Campúa retratado por D. Mullor en el frente

Rescatamos hoy esta caricatura original de D. Mullor en la que aparece José Demaría Vázquez “Campúa” -a la izquierda- junto con otros dos compañeros en lo que parece ser un alojamiento en el frente de batalla.

El retrato no está fechado aunque, muy probablemente, se llevó a cabo en Melilla en los años 20 en uno de los viajes que Campúa realizó durante la guerra de Marruecos. Esto es deducible dada la gran cantidad de dibujos y postales que se conservan de este autor con escenas, paisajes y caricaturas de la vida en Marruecos y Melilla. Es el caso, por ejemplo, de los apuntes del natural publicados en La Libertad en septiembre de 1925 en los que el dibujante retrató a tipologías de habitantes de la zona.

Caricatura de Campúa y otros dos compañeros realizada por D. Mullor

Caricatura de Campúa y otros dos compañeros realizada por D. Mullor

Si alguna de las personas que visita este blog pudiera tener datos sobre quiénes acompañaban a Campúa en estas coberturas de guerra o reconociera quienes pueden ser los otros periodistas retratados, sería una información muy útil para poder catalogar este dibujo, que muestra una parte de la historia del reporterismo gráfico español.

La infancia del futuro rey Juan Carlos, ante el objetivo de Campúa

La cámara de José Demaría Vázquez “Campúa” fue testigo de excepción de la infancia de Juan Carlos de Borbón, desde su nacimiento y bautismo hasta su periodo de formación y el camino hasta convertirse en Juan Carlos I.

Don Juan Carlos de Borbón, recién nacido, fotografiado

Positivado de época de Don Juan Carlos de Borbón, recién nacido,
fotografiado por Pepe Campúa en Roma en 1938

El primer retrato que le hizo fue poco después de nacer, en Roma, pero los reportajes de mayor calado en la opinión pública fueron los que realizó Campúa durante el periodo de formación de Don Juan Carlos, primero en Las Jarillas y luego en San Sebastián.

A Las Jarillas, un reducido colegio de élite con tan solo ocho alumnos en las afueras de Madrid, llegó Juan Carlos en 1948. Era la primera vez que pisaba territorio español, puesto que en aquel momento la familia real se encontraba exiliada en Estoril (Portugal). Allí le hizo Pepe Campúa un reportaje que retrataba el ambiente de la escuela, la habitación del príncipe, sus compañeros y sus maestros.

El príncipe Juan Carlos estudiando en Las Jarillas, retratado por Pepe Campúa

El príncipe Juan Carlos estudiando en Las Jarillas, retratado por Pepe Campúa. Positivado de época con firma original del autor.

Don Juan Carlos permaneció en la pequeña escuela de la sierra de Madrid durante todo ese año académico. Pero tras el verano de 1949 el deterioro de las relaciones entre Franco y don Juan llevarían a este último a decidir que su hijo no volviera por el momento a España. Sería ya en otoño de 1950 cuando Juan Carlos regresara a formarse en el sistema educativo español, en esta ocasión acompañado de su hermano el infante Alfonso para quien ésta sería su primera visita a España.

Pepe Campúa recibió a al infante y al príncipe en la estación de tren de San Sebastián, junto con una muchedumbre que también aguardaba la llegada de los dos hijos de Don Juan de Borbón. La cámara de Campúa captó los rostros de alegría y sorpresa de los dos niños, ante tal recibimiento. Más tarde, también su objetivo reflejaría el ambiente estudiantil del colegio en el que estudiaron en San Sebastián.

A continuación compartimos esta galería de imágenes, procedentes de positivados de época, de dicha llegada.

Los infantes Juan Carlos y Alfonso estudiaron en San Sebastián durante los cursos siguientes. Positivado de época de Campúa

Los infantes Juan Carlos y Alfonso estudiaron en San Sebastián durante los cursos siguientes.
Positivado de época de Campúa

Reverso de la foto anterior, original de Campúa con la siguiente leyenda en francés: San Sebastián.- El Príncipe Don Juan Carlos con su hermano pequeño el Infante Alfonso repasan su lección en la clase del Palacio Real

Reverso de la foto anterior, original de Campúa con la siguiente leyenda en francés:
San Sebastián.- El Príncipe Don Juan Carlos con su hermano pequeño el Infante Alfonso repasan su lección en la clase del Palacio Real

Campúa y sus cámaras

Durante toda su carrera a José Demaría Vázquez “Campúa” le apasionó experimentar con las novedades que iban surgiendo en el mundo de la fotografía. Tuvo cerca de 20 cámaras distintas, como puede apreciarse en la fotografía que aparece a continuación, pero también experimentó constantemente con las películas nuevas y los papeles fotográficos. Algunas de esas pruebas se conservan todavía entre su archivo.

José Demaría Vázquez "Campúa", rodeado de sus cámaras en su despacho de Bárbara de Braganza en el año

José Demaría Vázquez “Campúa”, rodeado de sus cámaras en el despacho de su estudio,
situado en la calle Bárbara de Braganza (Madrid) el 18 de diciembre de 1964

Casi siempre trabajó en fotografía de medio y gran formato, primero con placas de vidrio y muchos años después en película. Una Leica y dos Rolleiflex eran los aparatos que utilizaba más frecuentemente, mientras que las cámaras de 35 mm quedaban reservadas para los reportajes de calle y eventos. Trabajó en color, revelando al principio en su propio estudio, pero pronto relegó este tipo de películas solo para encargos específicos y los revelaba en laboratorios externos.

¿Habría apostado por la fotografía digital? Responder a esa pregunta es solo hacer elucubraciones. Pero, a juzgar por su curiosidad innata y por su afán de experimentación, sin duda, la habría probado.

Su boda y su hija Esther

El fotógrafo José Demaría Vázquez “Campúa” se casó el 15 de enero de 1925 con Esther Piñerúa Fernández del Nogal, hija del catedrático y científico Eugenio Piñerúa quien fue además el padrino de la boda. La ceremonia se llevó a cabo en la Parroquia de la Concepción, en el madrileño barrio de Salamanca y la madrina fue Felisa Vázquez, madre del fotógrafo.

Pepe Campúa el día de su boda con Esther Piñerúa Fernández del Nogal

Pepe Campúa el día de su boda con Esther Piñerúa Fernández del Nogal.
La fotografía fue realizada por Díaz y publicada en Mundo Gráfico el 28 de enero de 1925

Además, según la crónica publicada en Mundo Gráfico, ejercieron de testigos los señores Conde de Calleja, Antonio Simonena, Germán Valentí Gamazo, Goy de Silva, Hermés y Óscar Piñerúa, Francos Rodríguez, Tomás Romero, Mariano Zavala y Joaquín Sorolla hijo, muy buen amigo del fotógrafo. La crónica también relata que la pareja partió ese mismo día de luna de miel a París y Bélgica.

La pareja después de la ceremonia de boda. A la izquierda de la novia Felisa Campúa, madre del fotógrafo. A la derecha del novio el padre de la novia, Eugenio Piñerúa y a su lado José Demaría López "Campúa", el fotógrafo iniciador de la saga

La pareja después de la ceremonia de boda.
A la izquierda de la novia Felisa Campúa, madre del fotógrafo.
A la derecha del novio el padre de la novia, Eugenio Piñerúa y a su lado José Demaría López “Campúa”, el fotógrafo iniciador de la saga

Fruto de esta boda, Pepe Campúa tuvo su única hija, Esther Demaría Piñerúa, nacida en noviembre de 1925. El hecho de ser mujer hacía casi impensable que Esther pudiera continuar con la saga familiar de reporteros iniciada por José Demaría López “Campúa” y continuada por Pepe Campúa. Sin embargo, padre e hija estuvieron muy unidos y Esther le acompañó en numerosos viajes, actos sociales y actividades con su entorno de amigos tanto del ámbito del periodismo como del mundo del espectáculo.

La hija de Campúa, Esther Demaría Piñerúa, en la casa familiar de la calle Velázquez en Madrid

Pepe Campúa hizo este retrato a su hija Esther Demaría Piñerúa cuando tenía cuatro años.

Esther y su padre Pepe bailando en la fiesta de Año Nuevo en 1952

Esther y su padre Pepe bailando en la fiesta de Año Nuevo en 1952

Padre e hija estuvieron siempre unidos por la admiración y el amor mutuo

Padre e hija estuvieron siempre unidos por la admiración y el amor mutuo.
En esta imagen de 1952, Esther recibía a su padre al llegar al aeropuerto de Barajas procedente de La Habana.

Esther Demaría Piñerúa se casó con Antonio Fernández Gorordo, piloto militar del Ejército del Aire. Con él tuvo cuatro hijos Mª Esther, Teresa, José Antonio y Ana Rosa.

La primera nieta de Campúa, a quien el fotógrafo llamaba por su segundo nombre “Mª José”, trabajó durante casi dos años como aprendiz en el estudio de su abuelo. Él quiso que empezara desde abajo, como hacía con todos los aprendices que entraban a su estudio e iban formándose en el oficio. Pero la sociedad machista que todavía estaba vigente en los años 70 y hacía difícil para una mujer el llegar a ser reportera gráfica. Esto dificultó también que Esther continuara la saga familiar, como tampoco lo hicieron sus hermanas ni su hermano.

Campúa, único fotógrafo en el viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes

Entre el 20 y el 24 de junio de 1922, José Demaría Vázquez “Campúa” tendría la oportunidad de ser el único reportero gráfico que cubriría el viaje del rey Alfonso XIII a la empobrecida región extremeña de Las Hurdes. Pudo hacer ese viaje gracias a que ganó un sorteo entre los reporteros gráficos y, con tan solo 22 años, realizó algunas de las fotografías más representativas de su carrera. Fue seleccionado como fotógrafo con el compromiso de facilitar las fotografías a toda la prensa ilustrada, tal y como señala Juan Miguel Sánchez Vigil en su tesis “La Documentación Fotográfica en España: revista La Esfera”. Este hecho puede explicar que se encuentren negativos del viaje a Las Hurdes en archivos de otros fotógrafos como el de Alfonso Sánchez Portela, que posiblemente Pepe Campúa le cedió para que los distribuyera. Como redactor para cubrir el viaje fue seleccionado por sorteo José García Mora, del diario El Debate.

Alfonso XIII retratado por Pepe Campúa en Las Hurdes mientras organizaba el reparto de alimentos, en el viaje que realizó junto al Doctor Marañón

Alfonso XIII retratado por Pepe Campúa en Las Hurdes mientras organizaba el reparto de alimentos, en el viaje que realizó junto al Doctor Marañón

Las imágenes que captó la cámara de Campúa se publicarían en revistas como Nuevo MundoMundo Gráfico o La Esfera –entre otras cabeceras de prensa escrita que se hiceron eco de la visita- y se convertirían un revulsivo para la opinión pública española al tomar conciencia de la enorme pobreza que se vivía en aquella región del país. Tal y como lo relató Mundo Gráfico en su número de 5 de julio de 1922:

Otro instante del viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes, retratado por Pepe Campúa al salir de una de las viviendas de dicha

Otro instante del viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes, retratado por Pepe Campúa al salir de una de las viviendas de dicha

Al volver a Madrid Don Alfonso, después de su visita a Las Hurdes, habrá traído, junto a la doliente visión de aquellos lugares tan llenos de pobreza y abandono, el anhelo firme y el propósito alentador de ir haciendo los esfuerzos posibles y las gestiones necesarias a fin de que se aminoren esta miseria y este dolor que hoy llenan a la más abandonada región de España.

Un viaje que marcó historia y que en el año 1998 fue repetido por los reyes de España Don Juan Carlos (nieto de Alfonso XIII) y Doña Sofía, quienes realizaron en Las Hurdes la misma ruta que cubrió Campúa.

En una entrevista publicada en el 18 de junio de 1963 en el diario Pueblo, el reportero recordaba:

“Fueron siete duras jornadas a caballo, por caminos difíciles y abiertos en la roca. […] Había que ordear montañas a unas alturas escalofriantes y yo he visto al rey que en algunos trechos tenía que bajarse de caballo y pasar a pie, porque tenía vértigo y le daban mareos. […] En el curso de cada jornada pasábamos un calor sofocante”.

Alfonso XIII, que apodaba a Pepe Campúa como “Pajarito”, porque en aquel entonces estaba muy delgado y ya le caracterizaba su gran nariz, pudo estrechar lazos con el joven reportero en aquel viaje y le dedicó una fotografía en la que posaron juntos en la región hurdana.

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Durante aquella ruta, además, Campúa le tomó al rey Alfonso XIII y al doctor Marañón una foto desnudos al bañarse en el río de Los Ángeles, que luego el fotógrafo recordaría como una de sus instantáneas más audaces. Según narran las crónicas completas de aquel viaje:

Alfonso XIII le dijo a Campúa: “¡ven Pajarito!, que vas a hacer una fotografía que no me ha hecho nunca tu padre”. El Rey se desprendió del pantalón y de la camisa, con lo cual quedó completamente desnudo, al tiempo que invitaba a bañarse a cuanto componían su séquito. Antes de meterse en el agua llamó al doctor Marañón, que se había quedado con el calzoncillo debajo de la rodilla. El Rey el echó el brazo por encima del hombro y Campúa disparó una placa”.

Lamentablemente no se conservan las placas originales del viaje a Las Hurdes debido a los sucesivos saqueos e incendios que sufrió el estudio de Campúa. Décadas más tarde el fotógrafo aportaba en la entrevista de Pueblo algunos datos sobre el destino de aquella foto del rey desnudo:

“Esa fotografía, cuyo cliché le entregué al rey en París, no sé cómo llegaría a manos de El Caballero Audaz en tiempos de la República. El caso es que la publicó en la portada de un libro… ¡En fin, más vale no hablar de eso!”

Campúa visto por el fotógrafo Marín

Otro de los grandes reporteros gráficos de principios del siglo XX en España fue, sin duda, Luis Ramón Marín, conocido como nombre profesional solo por su segundo apellido “Marín”.

Está considerado como uno de los primeros reporteros gráficos en la historia de la fotografía en nuestro país y se formó en Madrid como aprendiz de otro grande de la cámara, Alfonso. Comenzó a trabajar como fotógrafo en el año 1908, una década antes que Campúa, con quien coincidió a menudo en coberturas y eventos y con quien trabajó más tarde en la revista Mundo Gráfico, junto a Alfonso Sánchez Portela y José María Díaz Casariego.

Es posible que Campúa estuviese ante el objetivo de Marín en más de una ocasión. Rescatamos hoy esta foto de grupo, tomada en San Sebastián en 1938 por el célebre fotorreportero con motivo de la exposición en la Jefatura Provincial de Propaganda de dicha ciudad de fotografías de los Frentes de la Guerra Civil española realizadas por Pepe Campúa. En el reverso de la instantánea, que Campúa guardó como recuerdo durante toda la vida, el sello de “Marín Fotógrafo San Sebastián”.

El célebre fotógrafo Marín retrató a Pepe Campúa en San Sebastián con motivo de la exposición de fotografías suyas de la guerra civil española

El célebre fotógrafo Marín retrató a Pepe Campúa en San Sebastián en 1938 con motivo de la exposición de fotografías suyas de los frentes la guerra civil española

No tenemos constancia de quienes son las personas que acompañan a Pepe Campúa en la foto, si bien una reseña publicada en el ABC de Sevilla el 21 de diciembre de 1938 señalaba que acudieron a la inauguración el ministro de Agricultura, señor Fernández Cuesta, las autoridades locales y otras personalidades, así como el ministro de Educación Nacional, señor Sáinz Rodríguez. También se publicaría en el Programa Oficial de Espectáculos, en las semanas siguientes el siguiente anuncio.

Anuncio de la exposición de Campúa en San Sebastián publicado en el Programa Oficial de Espectáculos el 4 de enero de 1939

Anuncio de la exposición de Campúa en San Sebastián publicado en el Programa Oficial de Espectáculos el 4 de enero de 1939

Tras la guerra Marín, tristemente, no pudo volver a ejercer de reportero gráfico por lo que se retiró de esta actividad y su archivo fotográfico -en el que también se incluyen algunas de las mejores imágenes de la guerra civil española- quedó escondido. Sin embargo su excepcional legado ha sido recuperado recientemente gracias a su hija Lucía Ramón Plá.

Campúa y Marín han sido además protagonistas, junto con Alfonso Sánchez Portela y José María Díaz Casariego del documental Héroes sin armas, que relata su trabajo como reporteros gráficos durante la guerra.

Don Juan de Borbón ante el objetivo fotográfico de Campúa

Desde los inicios de su carrera y casi hasta su muerte, José Demaría Vázquez “Campúa” mantuvo relaciones de afecto con la familia real española, tanto con Alfonso XIII como con Don Juan de Borbón y, más tarde, con el príncipe Juan Carlos a quien conoció desde niño. Les visitó en varias ocasiones en Estoril (Portugal) -donde se encontraban exiliados- y realizó numerosos reportajes de su vida y trayectoria familiar.

Entre entre las fotos más destacadas de la carrera de Pepe Campúa se encuentran las que le tomó a Don Juan al timón de su barco Saltillo en Estoril, en el año 1946. El fotógrafo y amigo le acompañó en la travesía y capturó imágenes como esta, tal y como describe Incitatus en el artículo “Campúa, el hombre que estaba allí”:

Don Juan al timón del barco Saltillo, fotografiado por José Demaría Vázquez "Campúa" en 1946

Positivado original de Don Juan al timón del barco Saltillo, firmado por José Demaría Vázquez “Campúa” en 1946

“Campúa le hizo a don Juan de Borbón las mejores fotos que le tomaron en toda su vida, lo cual le trajo problemas”.

El aire desenfadado, la sensación de disfrutar de la vida, la visión positiva de Campúa en esta sesión con Don Juan hacían desconfiar a los miembros del gobierno de Franco.

También el propio Pepe Campúa se tomó aquel día una foto con el entonces heredero de la corona española, con aire tranquilo y de confianza.

Positivado de época que Pepe Campúa dedicó a su hija Esther, posa junto a Don Juan de Borbón en el barco Saltillo en Estoril (Portugal)

Positivado de época que Pepe Campúa dedicó a su hija Esther, posa junto a Don Juan de Borbón en el barco Saltillo en Estoril (Portugal). Una foto especial y digna de una dedicatoria en la que a mano Campúa escribió: “Para Esthercita, con el cariño de tu padre”

Hubo muchas más ocasiones en las que Don Juan y Pepe Campúa se encontraron y en las que el fotógrafo retrató al infante y a su familia. Rescatamos algunas de ellas en la siguiente fotogalería que puede verse más grande haciendo click en cualquiera de las siguientes imágenes.

Origen de “Campúa”, un seudónimo que marcó la historia de la fotografía española

El seudónimo “Campúa” comenzó a ser usado por el padre de Pepe Campúa, José L. Demaría López el iniciador de la saga. Tal y como narraba José Altabella en el artículo “Los grandes de la fotografía española: Campúa”, publicado en ABC el 25 de enero de 1976.

El nombre que hizo célebre a los Campúa, grabado en el estuche de una de sus cámaras de fotos.

El nombre que hizo célebre a los Campúa, grabado en el estuche de una de sus cámaras de fotos junto a la ciudad de Madrid, a la que la familia Campúa está estrechamente vinculada.

“Creyó que sus apellidos no eran demasiado comerciales, en una época en que casi todos usaban seudónimos, y pensó elegir como sobrenombre el nombre de una ciudad cualquiera. Capua, por ejemplo, se dijo. En la imprenta donde encargó la propaganda se equivocaron y le interpolaron una eme a aquella ciudad, donde cuenta la leyenda que Aníbal se durmió en sus delicias. Aceptando el nuevo nombre que le brindaba la errata casual tipográfica, a partir de entonces empezó a firmar Campúa”.

Ese error tipográfico, como pasa a menudo con las casualidades de la vida, crearía no solo un seudónimo, sino un nuevo nombre comercial, lo que hoy consideraríamos una “marca” y que se convirtió en uno de los nombres que marcarían la historia de la fotografía española y el fotoperiodismo del siglo XX.

Tarjeta del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, impresa probablemente en los años 50

Tarjeta del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, impresa probablemente en los años 50

Pepe Campúa en la Guerra de Marruecos

Uno de los primeros viajes como reportero de José Demaría Vázquez “Campúa” fue a Marruecos, para realizar la cobertura de la Guerra del Rif a principios de los años 20. Seguía así los pasos de su padre, José L. Demaría López “Campúa”, que entre 1909 y 1911 llevó a cabo en Marruecos los reportajes que le consagrarían como fotógrafo.

Pepe Campúa llegó a Marruecos en 1921 al poco tiempo de haberse producido el Desastre de Annual, solo un año después de asumir el estudio y el seudónimo de su padre. Con apenas 21 años, su carrera como reportero comenzaba a despegar. En este primer viaje africano le tomaron este retrato montado a caballo y con un gesto lleno de juventud y deseos de aventura. A mano sobre esta imagen, un positivado original de época -que en algunas investigaciones se ha ubicado en el campamento de “Monte Arruit”- Campúa escribió: “Melilla, agosto 1921”.

Positivado de época de Pepe Campúa montado a caballo en Melilla, durante la Guerra de Marruecos en agosto de 1921

Positivado de época de Pepe Campúa montado a caballo en Melilla, durante la Guerra de Marruecos en agosto de 1921

Pepe Campúa retratado por J.M. García en Televisión Española

El fotógrafo Pepe Campúa, especialmente al final de su vida, fue objeto de numerosos reconocimientos y entrevistas. Recogemos aquí un retrato realizado durante una entrevista para TVE en mayo de 1967 por J.M. García “fotógrafo al servicio de la radio, prensa y T.V.”, cuyo estudio se encontraba en Barcelona. Pocos meses más tarde Campúa recibiría la Medalla de Plata del Mérito en el Trabajo.

Campúa fotografiado por J.M. García en 1967 durante una entrevista con Televisión Española

Campúa fotografiado por J.M. García en 1967 durante una entrevista con Televisión Española

Otra toma de J.M. García durante la entrevista. De fondo un retrato que realizó a Campúa la pionera fotógrafa Joana ("Juanita") Biarnés

Otra toma de J.M. García durante la entrevista. De fondo un retrato que realizó a Campúa la pionera fotógrafa Joana (“Juanita”) Biarnés