díaz-Casariego y Luis Ramón Marín) en el documental “Héroes sin armas“, dirigido por Ana Pérez de la Fuente y Marta Arribas y promovido por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. En él se relata el trabajo que realizaron estos tres fotógrafos durante la Guerra Civil española y, especialmente, en el Frente de Madrid.

Campúa visto por la pintora Magda Andrade

Retomamos esta sección del blog, “Campúa visto por otros”, que hace tiempo que no actualizábamos para sacar a la luz un retrato de José Demaría Vázquez “Campúa” realizado por una pintora olvidada en el panorama latinoamericano del arte contemporáneo: Magda Andrade.

José Demaría Vázquez "Campúa" retratado por la pintora Magda Andrade

José Demaría Vázquez “Campúa” retratado por la pintora Magda Andrade

De origen venezolano, Magdalena Schlottman Andrade (1900), inicia sus estudios en la ciudad de Osnabruch (Alemania) en el Convento de Las Ursulinas, para posteriormente ser trasladada a Berlín en el mismo instituto. Tiempo después su padre Gustavo Schlottman es nombrado Cónsul General de Venezuela en Buenos Aires, lugar donde la futura artista permanece hasta 1931 dedicada a los estudios de pintura. Allí inicia sus clases con el profesor Max Orcikowsky, para frecuentar más tarde la escuela de Arte Libre.

Regresa a su patria siendo una adolescente y es entonces cuando sus obras tienen aceptación en el panorama artístico de la capital de Venezuela. El antiguo Ateneo de Caracas organizó una exposición con obras de pintoras venezolanas, entre ellas Magda Andrade y algunas de las escasas mujeres artistas que entonces habían podido alcanzar renombre.

Gracias a uno de sus cuadros es becada por el gobierno de Venezuela en diciembre de 1933 y emprende su viaje a París, donde guiará sus estudios el pintor André Lothe. Cuatro años más tarde es instruida por Othon Friesz y Marcel Gromaire, quienes ejercieron gran influencia en la pintora. Llegó a convertirse en la primera mujer que expuso sus obras en la exigente galería Wildenstein de Nueva York. Pero ella no quería ser “imitadora de la legión de pintores que acuden a la ciudad luz” y fue adquiriendo un estilo personal. Desde entonces se dedicó fundamentalmente a realizar retratos, como este de Campúa que le entregó el 1 de diciembre de 1952 tal y como atestiguan estas fotos del archivo personal de José Demaría Vázquez.

Un año antes la pintora había realizado una exposición en Madrid, en los salones Ana de Pombo, situados en la calle Claudio Coello con retratos realizados en España. En aquella época La Vanguardia dio noticia de la inauguración en su edición del 4 de diciembre de 1951:

La producción que exhibe la pintora venezolana Magda Andrade no es -como la mayoría de las veces que se anuncia el nombre de una mujer esperan los críticos- el resultado de un mero pasatiempo femenino […] sino la sincera expresión de una vocación artística cumplida con honestidad, gracia y arte.

El retrato de Campúa guarda el estilo colorista de la pintora y en él el fotógrafo aparece con su cámara de fotos Rolleiflex, una de las que más frecuentemente utilizaba en sus reportajes, en la mano derecha. La pose recuerda a otro óleo, un retrato de José Luis Demaría López, Campúa padre realizado a principios del siglo XX, pero con un estilo mucho más moderno y colorista. El retrato se conservó durante décadas como parte de la decoración del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, colgado en el salón en el que recibía a sus clientes como puede verse en la siguiente fotografía.

Salón del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza

Salón del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, con el cuadro de Magda Andrade colgado al fondo de la imagen.

 

 

Otto Skorzeny ante la cámara de Campúa: un nazi en Madrid

Pasaporte de Otto Skorzeny emitido en Madrid en el que figura su domicilio en la Avenida de José Antonio, 44 (actual Gran Vía)

Pasaporte de Otto Skorzeny emitido en Madrid en el que figura su domicilio en la Avenida de José Antonio, 44 (actual Gran Vía)

Entre los personajes que retrató José Demaría Vázquez “Campúa” se encuentra también Otto Skorzeny (Viena, 1908-Madrid, 1975), ingeniero y coronel austríaco de las Waffen-SS, que estuvo al mando de la unidad Friedentahler y ejerció como especialista en operaciones especiales a las órdenes de Adolf Hitler. Fue conocido como el hombre más peligroso de Europa y, entre diversos hechos se le atribuye el haber rescatado a Mussolini de su secuestro en 1943 y también el haber asesinado al científico Nikola Tesla.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, Skorzeny logró huir con ayuda de algunos excompañeros de las SS y, tras una primera parada se trasladó a Buenos Aires, donde se dice que ejerció como asistente de Juan Domingo Perón y como guardaespaldas de su esposa, Eva Perón.

Otto Skorzeny en Madrid, fotografiado por Campúa en 1958

Otto Skorzeny en Madrid, fotografiado por Campúa en 1958

Más tarde se establecería durante un tiempo en Irlanda y, desde allí, haría constantes viajes a España donde establecería finalmente su residencia. En Madrid viviría durante dos décadas, hasta su fallecimiento y en la capital española llevaría una vida aparentemente normal, aunque existen documentos que afirman que durante esos años fue uno de los principales agentes de ODESSA, una red de colaboración integrada por antiguos miembros de las SS que se ocupaba de facilitar la huída de nazis hacia América Latina. En 1970 concedió una entrevista a Antonio Alférez para el diario ABC en la que afirmaba:

“Yo no soy ningún refugiado político. Estoy en España simplemente porque me gusta. España es mi segunda patria y aquí terminaré mi vida”.

El ex coronel nazi Otto Skorzeny en un kiosko de prensa en Madrid. Foto realizada por Campúa en 1958

El ex coronel nazi Otto Skorzeny en un kiosko de prensa en Madrid. Foto realizada por Campúa en 1958

Durante esos años en Madrid, Campúa le retrató en algunas ocasiones, entre las que destaca un reportaje en el que se mostraba la vida aparentemente normal que el ex coronel nazi llevaba en la ciudad. Las fotos le retratan al volante de un coche, viendo la prensa en un kiosko, tomando el autobús en la Plaza de Ruiz de Alda, actual Glorieta de López de Hoyos o recibiendo a una señorita en lo que parece ser su casa en Madrid, una vivienda similar a las que se conservan hoy en el barrio de El Viso -pese a que en su pasaporte figuraba la Avenida de José Antonio cómo lugar de residencia.

En una de las imágenes aparece también el periodista Víctor de la Serna, lo cual indica que posiblemente las fotografías fueron tomadas para ilustrar una entrevista o reportaje realizado por él a Otto Skorzeny. En el archivo del nazi, vendido en Estados Unidos hace algunos años, figuran entre otros documentos dos recomendaciones de visados firmadas por de la Serna dirigidas a diplomáticos españoles en Alemania.

Otra de las ocasiones en las que Campúa retrató a Otto Skorzeny fue con motivo de una conferencia ofrecida por éste último en el Instituto Nacional de Industria sobre el tema “Diques flotantes” el 19 de marzo de 1958.

Una de las imágenes fue publicada como fotonoticia abriendo la portada del diario La Vanguardia el 21 de marzo de 1958, destacando en su pie que Skorzeny fue el responsable de la liberación de Mussolini.

Cabecera y fotonoticia de La Vanguardia con el pie: MADRID.- Otto Skorzeny, el oficial alemán que liberó a Mussolini de su prisión, pronuncia una conferencia en el Instituto Nacional de Industria sobre el tema "Diques flotantes".

Cabecera y fotonoticia de La Vanguardia con el siguiente pie:
MADRID.- Otto Skorzeny, el oficial alemán que liberó a Mussolini de su prisión, pronuncia una conferencia en el Instituto Nacional de Industria sobre el tema “Diques flotantes”.

El viaje de Campúa a la Italia de Mussolini

En noviembre de 1923 José Demaría Vázquez “Campúa” realizó la primera cobertura internacional de un viaje oficial de la que se tiene constancia en su carrera. El joven fotógrafo, con tan solo 23 años, ya había estado en la guerra de Marruecos y había retratado a Alfonso XIII en numerosos actos y viajes, como el realizado a Las Hurdes en 1922. Después de aquel viaje tuvo que viajar a Suiza para reponerse, por su delicada salud pulmonar que se había deteriorado por las duras condiciones hurdanas. Sin embargo en junio de 1923 ya estaba de vuelta en Madrid para reincorporarse al trabajo como fotógrafo en las publicaciones de Prensa Gráfica Española.

Ese año, entre el 19 y el 28 de noviembre los reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battemberg emprendieron junto al general Miguel Primo de Rivera un viaje a Italia para encontrarse con Víctor Manuel III y su esposa Elena de Montenegro, así como con Benito Mussolini que llevaba poco más de un año como presidente del Consejo de Ministros del gobierno italiano.

Fotografía de Campúa publicada en La Esfera el 1 de diciembre de 1923 con el siguiente pie:SS. MM. los Reyes de Italia y España, el Príncipe heredero y  Mussolini y Primo de Rivera en las maniobras militares de los señores Centocelle.

Fotografía de Campúa publicada en La Esfera el 1 de diciembre de 1923 con el siguiente pie:
SS. MM. los Reyes de Italia y España, el Príncipe heredero y
Mussolini y Primo de Rivera en las maniobras militares de los señores Centocelle.

Varios periodistas y fotógrafos -además de Campúa consta que al menos Marín, Duque, Vidal y Ortiz– fueron como enviados especiales en aquel viaje, a bordo del buque Jaime I, que salió de Valencia rumbo a Roma. De hecho, tal y como relató ABC en la crónica del viaje, la Asociación de la Prensa italiana celebró la noche del 19 de noviembre una recepción en honor a los periodistas españoles que habían acompañado al séquito real. Asistieron al acto numerosas personalidades del mundo del periodismo y la política […]. Se pronunciaron elocuentes brindis de confraternidad.

La revista de actualidad Nuevo Mundo daba el 30 de noviembre de 1923 la crónica completa del viaje ilustrada con numerosas fotos de Campúa:

Roma, Florencia, Nápoles. Las ciudades gloriosas de la vieja Italia han asistido vibrantes de entusiasmo al paso de los Reyes de España.

El viaje, por encima de las rigideces del protocolo y las exigencias de la etiqueta, ha tenido extrema valoración de que, durante él, el pueblo italiano ha demostrado cien veces sus simpatías hacia nuestros Reyes, poniendo en las recepciones oficiales ese calor cordial que da el contacto y el aplauso de las muchedumbres.

Durante varios días Italia y, sobre todo, la nueva Italia que con el fascismo resurge de las inquietudes y tenebrosidades de la postguerra, ha rendido a los Reyes de España un tributo de admiración, un entusiasta homenaje.

Alfonso XIII fotografiado por Campúa mientras colocaba una corona de laurel en la tumba del Soldado Desconocido.

Alfonso XIII fotografiado por Campúa mientras colocaba una corona de laurel en la tumba del Soldado Desconocido.

Una de las visitas más destacadas por la prensa fue la de Alfonso XIII y Victoria Eugenia al Panteón, donde visitaron el sepulcro de Victor Manuel II y la tumba del Soldado Desconocido. Tal y como relataba en su crónica del viaje el periodista Rafael Sánchez Maza en ABC el 21 de noviembre de 1923:

Los Reyes de España depositaron una artística corona, que en los lazos, de los colores nacionales, lucía una inscripción con los nombres de Alfonso XIII y Victoria. Después, acompañados por el embajador español y por algunas personas de su séquito, los Soberanos marcharon a visitar la tumba del Soldado Desconocido, donde depositaron flores. El ramo de la Reina estaba formado por flores españolas y el del Rey era una guirnalda de laureles.

Doble página de La Esfera publicada el 1 de diciembre de 1923 con fotografías del viaje de Alfonso XIII a Roma realizadas por Campúa y Ortiz

Doble página de La Esfera publicada el 1 de diciembre de 1923 con fotografías del viaje de Alfonso XIII a Roma realizadas por Campúa y Ortiz

Fotografía de Campúa publicada en La Esfera y Nuevo Mundo de la audiencia del papa Pío XI a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en el Vaticano en 1923.

Fotografía de Campúa publicada en La Esfera y Nuevo Mundo de la audiencia del papa Pío XI a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en el Vaticano en 1923.

Benito Mussolini retratado por José Demaría Vázquez "Campúa" durante el viaje de los reyes y Primo de Rivera a Italia

Benito Mussolini retratado por José Demaría Vázquez “Campúa” durante el viaje de los reyes y Primo de Rivera a Italia

Los reyes visitaron, entre otros lugares, el palacio del Quirinal, las Termas de Caracalla, las ruinas de Pompeya, Nápoles y el Vaticano, donde fueron recibidos por el papa Pio XI. Hacía cuatro siglos que ningún rey español había viajado a Roma y el viaje era especialmente importante, además Alfonso XIII había querido visitar anteriormente al papa Benedicto XV en el Vaticano, pero las circunstancias internacionales se lo impidieron. Difícilmente podría imaginar el monarca que la capital italiana sería la ciudad en la que acabaría en 1941 sus días durante el exilio.

Además, el general Primo de Rivera acababa de instaurar una dictadura en España y se ha hecho una lectura de este viaje en clave de sintonía entre Mussolini y el general español. Lo que sin duda se puede afirmar es que el viaje contribuyó a mejorar las declaraciones bilaterales de ambos estados. Según el diario italiano La Stampa se había cumplido el deseo de que Italia fortaleciese las relaciones con aquellos estados cuyos intereses y orientaciones coinciden con los nacionales. El propio Primo de Rivera declaró: “El viaje de Sus Majestades marca la iniciación de una unión indisoluble entre los dos pueblos”.

La visita concluyó el 28 de noviembre, noche en que los reyes y su séquito volvieron a embarcar rumbo a España, llegando primero al puerto de Palma de Mallorca y luego al de Barcelona.

 

Ya en Madrid, sin la premura de enviar las fotografías de actualidad de la visita oficial, José Demaría Vázquez “Campúa” aprovechó para sacar a la luz otras instantáneas del viaje como una magnífica vista del Coliseo que publicó La Esfera el 22 de diciembre de 1923:

Fotografía del Coliseo realizada por Campúa y publicada por La Esfera el 22 de diciembre de 1923

Fotografía del Coliseo realizada por Campúa y publicada por La Esfera el 22 de diciembre de 1923

Y, desde luego, otra parte destacable del trabajo de aquel viaje fueron las fotos aéreas que, desde un globo dirigible, el joven Campúa tomó de los monumentos clásicos romanos. El fotógrafo, que ya había demostrado su valentía al capturar imágenes desde cualquier medio de locomoción -aunque le valiera un accidente en la cobertura de la guerra de Marruecos-, mostraba ahora una visión de Roma muy poco acostumbrada para la época.

Doble página publicada en Nuevo Mundo el 21 de diciembre de 1923 con las fotos aéreas de Roma tomadas por Campúa desde el zepelín Hesperia

Doble página publicada en Nuevo Mundo el 21 de diciembre de 1923 con las fotos aéreas de Roma tomadas por Campúa desde el zepelín Hesperia

El artículo de Nuevo Mundo, titulado “Un vuelo sobre Roma”, describía de esta manera el reportaje con fotos de Pepe Campúa:

Como recuerdos del reciente y triunfal viaje de nuestros monarcas a Roma, publicamos estas diversas fotografías de monumentos romanos vistos desde el dirigible “Hesperia”. Contempladas así, desde las alturas, aquellas piedras venerables doradas por el sol de tantos siglos, parecen adquirir más imponente grandeza, destacadas sobre el montón de construcciones que a su alrededor se agrupan.

José Demaría Vázquez “Campúa” en el Berlín de postguerra, un reportaje y un misterio que resolver

El 2 de mayo de 1945 el General Helmuth Weidling, último comandante nazi alemán de Berlín, se rendía con el resto de sus tropas, dos días antes Adolf Hitler se había suicidado y seis días después se daría por terminada la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento gran parte de Berlín se encontraba en ruinas. Más de 600 mil viviendas habían sido reducidas a escombros y apenas quedaba en la ciudad poco más de la mitad de su población original. También habían quedado seriamente dañados algunos de los principales edificios de la capital: el Palacio del Kaiser, la catedral, el Palacio de los Deportes, la histórica Puerta de Brandenburgo…

Las siguientes fotografías figuran en el archivo de Pepe Campúa sin que en ellas se haya encontrado la fecha exacta, consignadas solamente como “Berlín después de la Segunda Guerra Mundial, 1945”. Tampoco se ha encontrado aún de ellas un registro de hemeroteca que permita saber si fueron publicadas y en qué días, por lo que es posible que sean inéditas.

Fotografía con la siguiente leyenda en el reverso: "Berlín Oriental, restos del Palacio Real o del Kaiser", con sello del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza (con lo cual fue positivado a partir de 1949, año en la que el fotógrafo empieza a trabajar en esta sede)

Fotografía con la siguiente leyenda en el reverso:
“Berlín Oriental, restos del Palacio Real o del Kaiser”
con sello del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, lo cual indica que pudiera haber sido positivado a partir de 1949, año en la que el fotógrafo empieza a trabajar en esta sede.

Resulta paradójico que, durante el año en que acabó la Segunda Guerra Mundial, el fotógrafo se encontraba bajo pena de reclusión menor, tras haber sido juzgado en 1942 por el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo, que le condenó acusado de haber pertenecido a una logia masónica.

Al encontrarse en reclusión menor, Pepe Campúa tenía que solicitar permiso para salir de la ciudad de Madrid y así lo hizo, según consta en los archivos del Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH), para ir cinco días primero y quince días después a San Sebastián en octubre de 1943; veinticinco días en agosto de 1944 para ir a Cestona y San Sebastián; y seis meses a partir de junio de 1946 para viajar por motivos de trabajo a EE.UU. y Reino Unido. No figura, por tanto, entre dichos permisos ninguno para viajar en 1945 a Alemania (el viaje, por los clichés existentes, incluyó al menos Berlín y Munich). Esto puede deberse a que no se conserven todos los documentos en el CDMH, a que el permiso se concediera por otra vía, al improbable caso de que Campúa viajase sin autorización o a la posibilidad de que las fotos no sean de su autoría, pese a encontrarse en su archivo, aunque algunos rasgos de la composición van en la línea de otras de sus obras.

Con la información de la que disponemos actualmente no es posible determinar cuál de esas circunstancias se dieron, pero sería a partir del 23 de julio de 1946 cuando el Consejo de Ministros le conmutaría la pena de reclusión menor por la de inhabilitación y separación para cargos políticos y sindicales, así que otra posibilidad es que el viaje sea posterior a esa fecha, a partir del momento en que Pepe Campúa pudo volver a viajar libremente, como lo hizo a menudo durante los años 50 y 60 por Alemania y el resto de Europa.

Ignacio Sánchez-Mejías junto al cuerpo de Joselito

Una de las fotografías más comentadas de Campúa es este retrato del torero Ignacio Sánchez-Mejías llorando junto al cádaver de Joselito en la enfermería de la plaza de toros de Talavera de la Reina (Toledo) el 16 de mayo de 1920. José Demaría Vázquez “Campúa” era el único fotógrafo que estaba aquel día cubriendo la corrida.

El torero Ignacio Sánchez Mejías llora la muerte de Joselito en la enfermería de la plaza de toros de Talavera de la Reina (Toledo) el 16 de mayo de 1920.

Tal y como la describe Paz Domingo en el blog Primer Aviso de El País en el artículo “La historia de una foto que tiene autor”:

Es una de las imágenes más emblemáticas de la historia de la fotografía taurina y, quizá también, una de las más dramáticas, aunque la escena no se desarrolle en un ruedo. El torero Ignacio Sánchez Mejías, inclinado sobre el cuerpo sin vida de Joselito, apoya su mano derecha en la cabeza del diestro sevillano muerto de una cornada horas antes en la plaza de Talavera de la Reina, y con la izquierda sujeta su desconsuelo. La firma de esta fotografía también ha padecido una auténtica desventura. Atribuida en ocasiones al fotógrafo Baldomero, y en otras no aparece reseñada, reproducida en incontables ocasiones, la instantánea fue realizada por José Demaría Vázquez, Campúa, y fue publicada por primera vez en la revista Mundo Gráfico el 19 de mayo de 1920, tres días después del fallecimiento de Gallito.

Incluso en el diario ABC fue publicada sin firmar, lo que motivó que el entonces director del periódico Luis María Ansón, enviase una carta de disculpa a Pepe Campúa ofreciéndole un pago de 400 pesetas por haber publicado la imagen. A continuación reproducimos dicho documento inédito.

El director de ABC se disculpa por haber publicado sin firmar la foto de Ignacio Sánchez-Mejías y Joselito, realizada por José Demaría Vázquez "Campúa" en 1920.

El director de ABC se disculpa por haber publicado sin firmar la foto de Ignacio Sánchez-Mejías y Joselito, realizada por José Demaría Vázquez “Campúa” en 1920.

En el blog de Fernando Martínez se puede encontrar más información de Campúa como fotógrafo taurino, una vertiente bastante desconocida del trabajo de este reportero.

Miguel de Unamuno una figura escasamente representada en la obra de los Campúa

No son muchas las fotografías de las que se conserva registro en las que Campúa -padre o hijo- retrataran a uno de los grandes literatos y pensadores de la España de principios de siglo XX. Inmortalizado en decenas de ocasiones por los grandes fotógrafos de la época -Alfonso, Díaz Casariego, Combau, Cortés…- no existen, sin embargo, registros representativos de que el Miguel de Unamuno posara para José L. Demaría López o José Demaría Vázquez. Ni siquiera cuando José María Carretero “El Caballero Audaz” le entrevistó para La Esfera en enero de 1924 fue acompañado de Campúa padre quien era su fotógrafo habitual para la sección “Nuestras visitas”.

Resulta difícil saber a qué se debe esta ausencia cuando, a buen seguro, Campúa padre y Unamuno -ambos colaboradores de La Esfera– debieron coincidir en diversos actos y más aún cuando en Mundo Gráfico se publicaron en los años treinta numerosas fotografías del pensador bilbaíno tanto en funciones de diputado como nombramientos y

Portada de Mundo Grafico, revista dirigida por Campúa padre, publicada el 3 de octubre de 1934

Portada de Mundo Grafico, revista dirigida por Campúa padre, publicada el 3 de octubre de 1934

actos de homenaje. Cabe destacar la portada que la revista -dirigida en aquel entonces por José L. Demaría López, “Campúa” padre- dedicó a Miguel de Unamuno el 3 de octubre de 1934, con motivo de la jubilación del entonces rector de la Universidad de Salamanca. Con fotografía de Alfonso, el texto editorial de aquella portada reseñaba con patente admiración:

España se ha inclinado en estos días reverentemente ante la figura prócer de don Miguel de Unamuno. Los setenta años gloriosos del gran profesor han podido contemplar cómo las mas altas representaciones de nuestro país han colaborado en este homenaje que han tenido por fondo el dorado y amado paisaje de la tierra salmantina, escenario de los sueños mejores y los mejores trabajos de don Miguel. He aquí a Unamuno- su nombre más allá del tiempo y del espacio, no necesita ya adjetivos– durante la lectura del magistral discurso en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca.

Recogemos a continuación, sin embargo, algunas de las escasas ocasiones en las que los Campúa retrataron a Miguel de Unamuno en el desarrollo de su actividad como personaje público de relevancia en la política y las letras en España.

Unamuno retratado por Campúa padre durante un discurso en la Plaza de Toros de Las Ventas en 1917

Unamuno retratado por Campúa padre durante un discurso en la Plaza de Toros de Las Ventas en 1917

La primera de las fotografías de las que se encuentran referencias data del 30 de mayo de 1917 y es, por tanto, de Campúa padre. Apareció en una crónica publicada por Mundo Gráfico bajo el título “Los oradores perorando”, sobre un mitin celebrado en la Plaza de Toros de las Ventas en el que intervinieron Alejandro Lerroux, Melquiades Álvarez, Emilio Menéndez Pallarés, Andrés Ovejero y Miguel de Unamuno, entre otros ante un público de 18.000 personas. El pie original de la imagen detallaba:

D. Miguel de Unamuno en el momento de pronunciar uno de los más elevados conceptos de su peroración.

La siguiente fotografía, también de Campúa padre, se publicó con motivo de un homenaje a Benito Pérez Galdós, Mariano de Cavia y Miguel de Unamuno en el Hotel Palace de Madrid. Los tres homenajeados, al igual que Campúa, colaboraban con las distintas publicaciones del grupo Prensa Gráfica y a ellos se rindió reconocimiento desde la intelectualidad madrileña como acto de protesta frente a la censura que habían sufrido sus textos. La crónica, que se publicó en Mundo Gráfico el 16 de octubre de 1918, detallaba:

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Página de Mundo Gráfico publicada el 17 de octubre de 1918 con la crónica del homenaje a Galdós, Cavia y Unamuno

De grandioso, sin temor a hipérbole exagerada, puede calificarse el acto celebrado en el Palace Hotel el domingo 13 de octubre. […] para protestar contra los desmanes de la censura. Más de 500 comensales sentáronse en torno del maestro de la novela española, del maestro de la filosofía española y del insigne periodista, donde se ha simbolizado en estos momentos la libérrima voluntad del pensamiento en España. […] La redacción en pleno de Prensa Gráfica tuvo la alegría de asistir a este acto, que consideramos necesario y esperamos no sea estéril. [Un homenaje que] tuvo la eficacia de colocar a Miguel de Unamuno en el relevante puesto que siempre mereció y que no siempre se le ha concedido.

En esta crónica se publicaron sendos retratos de los tres homenajeados, entre ellos Miguel de Unamuno cuando residía en Madrid en la Residencia de Estudiantes. Esta fotografía realizada por José L. Demaría López, Campúa padre, sería utilizada en sucesivas ocasiones por la editorial Prensa Gráfica. Entre ellas un reportaje sobre el fin del exilio de Unamuno, que se publicó en Nuevo Mundo el 14 de febrero de 1930 y otro en Mundo Gráfico el  1 de agosto de 1934.

 

Retrato de Unamuno realizado por Campúa padre en 1918

Retrato de Unamuno realizado por Campúa padre en 1918 y que sería utilizado en diversas publicaciones de Prensa Gráfica.

Años más tarde sería Campúa hijo quien retrataría a Unamuno, en el marco de una gira de mítines realizada por Niceto Alcalá-Zamora de la que la Mundo Gráfico daba cuenta el 30 de marzo de 1932. La revista hablaba del “Triufal recibimiento hecho por el pueblo de Murcia al presidente de la República Española”. A modo de fotonoticia, las páginas relataban la visita oficial de Alcalá zamora, que entró junto al alcalde de Murcia, entre aclamaciones a la ciudad alicantina. Miguel de Unamuno le acompañaría en el balcón del Ayuntamiento, desde donde presenciaron un desfile de banderas.

Reportaje publicado en Mundo gráfico el 30 de marzo de 1932 con fotografías de José Demaría Vázquez "Campúa"

Reportaje publicado en Mundo Gráfico el 30 de marzo de 1932 con fotografías de José Demaría Vázquez “Campúa”

Unamuno junto a Alcala-Zamora retratados por Campua hjo durante un acto en Francia.

Fotografía del reportaje de José Demaría Vázquez, Campúa hijo, en el que Unamuno aparece junto a Alcala-Zamora durante un acto en Murcia.

En aquella época Miguel de Unamuno (Bilbao, 29 de septiembre de 1864 – Salamanca, 31 de diciembre de 1936) era rector de la Universidad salmantina y, además, se había presentado a las elecciones a Cortes y había sido elegido diputado como independiente por la candidatura de la coalición republicano-socialista en Salamanca. En 1933 decidió no optar a la reelección y al año siguiente se jubiló de su actividad docente y fue nombrado Rector vitalicio. Al iniciarse la guerra civil, apoyó inicialmente el alzamiento del bando franquista pero a los pocos meses se retractó de este apoyo y, tras algunos incidentes pasó sus últimos días bajo arresto domiciliario, en un estado, en palabras de Fernando García de Cortázar, de “resignada desolación, desesperación y soledad”.

Entrevista y caricatura de José Campúa por Manuel del Arco

El 16 de noviembre de 1952 el Diario de Barcelona publicó una entrevista a José Demaría Vázquez “Campúa”, realizada por el periodista y caricaturista aragonés Manuel del Arco que alcanzó gran prestigio por hacer interviús atrevidas que incluían siempre una caricatura del  personaje entrevistado. Se inició en el Heraldo de Aragón y después, en 1939, se trasladó a Barcelona donde colaboró con periódicos como el Diario de Barcelona y La Vanguardia.

Reproducimos íntegramente su entrevista con el fotógrafo a continuación, incluyendo algunas de las fotografías a las que hacía referencia, para seguir profundizando en la vida y la trayectoria profesional de Pepe Campúa.

Caricatura que ilustraba la entrevista, publicada el 16 de diciembre de 1952 en el Diario de Barcelona

Caricatura que ilustraba la entrevista, publicada el 16 de diciembre de 1952 en el Diario de Barcelona

Vd. dirá… José Campúa

Fotomontaje del cadáver de Eduardo Dato tras el atentado, publicada en Mundo Gráfico el 16 de marzo de 1921

Fotomontaje del cadáver de Eduardo Dato tras el atentado, publicada en Mundo Gráfico el 16 de marzo de 1921

Treinta y cuatro años de vida profesional lleva José Campúa, decano de los periodistas fotógrafos en activo. Es el presidente de la Asociación de Informadores Gráficos.– ¿No te han roto nunca la máquina?
– Una vez en Sevilla, en una tarde desastrosa del “Gallo” se echó sobre mí uno de su cuadrilla y me la arrebató.

– Y, ¿qué hiciste?
– Presenté la denuncia, y se cortó la cosa por intervención de “Joselito”, que me regaló una máquina nueva mejor que la que tenía.

– ¿Cuál ha sido la fotografía que no has podido hacer?
– Cuando el asesinato de Dato, quise fotografiar el cadáver de Don Eduardo en la mesa de operaciones de la casa de socorro; y la hija del presidente, llorando, me rogó que no la hiciera.

– Pero, ¿no se publicó esa foto?
– Sí; era la época de las composiciones fotográficas, y mi director, Don Francisco Verdaguer, no se quiso perder el éxito y compuso una doble página con la foto que yo hice en la mesa de operaciones, y detrás, los médicos y el juez; y, luego, se colocó con arreglos la figura de Don Eduardo, yacente.

Cadáver de Antonio Teruel, autor del crimen del correo de Andalucía. Fotografía de Campúa publicada en Mundo Gráfico el 23 de abril de 1924

Cadáver de Antonio Teruel, autor del crimen del correo de Andalucía.
Fotografía de Campúa publicada en Mundo Gráfico el 23 de abril de 1924

– ¿Cuál es la figura que más veces has retratado?
– Don Alfonso XIII, primero, y ahora, casi alcanzándole, al general Franco.

– ¿Cuál fue la fotografía más íntima que lograste del rey?
– Durante el viaje a Las Hurdes, donde fui como único periodista, en el pueblo Las Mestas en pleno corazón de esa región inhóspita, debido al calor asfixiante descendimos de los caballos y nos metimos en un riachuelo; y el rey me dijo: “tráete la máquina, que vas a hacerme la única fotografía que no pudo hacerme tu padre”; y en ella aparece con el doctor Marañón. Ten en cuenta que no llevábamos ninguno traje de baño.

– ¿Cuál fue la más indiscreta de estos últimos tiempos?
– En la ONU, el año pasado en noviembre, tuve la suerte de pillar a Vichinsky con una paloma blanca que le ofreció una señora, diciéndole que no estrangulase la paz.

Toma del Gurugú (Marruecos), fotografiada por Campúa en 1921

Toma del Gurugú (Marruecos), fotografiada por Campúa en 1921

– ¿Qué foto le gustaría hacer ahora?
– Acompañar a Einsenhower a Corea.

– ¿Cuál no hubieras querido hacer?
– Las del crimen del correo de Andalucía, por lo desagradable del asunto.

– De todas cuantas fotografías hiciste en tu vida, si te dijeran que conservases una sola, ¿por cuál te decidirías?
– La toma del Gurugú en 1921.

– ¿Cuál ha sido tu reportaje mejor pagado?
– Tres fotografías de la boda de la marquesa de Villaverde, 25.000 pesetas, que se publicaron en los Estados Unidos y en Inglaterra antes que en Madrid.

– Con el “flax”, ¿está hoy todo resuelto?
– Totalmente, si hay un periodista detrás…

– Y delante, un objetivo…

DEL ARCO

Sofía Loren ante la cámara de Campúa

La actriz Sofía Loren, que recientemente ha celebrado su 80 cumpleaños, visitó en varias ocasiones Madrid con motivo del rodaje de películas como El Cid en 1961 o La caída del Imperio Romano en 1963, ambas de Anthony Mann. Pero la primera de esas visitas fue en febrero 1956 y la actriz italiana tuvo un gran recibimiento en Madrid por parte de la prensa y el público. El motivo del viaje -que también incluyó una visita a Barcelona-, según señalaba La Vanguardia el 19 de febrero de 1956, era reunirse con Stanley Kramer para intercambiar impresiones acerca de su actuación en la película Orgullo y pasión que también rodaría en España meses más tarde al lado de Cary Grant y Frank Sinatra.

En Madrid, donde recibirá a los representantes de la prensa española y corresponsales de toda la prensa europea y americana, coincidirá con el famoso interviurador de la televisión norteamericana Ed Sullivan el cual realizará un reportaje dedicado especialmente a los preparativos de la película”, relataba el diario.

De aquella visita se conservan las siguientes fotografías de José Demaría Vázquez “Campúa” que en la época trabajaba como reportero cubriendo la actualidad tanto de la política como de la sociedad y el espectáculo.

Sofía Loren retratada por Campúa en febrero de 1956 a su llegada al aeropuerto de Madrid

Sofía Loren retratada por Campúa en febrero de 1956 a su llegada al aeropuerto de Madrid

El No-Do, único noticiario audiovisual de la época, también dio noticia de la visita de Sofía Loren a Madrid

El No-Do, único noticiario audiovisual de la época, también dio noticia de la visita de Sofía Loren a Madrid

Cuando las estrellas de Hollywood llegaban a Madrid era habitual que los periodistas y fotógrafos las recibieran en el aeropuerto de Barajas y que luego ofrecieran una rueda de prensa, frecuentemente en el hotel Castellana Hilton que había sido inaugurado en 1953 por el propio Conrad Hilton y un elenco de artistas de la gran pantalla.