El estudio fotográfico de Campúa en Bárbara de Braganza

Tarjeta publicitaria del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, 2

Tarjeta publicitaria del estudio y laboratorio de Campúa en Bárbara de Braganza, 2

Tras la guerra civil, el primer estudio que abrió José Demaría Vázquez “Campúa” estaba situado en la Gran Vía madrileña, que entonces se llamaba Avenida de José Antonio. Sin embargo, a finales de los años 40, el fotógrafo Pepe Campúa decidió trasladarse a unas nuevas instalaciones en el piso bajo de la calle Bárbara de Braganza nº 2.

José Demaría López, “Campúa” padre, ya había tenido una oficina y estudio en el número 22 de esa misma calle a principios del siglo XX, desde donde hacía la distribución de las películas y aparatos de Pathé Frères.

Se desconocen las causas por las que Campúa tomó la decisión de trasladarse, tal vez estuvo motivado por la búsqueda de nuevos clientes ante la proliferación de estudios fotográficos en la Gran Vía -Gyenes había abierto el suyo en 1948, también se habían mudado allí Alfonso y Vicente Ibáñez, entre otros.

Establecerse en Bárbara de Braganza permitiría a Campúa estar más cerca del público de los barrios de Salesas y Salamanca, una zona donde tal vez podría encontrar un público más intelectual en torno al Café Gijón y al movimiento que se generaba en el Paseo de Recoletos. Gracias a un anuncio publicado en el número de diciembre de 1948 de la revista Luna y Sol, podemos saber que la decoración del nuevo estudio corrió a cargo del arquitecto Carlos Arniches Moltó -nieto del sainetero Carlos Arniches-, quien precisamente había sido también responsable de la rehabilitación del Café Gijón realizada en ese mismo año. Tal y como indica el anuncio, en línea con el habitual lenguaje publicitario que se usaba en la época:

Campúa ofrece en beneficio del público, en esta nueva etapa, los últimos adelantos de la moderna fotografía, con sus nuevos aparatos americanos para color y negro y un equipo de artistas y técnicos españoles que ha triunfado en Europa y América, dirigidos por la acreditada y personalísima escuela tradicional que, a través de ochenta años, representa el nombre de Campúa, con una ininterrumpida serie de triunfos en el arte de la fotografía.

Anuncio de la apertura del nuevo estudio fotográfico publicado en la revista Luna y Sol de diciembre de 1948

Anuncio de la apertura del nuevo estudio fotográfico publicado en el número de diciembre de 1948 la revista Luna y Sol

En la siguiente galería de fotos, fechadas el 11 de septiembre de 1958, podemos ver cómo era aquel “suntuoso” estudio. La decoración de Carlos Arniches marca una diferencia en el estilo y el gusto de la casa, abandonando las líneas sobrias del plató de la Gran Vía para ir a un mobiliario más recargado. La puerta con su marco ornamentado, los sofás y la chimenea se convirtieron en fondos habituales de las fotografías de bodas, comuniones y retratos familiares que se hacían en el estudio, aunque una cortina blanca permitía ocultar parte del decorado cuando se requería un fondo más neutro. En el sótano estaba ubicado el laboratorio donde se revelaban y positivaban los materiales.

 

El cocktail de inauguración se celebró el martes 1 de febrero de 1949 y fue noticia en los periódicos y revistas de la época tal y como podemos comprobar también en este recorte de Luna y Sol en el cual se identifican algunos de los personajes de la sociedad madrileña que acudieron a la fiesta:

Crónica fotográfica publicada en Luna y Sol en marzo de 1949 en la que figuran las personalidades que acudieron a la inauguración del nuevo estudio de Campúa

Crónica fotográfica publicada en Luna y Sol en marzo de 1949 en la que figuran las personalidades que acudieron a la inauguración del nuevo estudio de Campúa

También La Vanguardia, en su edición del 2 de febrero dio noticia de esta inauguración en su sección “Ecos de Sociedad”, reseñándolo como un espléndido “cock-tail” ofrecido por Perico Chicote al que acudieron miembros del Gobierno y personalidades diplomáticas y de la sociedad de Madrid, así como de las artes y las letras.

Reseña de la inauguración del nuevo estudio de Campúa, publicada en La Vanguardia el 2 de febrero de 1949 (el mismo día en que se celebró, lo cual puede hacer dudar de la fecha exacta o de si la noticia se publicó antes de que se produjera el acto)

Reseña de la inauguración del nuevo estudio de Campúa, publicada en La Vanguardia el 2 de febrero de 1949

Hojas correspondientes al año 1949 en el libro de registro del estudio fotográfico de José Demaría Vázquez "Campúa". En ellas puede verse añadida al margen la anotación "Inauguración del estudio Campúa en Bárbara de Braganza, 2"

Hojas correspondientes al año 1949 en el libro de registro del estudio fotográfico de José Demaría Vázquez “Campúa”. Al inicio de la segunda de ellas puede verse añadida al margen la anotación “Inauguración del estudio Campúa en Bárbara de Braganza, 2”

Vista del plató del estudio de Bárbara de Braganza, años más tarde

Vista del plató del estudio de Bárbara de Braganza, años más tarde

El estudio de Bárbara de Braganza ya sería el lugar donde José Demaría Vázquez “Campúa” desarrollaría su labor como fotógrafo hasta su muerte, el 28 febrero de 1975. Allí tendría incluso un pequeño apartamento en el que se quedaba a dormir en ocasiones y donde fijó su domicilio en los años 70, entregado al trabajo fotográfico tanto de estudio como de reportaje periodístico.

El Madrid de Campúa (VI): Toros y vacas bravas corriendo por la ciudad

José Demaría Vázquez “Campúa” fue testigo con su cámara de varias ocasiones en las que toros o vacas bravas se escaparon y corrieron libres por la ciudad despertando el pánico de los viandantes. La ocasión más célebre se produjo el 23 de enero de 1928 -día festivo en Madrid por celebrarse entonces el santo del rey-, fecha en la que un toro y una vaca brava se escaparon del ganadero que los llevaba al matadero en el paseo de la Virgen del Puerto. Los dos animales echaron a correr por la cuesta de San Vicente, llegaron a Plaza de España, subieron hasta la calle de los Reyes, Corredera baja de San Pablo y el entorno de San Ildefonso hasta volver a bajar por calle de Valverde a la Gran Vía, entonces llamada Avenida de José Antonio.

Foto publicada en la revista Nuevo Mundo con el pie: "El toro escapado en el momento de aparecer en la Gran Vía, donde fue muerto por Fortuna"

Foto publicada en la revista Nuevo Mundo con el pie: “El toro escapado en el momento de aparecer en la Gran Vía, donde fue muerto por Fortuna”

Fue en la Gran Vía donde los dos animales se encontraron con el torero Fortuna, Diego Mazquiarán, tal y como lo describió la revista Nuevo Mundo en su crónica de la escena, publicada en su nº 1775 del 27 de enero de 1928.

“Fortuna con su gabán ceñido y su sombrero flexible, enguantado y tranquilo, parece uno de tantos transeuntes que va a huir al ver un toro furioso. Pero el torero, como el policía, como el soldado, tiene el deber, la obligación de ser siempre lo que es, sobre todo en momentos de peligro para el orden…

El torero manda a su casa a buscar un estoque. Quince minutos tardan en traérselo. Y mientras, Fortuna entretiene, burla y sujeta al toro, evitando que haga nuevas desgracias, que siembre el pánico en la ciudad. Y cuando Fortuna empuña el estoque y fija a la res y la hiere certero, y luego, con un descabello la hace rodar inerte, mientras esto ocurre la multitud se olvida de su pánico. […] ¡Están viendo torear a fortuna!”

Foto publicada por Nuevo Mundo con el pie: El diestro Fortuna disponiéndose a dar muerte al toro desmandado. El reportaje aparece firmado de forma genérica como "Fotos. Campúa y Alfonso" por lo que no es posible atribuir cada foto a uno de ellos

Foto publicada por Nuevo Mundo con el pie: El diestro Fortuna disponiéndose a dar muerte al toro desmandado.

Así lo describía en Nuevo Mundo el periodista Juan Ferragut quien, acompañado por José Demaría Vázquez “Campúa”, realizó la crónica de la singular escena:

Una hora después de la hazaña, Pepe Campúa y yo raptamos a Fortuna y nos le llevamos al Retiro. Le interrogo y Fortuna contesta:
– ¿Qué voy a decir? Iba yo por la Gran Vía y de pronto me veo un toro…

Fotografía publicada en Nuevo Mundo con el pie: "El toro que, con exposición de la vida, mató Fortuna, evitando con ello una verdadera catástrofe"

Foto publicada en Nuevo Mundo con el pie: “El toro que, con exposición de la vida, mató Fortuna, evitando con ello una verdadera catástrofe”

Fotografía publicada en Nuevo Mundo con el pie: "Fortuna, aclamado por la multitud, momentos después de su valerosa hazaña"

Foto publicada en Nuevo Mundo con el pie: “Fortuna, aclamado por la multitud, momentos después de su valerosa hazaña”

Las fotografías que ilustraban el reportaje aparecen firmadas de forma genérica como “Fotos: Campúa y Alfonso” por lo que no es posible atribuir cada foto a uno de ellos. Estas imágenes, en especial la segunda de ellas en la que aparece Fortuna toreando, parecen ser un montaje posterior y así lo afirma el historiador taurino José Ramón Márquez, autor de “Adiós Madrid. Paseos por el Madrid taurino”. Tal vez en ese encuentro posterior en el Retiro fue donde Campúa fotografió al matador en posición de entrar a matar al toro y luego superpuso la imagen a una vista de la Gran Vía. La primera fotografía, con los viandantes corriendo Gran Vía abajo como en unos improvisados sanfermines, aunque demasiado efectista, sí podría haber sido verídica.

También el diario ABC, en su edición de Madrid, publicó una crónica sin fotografías el 24 de enero de 1928. En el blog Antiguos cafés de Madrid se describe con detalle el periplo de ambos  animales y los daños causados, así como la faena de Fortuna.

Casi tres décadas después, José Demaría Vázquez “Campúa” se encontraría con una escena similar y retrataría el 26 de octubre de 1954 el resultado de una faena callejera con una vaca brava que se había desmandado en las calles del barrio de Salamanca. El matador en este caso no fue tan célebre, sino que el animal fue herido con una pequeña navaja por José Sánchez, un vecino de la calle Villanueva nº 19. La crónica escrita a mano que acompaña a las fotos en el archivo señala que “por unanimidad de todo el público que presenciaba la faena le otorgaron la oreja de dicha res” y que fue ayudado por el banderillero de toros José Álvarez Giralda que casualmente se encontraba allí, por un transeúnte, José Vargas, de profesión chófer que también ayudó y Juan Sebastián socio de la peña La Manoletina.

Vaca brava huída por las calles del barrio de Salamanca fotografiada por Campúa el 26 de octubre de 1954

El improvisado matador y sus ayudantes posan junto a la vaca brava huída ante la cámara de Campúa el 26 de octubre de 1954

Vaca brava huída por las calles del barrio de Salamanca fotografiada por Campúa el 26 de octubre de 1954

La gente arremolinada en torno la vaca brava huída por las calles del barrio de Salamanca fotografiada por Campúa el 26 de octubre de 1954

El Madrid de Pepe Campúa

Pese a que sus orígenes estaban en Jerez de la Frontera -por parte de padre- y en Sevilla -por parte de madre-, José Demaría Vázquez “Campúa” siempre estuvo estrechamente ligado a la ciudad de Madrid.

Su primer estudio, durante los años cuarenta, lo tuvo en la calle más emblemática de la capital, la Gran Vía, que en aquel entonces se llamaba Avenida de José Antonio. Vivió en el barrio de Salamanca, en las calles de Velázquez, Hermosilla, Serrano y Diego de León en distintos periodos de su vida. Después de la guerra también tuvo residencia en la calle Orfila y en Conde de Aranda. Le encantaba ir al Parque del Retiro y tuvo casa también en el Paseo de Rosales, en la Glorieta de Ruiz de Alda (actual Glorieta de López de Hoyos) e incluso unos años vivió en un apartamento adosado a su propio estudio, el segundo que tendría, situado en Bárbara de Braganza, al lado del Paseo de la Castellana. Y sus últimos meses los pasaría en casa de su hija Esther, en el barrio de Argüelles.

Madrid fue el punto de partida de la mayoría de sus numerosos viajes pero, sobre todo, Madrid fue el lugar donde hacer reportajes callejeros, buscar escenas y sucesos que recoger con su cámara. A sus calles salía a fotografiar las nevadas, las lluvias, los acontecimientos y las gentes con su cámara de 35 mm pero también en ocasiones con máquinas de gran formato. A continuación recogemos una selección de dichos reportajes que, en su mayoría, fueron publicados en los años 50 en el diario Informaciones, con el que Pepe Campúa colaboraba en aquella época.

Restricciones de agua en Madrid, 15 de diciembre de 1950

Restricciones de agua en Madrid, 15 de diciembre de 1950

Cargando una cesta de Navidad, reportaje sobre puestos navideños, 19 de diciembre de 1951

Cargando una cesta de Navidad cuesta arriba en calle Infantas con Plaza del Rey, reportaje sobre puestos navideños, 19 de diciembre de 1951

Inauguración del tranvía entre Ventas y Pueblo Nuevo,  28 de diciembre de 1951

Inauguración del tranvía entre Ventas y Pueblo Nuevo, 28 de diciembre de 1951

Estas fotos, publicadas en su mayoría en Informaciones, nunca fueron positivadas para otro uso, con lo cual solo vieron la luz en su época reproducidas con la calidad limitada que permitía la prensa diaria de aquel entonces. Por tanto, se publican en este blog por primera en su definición y calidad real. Un ejemplo de cómo eran publicadas aquella época puede comprobarse en el siguiente artículo que, como era habitual en su rutina de trabajo, Pepe Campúa guardó recortado junto con el negativo de la fotografía en su archivo fotográfico.

Noticia de la inauguración del tranvía Ventas-Pueblo Nuevo, publicada en Informaciones en diciembre de 1951 con fotografía de Campúa

Noticia de la inauguración del tranvía Ventas-Pueblo Nuevo, publicada en Informaciones en diciembre de 1951 con fotografía de Campúa

El estudio de Campúa en la Gran Vía de Madrid

Sobres originales del primer estudio de Pepe Campúa, que el fotógrafo usaba para guardar el archivo de retratos

Sobres originales del primer estudio de Pepe Campúa, que el fotógrafo usaba para guardar el archivo de retratos

Al terminar la Guerra Civil española, José Demaría Vázquez “Campúa” regresó a Madrid y siguió trabajando como reportero con Víctor de la Serna, primero en Informaciones y luego en La Tarde.

Pero paralelamente a los reportajes de actualidad, fue desarrollando con fuerza la otra vertiente de su trabajo fotográfico: el retrato y la fotografía de estudio. Durante esos años hizo sesiones con personalidades y artistas de la época, al igual que cuando en los inicios de su carrera fotografiaba a personajes teatrales en los jardines de Sorolla. Muchas de esas fotografías de actores y actrices de cine se publicaron también en Cámara, pionera como revista cinematográfica en España.

Era evidente la necesidad de tener un estudio donde revelar los materiales y con un buen plató donde hacer los retratos tanto de personalidades de la escena madrileña como de particulares que acudían a hacerse retratos con motivo de su boda o a encargar una foto familiar. El lugar elegido por Pepe Campúa para ubicar su estudio fue la misma manzana de la Gran Vía donde había estado situado el cine Madrid-París que él mismo dirigió en los años 30, en el número 32, a diferencia de que en ese momento la calle principal de Madrid se llamaba Avenida de José Antonio.

Según el libro Gyenes, el fotógrafo del optimismo, de Fernando Olmeda, el estudio fue inaugurado el 10 de enero de 1941. Así lo contó Juan Gyenes -que en aquella época trabajaba con Campúa- en una entrevista a Miguel Ángel Gonzalo publicada en la revista Época, tal y como señala el libro de Olmeda:

“Siempre recordaba que aquel día la nieve llegaba hasta la rodilla”

Más adelante el diario ABC en su edición de la mañana del 17 de octubre de 1944 publicaría una breve nota sobre la inauguración del estudio, que probablemente respondía a la apertura de la temporada o a la inauguración de una exposición de sus fotos, ya que parece claro por el trabajo fotográfico que se conserva -tanto de Campúa como de Gyenes- que el estudio llevaba funcionando desde años antes. En esta inauguración que reseña ABC el fotógrafo ofreció una gran fiesta a la que acudieron las principales personalidades de la sociedad, la política y el mundo del arte, y de la que dio cuenta el diario:

En la sección de Informaciones de Madrid, el diario ABC dio cuenta de la apertura del estudio fotográfico de Campúa en el número 32 de la entonces llamada Avenida de José Antonio, la Gran Vía.

En la sección de Informaciones de Madrid, el diario ABC dio cuenta el 17 de octubre de 1944 de la apertura del estudio fotográfico de Campúa en el número 32 de la entonces llamada Avenida de José Antonio, la Gran Vía.

Del archivo de Campúa rescatamos algunas imágenes de cómo era el estudio en aquella época, con una tarima de columnas que servía de escenario para las sesiones, al igual que el sofá que le acompañaría después a su siguiente estudio, que estaría situado en la calle Bárbara de Braganza. Una chimenea simulada completaba la decoración para, con distintos juegos de luces conseguir los efectos típicos del retrato de aquel tiempo, con sombras dramáticas y poses a menudo teatralizadas. (Las imágenes pueden ampliarse para verlas en modo galería haciendo click en cualquiera de ellas)

Fue en aquella época también cuando el fotógrafo de origen húngaro Juan Gyenes se inició como ayudante en el estudio de Campúa, tal y como puede verse en la siguiente imagen. De hecho, otro de los datos que corroboran esta versión es el hecho de que el gran fotógrafo conocería en el estudio de Campúa a la que luego fue su mujer, Sofía Vázquez, que trabajaba allí como secretaria y con la que se casó en 1943.

Juan Gyenes en los años 40 en el estudio de Campúa

Juan Gyenes en los años 40 en el estudio de Campúa

Por el estudio de Pepe Campúa en la Avenida de José Antonio nº 32 pasarían en los años siguientes incontables personalidades relevantes, pero también mucha gente anónima a las que el fotógrafo retrataba con la misma maestría y singularidad, convirtiéndolas en “artistas de cine” fuera cual fuera su apellido. En esta sede estaría el estudio hasta enero de 1949, cuando José Demaría Vázquez “Campúa” se traslada a la que ya sería su sede definitiva en la calle Bárbara de Braganza nº 2.

Pepe Campúa, empresario cinematográfico

Pepe Campúa retratado como empresario cinematográfico en 1933, foto publicada en Mundo Gráfico.

Pepe Campúa retratado como empresario cinematográfico en diciembre de 1933. Fotografía publicada en Mundo Gráfico con motivo de un homenaje ofrecido al reportero y empresario.

Además de su trayectoria como reportero, José Demaría Vázquez “Campúa” desarrollo una intensa actividad como empresario cinematográfico, área en el que fue pionero en Madrid. Su padre José Demaría López ya había iniciado esta línea de trabajo, con diversos teatros y salas de espectáculos. Así, con menos de 20 años, recibió Pepe Campúa de su padre la dirección del cine Royalty, que estaba situado en la madrileña calle de Génova. Tal y como lo explicaba el fotógrafo en una entrevista publicada en diario Pueblo el 18 de junio de 1963:

“Me encargó a mí la dirección pues vio que tenía cierta disposición para ese tipo de negocio y él tenía que ocuparse del periódico. Me puso de sueldo cincuenta duros y con aquella ayuda pude comprarme mi primer coche, un Amílcar. […] En el cine Royalty conocí a Rafael Sánchez Mazas, que concurrió a las primeras sesiones de cine amateur que se dieron en Madrid”.

Esa fue su primera experiencia en un sector que apasionaría al fotógrafo. Más tarde, tras una estancia de un año y medio en Suiza por motivos de salud debido al viaje que realizó con Alfonso XIII a Las Hurdes, a mediados de los años veinte José Mª Carretero, El Caballero Audaz, le presentó a unos empresarios que iban a fundar una productora de películas que se llamaría Renacimiento Film, de la que Pepe Campúa fue nombrado directorEmpezaba el cine sonoro y querían producir películas en español.

“La primera actuación de Imperio Argentina en el cine [sonoro] fue con un contrato que yo la firmé en Renacimiento Film. Yo la conocía de haberla visto trabajar en los teatros de mi padre. […] La película era una coproducción franco-alemana-española y se rodó en Berlín. Recuerdo que Imperio Argentina vivía en la pensión Latina”. La película se tituló El profesor de mi mujer. “Tuvo un éxito regular, pero a nosotros nos costó muy barata, unas ciento cincuenta mil pesetas”.

Tal y como explicaba el periodista Marino Gómez-Santos en la entrevista de diario Pueblo, en aquella empresa se desdobló la personalidad de José Campúa como un gran hombre de negocios cinematográficos. Compró para la compañía que presidía toda la producción de Walt Disney, introduciendo en España sus películas de dibujos.

“Me puse en contacto con la Columbia, para donde trabajaba este gran artista y por ciento cincuenta mil pesetas adquirí treinta películas de dibujos y otras treinta películas largas, con tres copias de cada una. […] ¿Pero puede creerse hoy que este material no tuvo aceptación? Los empresarios debieron tomarme por loco. Dijeron que era recargar el programa y que no les interesaba esta iniciativa mía. Tanto es así que me costó presentar la dimisión en Renacimiento Film y me quedé en la calle”.

Exterior del cine Actualidades en 1933Fotografía sin autor reconocido extraída del número 5 (1933) de la revista Arquitectura, procedente de la Hemeroteca Municipal de Madrid.

Exterior del cine Actualidades en 1933
Fotografía sin autor reconocido extraída del número 5 (1933) de la revista Arquitectura, procedente de la Hemeroteca Municipal de Madrid.

Pero Campúa era amigo de la familia Stuick y un día hablando con el empresario taurino y de espectáculos Livinio Stuick le propuso el negocio de un cine de actualidades en Madrid, donde se proyectaran noticiarios y películas cortas.

“Don Livinio dijo que no le parecía mal la idea y nos pusimos a realizarla. Encontramos un local en la Gran Vía y formamos una sociedad integrada por Ulargui, el conde de Elda, Livinio Stuick y varios amigos más. Total, que hicimos en Madrid el primer cine de actualidades que se llamó así: Actualidades, con refrigeración y todo. Nos costó todo, con maquinaria de cine, butacas y demás, seiscientas cincuenta mil pesetas. El resto del capital lo invertimos en comprar películas”.

Así, Campúa deja la máquina de fotos y comienza a hacer pequeños reportajes con la cámara de cine. Si se jugaba un partido de fútbol por la mañana o por la tarde, allí estaba Campúa con su cámara para registrarlo y que el público pudiera verlo en el cine por la noche. Igualmente hacía con las corridas de toros y con los acontecimientos más sobresalientes de la vida española. Llegó a hacer incluso un reportaje durante la Revolución obrera de Asturias en 1934 y las colas para ver aquellas películas de actualidad eran enormes.

Reseña sobre el programa del cine "Actualidades" en 1933, que destaca la labor de Pepe Campúa como pionero del uso de la imagen en movimiento en el reporterismo deportivo.

Reseña sobre el programa del cine “Actualidades” en 1933, que destaca la labor de Pepe Campúa como pionero del uso de la imagen en movimiento en el reporterismo deportivo.

“Se ganó mucho dinero, hasta el punto de que a mí me concedieron el diez por ciento de los beneficios, además de las mil quinientas pesetas de sueldo que tenía. En el primer ejercicio se ganó un millón quinientas mil pesetas, por tanto, tenían que darme ciento cincuenta mil; pero en el Consejo de Administración se armó por ello un gran escándalo. Menos mal que el señor Brandón, un francés que era el presidente, dijo que no sólo merecía esos beneficios sino que debían hacerme un gran regalo. Me regalaron un Ford de ocho cilindros y me pagaron el viaje para asistir, en Roma, a la boda del príncipe de Asturias, de la cual hice un reportaje que luego se pasaría en nuestro cine”.

Recogemos a continuación algunos artículos publicados en la época con motivo de un homenaje que recibió José Demaría Vázquez “Campúa” en diciembre de 1933.

Fotonoticia del homenaje a Pepe Campúa como empresario cinematográfico en 1933.

Fotonoticia del homenaje a Pepe Campúa como empresario cinematográfico, publicado en el diario Nación en diciembre de 1933.

Crónica del homenaje a Pepe Campúa como empresario cinematográfico.

Perfil con motivo del homenaje a Pepe Campúa como empresario cinematográfico publicado en el diario Informaciones. El artículo señala cómo aprendió “no solamente las necesidades de una cabina para mejor orientar las características del negocio, sino también el corte y montaje de películas con arreglo a los gustos del público”

Más tarde, en 1935, se lanzaría a otra aventura abriendo la sala de proyecciones Madrid-París -en el nº 32 de la Gran Vía, donde habían estado ubicados los almacenes Madrid-París y, actualmente, se encuentra la sede del Grupo Prisa- de cuya inauguración daba cuenta el diario La Libertad el 20 de abril de 1935.

Entrada del cine Madrid-París, inaugurado en la Gran Vía madrileña en 1935. Fotografía de autor desconocido, publicada en la revista Nuevas Formas, depositada en la Hemeroteca Municipal de Madrid.

Entrada del cine Madrid-París, inaugurado en la Gran Vía madrileña en 1935. Fotografía de autor desconocido, publicada en la revista Nuevas Formas, depositada en la Hemeroteca Municipal de Madrid.

Bajo la dirección de Campúa se ha construido en Madrid-París una gran sala de proyecciones obra del insigne arquitecto Teodoro Anasagasti. El nuevo local es amplio, sencillo y elegante y está dotado de moderno confort y de instalaciones de calefacción y de refrigeración que permitirán su funcionamiento durante todo el año. Su pantalla, extensible, hace posible la proyección a gran tamaño y sus equipos sonoros son de lo más perfecto de la técnica actual. […] La diferencia con los demás locales estará en que Madrid-París proyectará su programa en sesión continua sin descanso alguno y comenzará a las once de la mañana.
Para la sesión inaugural Campúa ha elegido un maravilloso dibujo en colores y la grandiosa y espectacular revista “Música y mujeres”, llamada la revista de las elegancias.

Su trabajo, cámara de cine en mano, era reconocido por la prensa de la época, con referencias como la siguiente publicada en El Heraldo de Madrid el 26 de febrero de 1936, sobre la programación del cine Actualidades:

El Éclair Journal recoge los sucesos más importantes de la semana, dedicando a Madrid buena parte del espacio para que el popular reportero Pepito Campúa haya lucido una vez más sus habilidades de toma de vistas impresionando los acontecimientos más interesantes, entre los que destacan las elecciones de diputados a Cortes, la llegada del aviador Menéndez Peláez a barajas, el homenaje del pueblo madrileño a Pedro Rico y demás concejales al hacerse cargo de la Alcaldía, la crecida del “calumniado” Manzanares y, por último, los Carnavales en el paseo de la castellana, todo ello recogido con gran acierto.

Después de la guerra civil -durante la cual trabajó fundamentalmente con la cámara fotográfica- Pepe Campúa volvió a compaginar el reporterismo gráfico con el mundo del cine y fue empresario durante quince años del famoso cine del Palacio de la Prensa en la Gran Vía. Después construyó en Madrid los cines Palace, Ibiza, Argel y el Colisevm de Barcelona. Además, siguió experimentando prácticamente durante toda su vida, no solo con la máquina de fotos, sino también con la cámara de cine o el tomavistas.

(Para redactar e ilustrar este artículo ha sido muy valiosa la información de la web 100 años de Gran Vía
http://granvia.memoriademadrid.es/)