Raquel Meller, Campúa padre y un reportaje sin firmar

Retrato de Raquel Meller firmado por Campúa -posiblemente realizado por Campúa hijo-, publicado en Mundo Gráfico en mayo de 1921

Retrato de Raquel Meller firmado por Campúa -posiblemente realizado por Campúa hijo-, publicado en Mundo Gráfico en mayo de 1921

 

Raquel Meller (Tarazona, Zaragoza, 1888 – Barcelona, 1962), fue una de las actrices y cantantes más reconocidas en los inicios del siglo XX en España. En dicho ámbito del espectáculo, la artista coincidió a menudo con José Luis Demaría López, Campúa padre, quien la fotografió en diversas ocasiones y trabajó con ella en montajes teatrales en la escena madrileña durante su época como empresario.

«La reina de las cancionistas» -como la denominó Mundo Gráfico al publicar un retrato suyo a página completa realizado por Campúa en mayo de 1921-, mantuvo una estrecha amistad con el fotógrafo y empresario. Existen referencias de que asistieron juntos a corridas de toros y espectáculos, además de las obras que, en el Teatro Maravillas, entre otras salas, representó la cantante como parte de la compañía de Campúa.

En concreto, en la memoria popular se recuerda que el nombre de dicha sala teatral se debió a ella, tal y como recogía Julián Cortés-Cabanillas en un perfil biográfico de Meller publicado en ABC el 17 de marzo de 1960 bajo el título «Raquel Meller, embajadora de España», al relatar la primera vez que Alfonso XIII fue a verla actuar:

Y al entrar, para dar las gracias en el palco de don Alfonso XIII, la emoción fue mutua. Al despedirse el Rey del empresario que era el viejo Campúa, le dijo estas palabras:
– Ha sido una noche inolvidable. ¡Qué maravilla de artista y qué maravilla de teatro!
Desde entonces, el teatro se llamó de Maravillas y desde entonces Raquel fue una constante, fervorosa y apasionada admiradora de don Alfonso.

La relación entre el empresario teatral y la artista, por tanto, fue frecuente y tanto el padre como el hijo la admiraron y retrataron varias veces en los escenarios. Recogemos en esta ocasión, sin embargo, unas fotografías de Raquel Meller en un escenario más íntimo. Imágenes que aparecieron sin firmar en Mundo Gráfico el 5 de octubre de 1921, cuando Campúa padre llevaba apenas cinco meses dirigiendo la revista, un reportaje sobre las vacaciones estivales de la cantante.

Reportaje "El veraneo de Raquel Meller" publicado en Mundo Gráfico. El pie de foto señala que la reina de la canción española había pasado en el campo los días estivales junto con su esposo el escritor Enrique Gómez Carrillo.

Reportaje «El veraneo de Raquel Meller» publicado en Mundo Gráfico.
El pie de foto señala que la reina de la canción española había pasado en el campo los días estivales junto con su esposo el escritor Enrique Gómez Carrillo.

Casi un siglo después el archivo de Campúa nos permite descubrir que aquellas fotos sin firmar de Raquel Meller en la intimidad de sus vacaciones fueron tomadas por José Luis Demaría López «Campúa» padre, al encontrarse los originales y dado que Campúa hijo se encontraba en aquellos meses cubriendo la guerra de Marruecos y sus fotos de la cobertura bélica aparecen firmadas por él en el mismo número de la revista.

En una de las imágenes -tomada posiblemente por uno de los acompañantes, amateur de la fotografía- puede verse al propio Campúa padre, descansando plácidamente en un jardín junto a Meller en un ambiente familiar. Unas fotos bucólicas que reflejan la magnética y polifacética personalidad de Raquel Meller. Unas fotos sin firma que, sin embargo, ahora sabemos que tuvieron un autor.

 

 

El Festival de Eurovisión de 1969 en Madrid, ante la cámara de Campúa

En 1969 el Festival de Eurovisión se celebró en el Teatro Real de Madrid, gracias a que el año anterior Massiel había ganado el certamen con su canción «La, la, la». Aquella fue la primera y única vez hasta el momento que el célebre festival musical europeo se celebró en España.

Presentado por Laura Valenzuela -entonces más conocida por Laurita- en esta edición se dio por primera vez el hecho inédito de que empataran cuatro representantes: Salomé -actuó con un vestido firmado por Pertegaz que pesaba 14 kilos- con «Vivo cantando» por España, la británica Lulu con el tema «Boom Bang-a-Bang», la holandesa Lenny Kuhr con «De troubadour» y Frida Boccara por Francia con «Un jour, un enfant».

José Demaría Vázquez, «Campúa» cubrió como fotógrafo las celebraciones en torno al festival, las actuaciones y las votaciones de aquel 29 de marzo de 1969. En la siguiente galería de imágenes recogemos algunas de las instantáneas con las que el fotógrafo la celebración del festival en Madrid, de las que por el momento no se han encontrado referencias de publicación en hemeroteca. La celebración del festival en sábado por la noche y el hecho de que La Vanguardia -periódico para el que trabajaba habitualmente Campúa en aquel tiempo- no tenía edición los lunes, pudo causar que las fotos no se publicasen ya que aquel martes la portada de dicho diario iba dedicada al 30º aniversario de la proclamación del régimen franquista, con un retrato de Franco firmado por Campúa. De hecho, en aquel año, Austria no participó en el Festival de Eurovisión como forma de expresar su boicot ante la dictadura española.

 

 

 

José L. Demaría López, Campúa padre: empresario teatral

La trayectoria de José Luis Demaría López, «Campúa» padre, como pionero de la fotografía periodística en España es sobradamente reconocida. Sin embargo pocos estudios se han centrado en otra de sus facetas profesionales, como empresario que potenció el mundo del espectáculo en el Madrid de las primeras décadas del siglo XX.

Foto de Díaz Casariego, publicada en Mundo Gráfico el 27 de abril de 1928. El pie señala: Los autores de la revista "Noche loca", Sres. Campúa, Vela y maestro Alonso, con algunos de los concurrentes a la fiesta celebrada en Romea con motivo del creciente éxito de aquella revista que se acerca ya a las doscientas representaciones.

Foto de Díaz Casariego, publicada en Mundo Gráfico el 27 de abril de 1928. Campúa marcado con X. El pie señala:
Los autores de la revista «Noche loca», Sres. Campúa, Vela y maestro Alonso, con algunos de los concurrentes a la fiesta celebrada en Romea con motivo del creciente éxito de aquella revista que se acerca ya a las doscientas representaciones.

Consolidado ya como reportero, muy pronto inició su labor en el cine como distribuidor de las películas de Pathé Frères en junio de 1912, tarea que siguió compaginando con su ejercicio periodístico y con el desarrollo de Prensa Gráfica, la editorial de las principales revistas de la época. Más tarde puso en marcha el cine Royalty, una de las primeras salas de la capital que estaba situada en la calle Génova y cuya historia se relata detalladamente en el blog «La Pantalla Mágica».

Es más adelante, a principios de los años 20, cuando amplia esta labor empresarial a la escena, primero con el Teatro Maravillas que inauguró en septiembre de 1921 y poco después con el Teatro Romea. Así describía ABC en la nota «Inauguración de Maravillas» el 22 de septiembre de 1921, los preparativos que había hecho en la sala antes de su inauguración.

Desde ayer cuenta Madrid con una nueva sala de espectáculos digna de la gran urbe. Pepe Campúa, el empresario a la moderna, todo actividad y esplendidez, confió a Martínez Garí la transformación del que fue Madrid Cinema y el notable escenógrafo, inspirándose en el estilo japonés, tan ricamente decorativo y polícromo, ha ornamentado la flamante sala con insuperable buen gusto. Originales y caprichosos faroles completan la decoración, dando al conjunto extraordinaria visualidad y alegría.

Del espectáculo ameno y sugestivo con el que se inauguró el teatro Maravillas, por el que desfilarán todas las grandes atracciones de las variedades que Campúa, previsor y rumboso contrató para hacer imposible toda competencia

Fotografía de Campúa publicada en Mundo Gráfico el 24 de octubre de 1928 con motivo del estreno de "Las lloronas". En la imagen aparece Celia Gámez y, en pequeño, dos de las segundas tiples en una composición típica de la época.

Fotografía de Campúa publicada en Mundo Gráfico el 24 de octubre de 1928 con motivo del estreno de «Las lloronas». En la imagen aparece Celia Gámez y, en pequeño, dos de las segundas tiples en una composición típica de la época.

También una gran reforma acometió José Campúa en el Teatro Romea, tal y como describe el blog «Dónde están los cines de Madrid» en una detallada historia de esta pequeña sala, que se encontraba en la Plaza de Jacinto Benavente:

Se ampliaron las estancias, se reorganizaron los espacios y la sala fue completamente remozada. Su antiguo techo se demolió en parte y sobre la sala se creó una bóveda lucernario de hierro y cristal. Se amplió el espacio escénico abriendo un gran hueco en su fondo y creando una chácena, y se establecieron los camerinos en la segunda planta del edificio de la plaza de la Aduana Vieja. Incluso se construyó una cabina de proyección sobre el graderío de la primera planta a la que se accedía a través de un pasillo lateral desde el piso alto.

José Campúa forma allí su compañía teatral y comienza a montar distintos espectáculos. Ente ellas varios entremeses de Jardiel Poncela fueron representados en 1925 y 1926 en el Romea: ¡Achanta que te conviene!, El turco de Wenceslao, ¡Qué Colón! o ¡Vamos a Romea!. También el empresario contrató a algunas de las figuras que se convertirían en las actrices más destacadas del momento como Celia Gámez o Perlita Greco. Ésta última llegó a España interpretando tangos y el empresario José Campúa la contrató para las revistas que representaba en las tablas del Romea.

Fotografía publicada en La Esfera el 6 de diciembre de 1930. El pie original señala: El número de "Los pijamas" uno de los más sugestivos de la revista "¡Me acuesto a las ocho!" original de Vela, Campúa y el maestro Alonso, estrenada con gran éxito en el Teatro Romea.

Fotografía publicada en La Esfera el 6 de diciembre de 1930. El pie original señala: El número de «Los pijamas» uno de los más sugestivos de la revista «¡Me acuesto a las ocho!» original de Vela, Campúa y el maestro Alonso, estrenada con gran éxito en el Teatro Romea.

Además el empresario llegó a ser coautor de varias comedias teatrales y radiofónicas como “De polo a polo”, escrita junto con Felipe Moreno y otros títulos escritos en coautoría con Joaquín Vela y con música del Maestro Alonso como “Noche loca” (1927) que contaría con figurines de Álvaro Retana, «Las lloronas» (1928), «¡Por si las moscas…!” (1929) [Pulsando en los enlaces de las obras anteriores puede escucharse el audio de algunas de estas obras que se conservan en vinilos como parte del fondo de la Biblioteca Nacional], «Me acuesto a las ocho» (1930) o  «¿Qué pasa en Cádiz?» (1932). Otras obra escritas en colaboración con Vela, con música de Ernesto Rosillo fueron «¡Colibrí!», estrenada en 1930, «Las pavas» o «La niña de la Mancha» y, con música del maestro Dotrás Vila y letra en coautoría de Campúa y Andrés Hurtado, la revista «Miss-Miss» (1935).

Por sus números bailables y pegadizos, estas piezas -entre la revista y la comedia tuvieron un gran éxito de público, aunque no siempre de crítica. Por ejemplo, ¡Por si las moscas! con la actriz Perlita Greco llegó a las cuatrocientas representaciones y se representó en varias ciudades fuera de Madrid. La actividad de Campúa fue tan intensa que la revista Crónica se llegó a referir a él como «el empresario por antonomasia» en un reportaje de portada el 8 de noviembre de 1931 y antes en Mundo Gráfico el 12 de abril de 1922 le había denominado «acaparador de todo lo bueno» al dar noticia de la contratación de la bailarina Évora para el Teatro Maravillas. De hecho llegó a ser presidente de la Sociedad Unión de Empresarios de Teatros de Madrid, tal y como demuestra una nota publicada en ABC el 22 de septiembre de 1933.

Se dice que al Teatro Romea lo llamaban «el templo de la frivolidad» y es cierto que las revistas y obras que en él se representaban fueron evolucionando hacia la comedia más pícara o incluso erótica. Así lo relataba la revista Crónica el 15 de mayo de 1932 con el titular «Nuevos tiempos», destacando la importancia de estos primeros desnudos sobre un escenario madrileño, como muestra de la evolución de la sociedad:

Parece que no ha pasado casi nada. Parece que sigue como si tal cosa el rumbo de los acontecimientos. Pero sobre el escenario pequeño de Romea cinco girls españolas han dejado sus senos en libertad.
Este suceso es, desde luego, mucho más importante que la discusión del Estatuto de Cataluña, aunque la frivolidad de las gentes desvía hacia este último su atención. Sin embargo, los hombres serenos, los hombres que desde el mirador de nuestra imparcialidad contemplamos los altos y bajos del paisaje nacional, no hemos de negar a estos diez senos alegres, a estos diez senos que se exhiben generosos, fresquitos y pimpantes, toda la importancia que tienen como signo inequívoco de avance de los tiempos.

Página de la revista Crónica publicada el 15 de mayo 1932 con fotos de Campúa, sobre la última obra estrenada en el Romea. El pie de foto señala: En primer término, de izquierda a derecha: Jenny Falinsky, Margarita Carbajal, Aurora Sáinz y Amalia Ariza. En el círculo del fondo: las cinco "girls", con los senos en libertad.

Página de la revista Crónica publicada el 15 de mayo 1932 con fotos de Campúa, sobre la obra «La pipa de oro» estrenada en el Romea. El pie de foto señala: En primer término, de izquierda a derecha: Jenny Falinsky, Margarita Carbajal, Aurora Sáinz y Amalia Ariza. En el círculo del fondo: las cinco «girls», con los senos en libertad.

Las actuaciones de la compañía de Campúa y, muy especialmente, de sus girls fueron reconocidas en el Madrid de la época con vedettes como Laura Pinillos, María Antinea o Amparito Taberner, entre otras muchas actrices que harían gala de desparpajo y alegría sobre las tablas del Teatro Romea o en las distintas compañías que regentó.

Campúa padre, en un homenaje a las chicas de la compañía de Romea. Aparece en el centro rodeado de las "alegres vicetiples y girls"

Fotonoticia de la revista Crónica el 29 de abril de 1934 en la que se retrata Campúa padre, durante un homenaje a las chicas de la compañía de Romea por el éxito de «Las chicas del ring». El empresario aparece en el centro, marcado con (1), rodeado de las «alegres vicetiples y girls»

 

Último cartel del Teatro Romea, publicado con fotografía de Cortés en la revista Crónica el 25 de agosto de 1935

Último cartel del Teatro Romea, publicado con fotografía de Cortés en la revista Crónica el 25 de agosto de 1935

La última función del Romea se celebró el 14 de marzo de 1935 con la representación de “Al cantar el Gallo” de Pablo Luna, su cierre estaba programado con el objetivo de ampliar la actual Plaza de Jacinto Benavente. Unos meses más tarde se ejecutó la orden de derribo de la sala: el 27 de julio de 1935 el ayuntamiento incautó el local del Teatro Romea y los bomberos iniciaron la demolición de lo que quedaba del edificio. En los meses siguientes mantuvo la compañia del Romea de Madrid -pese a no tener teatro-, representó en el Teatro Pavón y trabajó con la compañía del Teatro Cómico de Barcelona

Algo más de un año después del cierre del Romea, ya habiendo estallado la guerra civil española, José Luis Demaría López sería asesinado al salir de la checa de Fomento en Madrid. Con él fallecería no sólo un destacado fotógrafo, si no un gran empresario que trabajó por la cultura, el espectáculo la creatividad y la modernización en España durante más de cuatro décadas.

El Madrid de Campúa (IX): La Semana Santa

Artículo publicado el 16 de abril en el diario Informaciones que Pepe Campúa guardaba junto con uno de sus reportajes de Semana Santa

Artículo publicado el 16 de abril en el diario Informaciones que Pepe Campúa guardaba junto con uno de sus reportajes de Semana Santa

Testigo de la vida y las costumbres de la España de postguerra, José Demaría Vázquez «Campúa» fotografió en numerosos momentos las procesiones y celebraciones de la Semana Santa, durante finales de los años 40 y la década de los 50, tanto en Madrid como en otras capitales.

Recogemos a continuación algunos de sus reportajes en procesiones emblemáticas como la de Jesús de Medinaceli, el Santo Entierro, el Cristo del Gran Poder o la procesión del Silencio. Los penitentes y nazarenos, las mujeres vestidas con sus mantillas, los niños y niñas participando en las celebraciones, muestran la devoción popular que tenían en aquellos tiempos las procesiones y las tradiciones de Semana Santa.

Semana Santa en Madrid, fotografiada por Campúa en abril de 1953

Nazarenos en la Puerta del Sol durante la Semana Santa en Madrid, fotografiados por Campúa en abril de 1953

Jesús de Medinaceli

Una de las procesiones con mayor tradición en Madrid es la del Cristo de Medinaceli, que recorre las calles más céntricas y está organizada por la Archicofradía Primaria nacional de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Esta imagen del Cristo fue tallada en la primera mitad del siglo XVII en Sevilla y mide 1,73 metros de altura. Campúa fotografió su paso por la Puerta del Sol y las calles aledañas en numerosas ocasiones, como estas que recogemos de 1949 y 1950.

Procesión del silencio

La Cofradía del Silencio surgió en 1940 con el objetivo de recuperar las procesiones de Semana Santa en Madrid tras la guerra civil. En sus primeros años puso en marcha diversas actividades como un pregón, la Procesión de las Palmas del domingo de ramos, la Procesión del Rosario de Penitencia el miércoles santo y la Solemne Procesión del Silencio en la noche del viernes santo. Esta procesión del Silencio comenzaba habitualmente a las once de la noche y a la Hermandad de los Cruzados se le unían, en la Puerta del Sol, la mayoría de las cofradías y hermandades de la capital. Las imágenes de la galería siguiente corresponden a dicha procesión, que Campúa fotografió en el año 1950 y al Rosario de Penitencia celebrado el miércoles santo de 1958.

Otras procesiones y pasos

La cámara de Campúa también retrató otras de las procesiones más clásicas de la capital, como el Jesús del Gran Poder o el Santo Entierro. Pero, sobre todo, captó la tradición en torno a ellas, los nazarenos, las mujeres enmantilladas y el público que acudía a ver los pasos. En la galería siguiente recogemos algunas de estas fotografías, realizadas por Campúa en la Semana Santa de 1954.

Campanas de resurrección

Además de las procesiones, Campúa también realizó trabajos para ilustrar reportajes sobre otros momentos de la Semana Santa, como el sábado de Gloria. Para el diario Informaciones retrató así las campanas de la iglesia madrileña de San Manuel y San Benito, con el objetivo de ilustrar un artículo de Angulo.

Artículo publicado en Informaciones el 10 de abril de 1952 con foto de Campúa

Artículo publicado en Informaciones el 10 de abril de 1952 con foto de Campúa

El Madrid de Campúa (VIII): Domingo de ramos

La celebración del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa, cuenta con una gran tradición en toda España y también en Madrid. Llevar las palmas y palmones a misa, comprar las «aleluyas» o cumplir aquello de «quien no estrena en domingo de ramos no tiene ni pies ni manos», eran costumbres integradas en la sociedad de la época.

Durante los años 50, José Demaría Vázquez «Campúa», atento a la vida y a los acontecimientos de la ciudad, captó con su cámara algunos momentos de esta fiesta tanto por las calles como en la puerta de algunas de las principales iglesias del centro de la capital. A continuación compartimos algunas de ellas.

Además de las escenas callejeras, Pepe Campúa durante los años de la dictadura también realizó numerosos reportajes de la celebración oficial del domingo de ramos en El Pardo. Éstas ocuparon la portada del diario La Vanguardia en varias ocasiones, junto a las fotografías de Pérez de Rozas, que ilustraban las celebraciones desde Barcelona donde el domingo de ramos cuenta también con una gran tradición y que en aquella época congregaba a miles de personas junto a la Sagrada Familia.

Portada de La Vanguardia el 27 de marzo 1956 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Portada de La Vanguardia el 27 de marzo 1956 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Portada de La Vanguardia el 13 de abril 1954 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Portada de La Vanguardia el 13 de abril 1954 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Campúa y sus compañeros fotógrafos ante la cámara del Estudio Alfonso

Compartimos, dentro de la sección «Campúa visto por otros», esta fotografía procedente del Archivo Fotográfico Alfonso, una imagen que precursora de las actuales masas de fotógrafos que se ven a menudo a la salida de las instituciones, eventos y edificios oficiales. Una foto sin fecha, que en su ficha original del archivo sólo aparece con la leyenda «Crisis: en la puerta de palacio» y el nº de negativo 117.301.

Crisis en la puerta de palacio. Foto © Alfonso Sánchez Portela (Archivo Fotográfico Alfonso), VEGAP, Madrid, 2014.

Crisis en la puerta de palacio.
Foto © Alfonso Sánchez Portela (Archivo Fotográfico Alfonso), VEGAP, Madrid, 2014.

Un jovencísimo José Demaría Vázquez «Campúa» en el centro de la foto (la sexta cámara por la izquierda) nos permite intuir la fecha y situar la foto en los inicios de su carrera, probablemente entre 1919 y 1923, como muy tarde. Tal vez la imagen corresponde a la crisis de gobierno que se produjo el 25 de febrero de 1920 cuando todo el gabinete dimitió en pleno. Otra posibilidad sería en marzo de 1921 tras el asesinato de Eduardo Dato o quizá con el golpe de estado de Miguel Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923.

Lo que sí documenta el archivo de el Estudio Alfonso son los fotógrafos que aparecen en la imagen, algunos de los principales reporteros de la época. De izquierda a derecha las cámaras pertenecen a: Domingo, Salazar, Contreras, Cortés, Del Río, Campúa (hijo), Orriós, Ortiz, Alfonsito y Pío.

Posa en la instantánea, por tanto, Alfonso Sánchez Portela «Alfonsito», hijo del fotógrafo Alfonso Sánchez García quien pudo entonces haber tomado la fotografía, de no haberlo hecho alguno de los colaboradores de su estudio.

Alfonso padre había cubierto, junto con José Demaría López, «Campúa» padre, la información gráfica de la guerra de África a principios del siglo XX y ambos fueron pioneros del reportaje fotográfico en España. Tal y como les describía Francisco Serrano Anguita en el artículo «Reporterismo gráfico» publicado en el diario Madrid el 4 de noviembre de 1953 (citado por la tesis «La documentación fotográfica en España. Revista La Esfera (1914-1920)» de Juan Miguel Sánchez Vigil):

«Y así llegamos a los dos maestros de la época: Alfonso y Campúa. Tenaces adversarios y fraternales amigos, se encontraban en todas partes y era muy difícil que se ganasen la pelea (…) Uno y otro aparecían donde quiera que hubiese un hecho transcendental, un episodio emocionante o un lance pintoresco. Recorrieron España en múltiples viajes y cuando fue menester batallaron en África, porque lo mismo empuñaron el fusil que hacían clisés para El Heraldo o Nuevo Mundo».

Logotipo del estudio Alfonso

Logotipo del estudio Alfonso

Esa manera de ser grandes amigos y grandes adversarios que tuvieron Alfonso padre y Campúa padre se trasladó de igual forma a sus hijos, Alfonsito y Pepe, quienes también cubrieron la guerra de Marruecos en los años 20 y fueron rivales durante muchos años para conseguir la mejor instantánea de la actualidad política o social. Algunas fuentes afirman que, incluso, Alfonso Sánchez Portela pudo ir a Las Hurdes a intentar fotografiar al rey Alfonso XIII durante su visita oficial, en la que José Demaría Vázquez «Campúa» había sido elegido por sorteo como el único reportero que cubriría el viaje en representando al resto de sus compañeros.

Años más tarde, cuando Pepe Campúa amplió su actividad profesional y se convirtió en empresario cinematográfico, Alfonso también le retrataría en 1935 en el cine Madrid-París, en esta imagen que recogimos anteriormente en esta misma sección del blog. Esa sería otra de tantas veces que posaría para él.

Ambos cubrieron también la Guerra Civil española y, al final de la misma, corrieron distinta suerte. Tal y como explica Francisco Carpio en la biografía de Alfonso Sánchez Portela, publicada en el libro «Héroes sin armas»:

La paz no le traerá precisamente buenos presagios. Junto a los demás miembros de la familia será depurado, se le retira el carnet de prensa y se le permite únicamente trabajar como retratista. Es entonces cuando se dedica intensamente a esa actividad en el estudio familiar, logrando una gran reputación.

La reina Victoria Eugenia ante la cámara de los Campúa

Victoria Eugenia de Battenberg (Escocia, 1887 – Lausana, Suiza, 1969) fue la reina consorte de España entre el 31 de mayo de 1906 y el 14 de abril de 1931 por su matrimonio con el rey Alfonso XIII. En su actividad como esposa del monarca y, posteriormente, en los años del exilio en Roma y Lausana, fue fotografiada en numerosas ocasiones por José L. Demaría López, «Campúa» padre primero y por su hijo José Demaría Vázquez «Campúa». En los inicios del siglo XX las publicaciones de la editorial Prensa Gráfica –Nuevo Mundo, La Esfera y Mundo Gráfico– se hacían eco de la intensa actividad de la reina en actos de caridad, en eventos deportivos y en convocatorias sociales. En esa época, Campúa padre era ya muy próximo a Alfonso XIII y a la familia real, por lo que tuvo oportunidad de retratar a la reina en un gran número de ocasiones, además de conservar entre sus recuerdos personales un retrato en cartón fotográfico de Victoria Eugenia «la Princesa Ena» de un fotógrafo no identificado.

Copia en cartón fotográfico de un retrato de Victoria Eugenia de Battenberg niña, realizada por un  fotógrafo no identificado. La foto se conserva entre los objetos personales de Campúa

Copia en cartón fotográfico de un retrato de Victoria Eugenia de Battenberg niña, realizada por un fotógrafo no identificado. La foto se conserva entre los objetos personales de Campúa. En la parte trasera se lee la identificación «Princess Ena of Battenberg», dado que a Victoria Eugenia la llamaban familiarmente por otro de sus nombres: Ena

En la siguiente galería de imágenes recogemos algunas de aquellas imágenes que Campúa padre recogió de la vida de Victoria Eugenia de Battenberg como reina consorte:

Entre las fotografías realizadas por José L. Demaría López, Campúa padre, se conserva también el siguiente retrato de estudio de la Reina Victoria Eugenia con sus hijos, sin fecha, que pudo haber sido tomada en torno a 1917.

Victoria Eugenia de Battenberg con sus hijos, fotografiados por Campúa padre (Circa 1917)

Positivado de época de Victoria Eugenia de Battenberg con sus seis hijos, fotografiados por Campúa padre (circa 1917). De izquierda a derecha sus hijos son: los infantes Jaime y Juan, la infanta Beatriz, el infante Gonzalo (en brazos de su madre), la infanta Mª Cristina y el infante Alfonso, príncipe de Asturias.

Por su parte, Campúa hijo continuó la tradición familiar y con el vínculo con Alfonso XIII, lo que le llevó a fotografiar también a Victoria Eugenia de Battenberg en diversas ocasiones, tanto siendo reina consorte como durante el exilio. Ella fue la protagonista de algunas de las primeras imágenes que José Demaría Vázquez comenzó a firmar con el seudónimo de su padre, añadiendo en ocasiones una «H.» al final, para distinguirse de su padre.

Fotografía publicada el 26 de diciembre de 1928 en Mundo Gráfico con el siguiente pie: SS.MM. los Reyes Don Alfonso, Doña Victoria y Doña María Cristina, SS.AA.RR. el Príncipe de Asturias y los Infantes D. Jaime, D. Juan, D. Gonzalo, las Infantas Doña María Crsitina, doña Beatriz, doña Isabel, doña Luisa y los Infantes D. Fernando y D. Alfonso, con sus hijos,en el Real Palacio de El Pardo, donde se reunieron con el Príncipe de Asturias para solemnizar con una comuda familiar el Santo de S.M. la Reina Doña Victoria. Esta fotografía ha sido obtenida exclusivamente para Mundo Gráfico por nuestro compañero Sr. Campúa. La imagen apareció también en las páginas de La Esfera el 29 de diciembre de 1928

Fotografía publicada el 26 de diciembre de 1928 en Mundo Gráfico con el siguiente pie:
SS.MM. los Reyes Don Alfonso, Doña Victoria y Doña María Cristina, SS.AA.RR. el Príncipe de Asturias y los Infantes D. Jaime, D. Juan, D. Gonzalo, las Infantas Doña María Crsitina, doña Beatriz, doña Isabel, doña Luisa y los Infantes D. Fernando y D. Alfonso, con sus hijos,en el Real Palacio de El Pardo, donde se reunieron con el Príncipe de Asturias para solemnizar con una comida familiar el Santo de S.M. la Reina Doña Victoria. Esta fotografía ha sido obtenida exclusivamente para Mundo Gráfico por nuestro compañero Sr. Campúa. La imagen apareció también en las páginas de La Esfera el 29 de diciembre de 1928

Cuando ambos se encontraron en la recepción ofrecida en Atenas, con motivo de la boda de Juan Carlos y Sofía, Victoria Eugenia saludó cariñosa al fotógrafo, tal y como relataba Santiago Nadal, enviado especial de La Vanguardia para el enlace, en dicho diario el 13 de mayo de 1962 en un artículo titulado «Las lágrimas de una anciana dama»:

«Tiene un aire sencillo y noble al tender la mano a los que en el desfile van pasando y tiene un gesto antiguo de soberana al dosificar su gentileza con unas palabras amables a los que va reconociendo: amistades de tiempos ya remotos. A algunos les retiene un momento la mano, a otros ambas manos y las sacude levemente. […] «¡Qué bien estás, qué bien estás!», paréceme decirle a un caballero que lleva con gallardía sus muchos años y a otro, a nuestro compañero Campúa: «¡Cuántas fotografías me hizo tu padre, cuántas!»

Años más tarde se volverían a encontrar en una recepción similar organizada con motivo de la visita de Victoria Eugenia a Madrid, para el bautizo de Felipe de Borbón, del que fue madrina.

Pepe Campúa saluda a Victoria Eugenia de Battenberg ante la mirada de Juan Carlos y Sofía durante una recepción con motivo del bautizo del príncipe Felipe en 1968

Pepe Campúa saluda a Victoria Eugenia de Battenberg ante la mirada de Juan Carlos y Sofía durante una recepción con motivo del bautizo del príncipe Felipe en 1968

Pepe Campúa también le haría a Victoria Eugenia las que serían unas de las últimas fotografías de su vida, durante una visita a Lausana en 1964. Una de aquellas fotografías fue elegida por Marino Gómez Santos para ilustrar la portada del libro «La reina Victoria Eugenia de cerca». Estas imágenes permiten, además, comprobar el método de trabajo del fotógrafo que -especialmente en los años 60- a menudo viajaba con dos cámaras y tomaba una parte de las fotografías en blanco y negro y otras en diapositiva a color. Con una fotografía de aquella sesión ilustraría también La Vanguardia su portada el 16 de abril de 1969, con la noticia del fallecimiento de Victoria Eugenia de Battenberg y un reportaje publicado en el Diario Madrid el 9 de febrero de 1968 como quinto capítulo de la biografía por entregas de la viuda de Alfonso XIII titulado: «Esta es la reina Victoria Eugenia, llantos y gozos en el destierro».

A la izquierda: positivado de época firmado por Campúa de la reina Victoria Eugenia posando con un retrato de Alfonso XIII de fondo en su casa en Lausana (Suiza). A la derecha: portada del libro de Marino Gómez Santos "La Reina Victoria Eugenia de cerca"

A la izquierda: positivado de época firmado por Campúa de la reina Victoria Eugenia posando con un retrato de Alfonso XIII de fondo en su casa en Lausana (Suiza). A la derecha: portada del libro de Marino Gómez Santos «La Reina Victoria Eugenia de cerca»

Aquella última sesión fotográfica sería muy importante para Pepe Campúa quien, al año siguiente de fallecer Victoria Eugenia le dedicaría el calendario de su estudio con una de las fotos de aquella sesión en la que Victoria Eugenia de Battenberg posaba tejiendo un tapiz en su casa de Lausana.

Calendario de 1970 del Estudio Campúa dedicado a la reina Victoria Eugenia, fallecida el año anterior

Calendario de 1970 del Estudio Campúa dedicado a la reina Victoria Eugenia, fallecida el año anterior

 

Las fiestas en el estudio de Campúa

Rodeado siempre de buenos amigos y amigas, de gente del mundo del teatro, del ocio y del espectáculo, así como de personalidades relevantes de la sociedad madrileña, a José Demaría Vázquez «Campúa» le gustaba celebrar fiestas y convocar a sus conocidos tanto en su casa como en su estudio. Una ocasión especial siempre era el día 19 de marzo, festividad de San José que celebraba con más intensidad que el día de su cumpleaños (13 de febrero).

El fotógrafo había recibido dicho nombre de su padre, José Luis Demaría López, el primer «Campúa», quien a sus dos hijos varones había puesto cada uno de los nombres que formaban su compuesto: José y Luis.

Especialmente durante los años 50, Pepe Campúa festejó el día de su santo, tal y como atestiguan numerosos registros en su archivo, dentro de la sección «Particular Don José», bajo el título «Onomástica de Don José Campúa». Aquí recogemos algunas de ellas, repletas de personajes de la época pendientes de identificar y también con presencia de empleados del estudio, botones, personal de servicio y camareros que atendían en estos festejos. Pese a la dificultad de conocer la identidad de la mayor parte de las personas que aparecen en las fotografías, resultan interesantes para conocer la vida de la época y el ambiente del estudio del fotógrafo en la calle Bárbara de Braganza nº 2.

Los reportajes de Josefina Carabias y la fotografía de Campúa

Entre las mujeres pioneras del periodismo en España es imprescindible citar a Josefina Carabias (Arenas de San Pedro, Ávila, 1908 – Madrid, 1980) -contemporánea de José Demaría Vázquez «Campúa»- Josefina Carabias debutó en el oficio en 1931 en la revista Estampa, donde pronto ganó fama como reportera. Pero es sobre todo después de la guerra cuando podemos encontrar algunos reportajes suyos ilustrados con fotografías de Pepe Campúa, especialmente aquellos publicados en el diario Informaciones a principios de los años 50. Tras un tiempo de exilio en París había vuelto a España y a su regreso se la señaló como republicana, por eso tenía que escribir escondida tras el seudónimo «Carmen Moreno» y hasta 1950 no le permitieron recuperar su firma.

Campúa realizó estas fotos el 10 de febrero de 1955 para un reportaje de Josefina Carabias para Informaciones en el que entrevistaba a una mujer ciega que vendía lotería en la Plaza de Callao (Madrid)


Campúa realizó estas fotos el 10 de febrero de 1955 para un reportaje de Josefina Carabias en el que entrevistaba a una vendedora de lotería ciega Campúa realizó estas fotos en los años 50 para un reportaje de Josefina Carabias para Informaciones en el que entrevistaba a una mujer ciega que vendía lotería en la Plaza de Callao (Madrid)

Su trayectoria como periodista se consolida y en 1952, se convierte en la primera mujer en ganar el Premio Luca de Tena de periodismo que la consagra definitivamente. Sus compañeros del diario Informaciones, entre los cuales estaba Pepe Campúa, le ofrecieron un homenaje con motivo de este reconocimiento el 4 de marzo de 1952, como puede verse en la siguiente galería de imágenes captadas por la agencia de este fotógrafo.

Josefina Carabias también hizo una incursión como autora teatral con la obra «Sucedió como en el cine«, comedia en tres actos, que se estrenó el 12 de mayo de 1950, en el Teatro Gran Vía de Madrid en una función que fue retratada una vez más por la cámara de Pepe Campúa.

En 1954, Josefina vuelve a ser pionera convirtiéndose en el primera mujer corresponsal tal y como hoy entendemos, al ser destinada a Washington por el diario Informaciones. Sus crónicas sobre la actualidad y la vida estadounidense se convirtieron en un gran éxito en la España de los 50, que miraba hacia EE.UU. como modelo. Antes de irse, los compañeros de profesión le ofrecieron otro homenaje el 7 de diciembre de 1954 en el Club de Prensa, al que asistieron entre otros Pepe Campúa y Víctor de la Serna.

Josefina Carabias fue la primera en abrir camino a las mujeres en el ámbito del periodismo en España. Respetada y admirada, fue pionera y muchas profesionales han seguido su estela como su propia hija, Carmen Rico Godoy. La figura de esta precursora ha sido retratada en el documental «Nosotras que contamos. Josefina Carabias y las pioneras del periodismo», dirigido por Inés García-Albi.

Documental "Nosotras que contamos. Josefina Carabias y las pioneras del periodismo"

La boda de Carmen Franco y Polo ante la cámara de Campúa

La única hija de Francisco Franco, Carmen Franco y Polo, se casó el 10 de abril de 1950 con el Marqués de Villaverde, Cristóbal Martínez-Bordiú, de profesión médico cirujano. José Demaría Vázquez «Campúa» que en aquella época era ya el fotógrafo habitual de Franco, tuvo la exclusiva de las fotografías de la hija única de Franco vestida de novia en la víspera de la boda y, al día siguiente, captó la ceremonia en un reportaje que se publicaría también en exclusiva en el diario La Vanguardia.

La siguiente fotografía, que conserva su pie original, nos permite conocer los datos técnicos de la cámara e iluminación con las que se obtuvo el reportaje: una cámara Speed Graphic 4×5, un foco de 500 W y otro de 1.500. Exposición 1/25 segundos, apertura 1/5,6. La película utilizada fue Kodak Super XX.

Carmen Franco y Polo en la víspera de su boda, posa con su traje de novia en exclusiva para el fotógrafo Campúa


Anverso y reverso de una fotografía de Carmen Franco y Polo en la víspera de su boda, posando con su traje de novia en exclusiva para el fotógrafo Campúa. Se conserva el pie original en inglés en el que detalla la edad de los novios y que fue tomada en la residencia oficial del General Franco. La foto lleva, además de los sellos de Campúa, la firma del agente de prensa internacional William Stuttord Anverso y reverso de una fotografía de Carmen Franco y Polo en la víspera de su boda, posando con su traje de novia en exclusiva para el fotógrafo Campúa. Se conserva el pie original en inglés en el que detalla la edad de los novios y que fue tomada en la residencia oficial del General Franco. La foto lleva, además de los sellos de Campúa, la firma del agente de prensa internacional William Stuttord

En la siguiente galería de imágenes pueden verse algunos de los retratos de Carmen Franco y Polo tomados en aquella larga sesión con el fotógrafo Pepe Campúa en la que lució su vestido de novia.

Portada de La Vanguardia del 11 de abril de 1950 con las fotografías exclusivas de Campúa

Portada de La Vanguardia del 11 de abril de 1950 con las fotografías exclusivas de Campúa

Campúa también fotografió el enlace en el Palacio de Pardo, al día siguiente de la sesión de fotos que había tenido solo con la novia, captando imágenes como las que recogemos a continuación.

Positivado de época, firmado por José Demaría Vázquez "Campúa", de la boda de Carmen Franco Polo y Cristóbal Martínez Bordiú en el que aparecen con Francisco Franco y su mujer Carmen Polo

Positivado de época, firmado por José Demaría Vázquez «Campúa», de la boda de Carmen Franco Polo y Cristóbal Martínez Bordiú en el que aparecen con Francisco Franco y su mujer Carmen Polo

En el fichero de retratos de estudio de Campúa se recogió también este acto, junto con otros muchos registros de sesiones anteriores que el fotógrafo realizó a Carmen Franco Polo, desde retratos de estudio en noviembre de 1941 hasta el reportaje de su petición de mano el 17 de diciembre de 1949, pasando por la propia boda y el bautizo de su primera hija, Carmen Martínez-Bordiú el 1 de marzo de 1951.

Fichas del archivo Campúa correspondientes a Carmencita Franco Polo

Fichas del archivo Campúa correspondientes a Carmencita Franco Polo