El Madrid de Campúa (IX): La Semana Santa

Artículo publicado el 16 de abril en el diario Informaciones que Pepe Campúa guardaba junto con uno de sus reportajes de Semana Santa

Artículo publicado el 16 de abril en el diario Informaciones que Pepe Campúa guardaba junto con uno de sus reportajes de Semana Santa

Testigo de la vida y las costumbres de la España de postguerra, José Demaría Vázquez “Campúa” fotografió en numerosos momentos las procesiones y celebraciones de la Semana Santa, durante finales de los años 40 y la década de los 50, tanto en Madrid como en otras capitales.

Recogemos a continuación algunos de sus reportajes en procesiones emblemáticas como la de Jesús de Medinaceli, el Santo Entierro, el Cristo del Gran Poder o la procesión del Silencio. Los penitentes y nazarenos, las mujeres vestidas con sus mantillas, los niños y niñas participando en las celebraciones, muestran la devoción popular que tenían en aquellos tiempos las procesiones y las tradiciones de Semana Santa.

Semana Santa en Madrid, fotografiada por Campúa en abril de 1953

Nazarenos en la Puerta del Sol durante la Semana Santa en Madrid, fotografiados por Campúa en abril de 1953

Jesús de Medinaceli

Una de las procesiones con mayor tradición en Madrid es la del Cristo de Medinaceli, que recorre las calles más céntricas y está organizada por la Archicofradía Primaria nacional de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Esta imagen del Cristo fue tallada en la primera mitad del siglo XVII en Sevilla y mide 1,73 metros de altura. Campúa fotografió su paso por la Puerta del Sol y las calles aledañas en numerosas ocasiones, como estas que recogemos de 1949 y 1950.

Procesión del silencio

La Cofradía del Silencio surgió en 1940 con el objetivo de recuperar las procesiones de Semana Santa en Madrid tras la guerra civil. En sus primeros años puso en marcha diversas actividades como un pregón, la Procesión de las Palmas del domingo de ramos, la Procesión del Rosario de Penitencia el miércoles santo y la Solemne Procesión del Silencio en la noche del viernes santo. Esta procesión del Silencio comenzaba habitualmente a las once de la noche y a la Hermandad de los Cruzados se le unían, en la Puerta del Sol, la mayoría de las cofradías y hermandades de la capital. Las imágenes de la galería siguiente corresponden a dicha procesión, que Campúa fotografió en el año 1950 y al Rosario de Penitencia celebrado el miércoles santo de 1958.

Otras procesiones y pasos

La cámara de Campúa también retrató otras de las procesiones más clásicas de la capital, como el Jesús del Gran Poder o el Santo Entierro. Pero, sobre todo, captó la tradición en torno a ellas, los nazarenos, las mujeres enmantilladas y el público que acudía a ver los pasos. En la galería siguiente recogemos algunas de estas fotografías, realizadas por Campúa en la Semana Santa de 1954.

Campanas de resurrección

Además de las procesiones, Campúa también realizó trabajos para ilustrar reportajes sobre otros momentos de la Semana Santa, como el sábado de Gloria. Para el diario Informaciones retrató así las campanas de la iglesia madrileña de San Manuel y San Benito, con el objetivo de ilustrar un artículo de Angulo.

Artículo publicado en Informaciones el 10 de abril de 1952 con foto de Campúa

Artículo publicado en Informaciones el 10 de abril de 1952 con foto de Campúa

El Madrid de Campúa (VIII): Domingo de ramos

La celebración del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa, cuenta con una gran tradición en toda España y también en Madrid. Llevar las palmas y palmones a misa, comprar las “aleluyas” o cumplir aquello de “quien no estrena en domingo de ramos no tiene ni pies ni manos”, eran costumbres integradas en la sociedad de la época.

Durante los años 50, José Demaría Vázquez “Campúa”, atento a la vida y a los acontecimientos de la ciudad, captó con su cámara algunos momentos de esta fiesta tanto por las calles como en la puerta de algunas de las principales iglesias del centro de la capital. A continuación compartimos algunas de ellas.

Además de las escenas callejeras, Pepe Campúa durante los años de la dictadura también realizó numerosos reportajes de la celebración oficial del domingo de ramos en El Pardo. Éstas ocuparon la portada del diario La Vanguardia en varias ocasiones, junto a las fotografías de Pérez de Rozas, que ilustraban las celebraciones desde Barcelona donde el domingo de ramos cuenta también con una gran tradición y que en aquella época congregaba a miles de personas junto a la Sagrada Familia.

Portada de La Vanguardia el 27 de marzo 1956 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Portada de La Vanguardia el 27 de marzo 1956 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Portada de La Vanguardia el 13 de abril 1954 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Portada de La Vanguardia el 13 de abril 1954 que informa de la celebración del domingo de ramos en el Palacio del Pardo con foto de Campúa

Las fiestas en el estudio de Campúa

Rodeado siempre de buenos amigos y amigas, de gente del mundo del teatro, del ocio y del espectáculo, así como de personalidades relevantes de la sociedad madrileña, a José Demaría Vázquez “Campúa” le gustaba celebrar fiestas y convocar a sus conocidos tanto en su casa como en su estudio. Una ocasión especial siempre era el día 19 de marzo, festividad de San José que celebraba con más intensidad que el día de su cumpleaños (13 de febrero).

El fotógrafo había recibido dicho nombre de su padre, José Luis Demaría López, el primer “Campúa”, quien a sus dos hijos varones había puesto cada uno de los nombres que formaban su compuesto: José y Luis.

Especialmente durante los años 50, Pepe Campúa festejó el día de su santo, tal y como atestiguan numerosos registros en su archivo, dentro de la sección “Particular Don José”, bajo el título “Onomástica de Don José Campúa”. Aquí recogemos algunas de ellas, repletas de personajes de la época pendientes de identificar y también con presencia de empleados del estudio, botones, personal de servicio y camareros que atendían en estos festejos. Pese a la dificultad de conocer la identidad de la mayor parte de las personas que aparecen en las fotografías, resultan interesantes para conocer la vida de la época y el ambiente del estudio del fotógrafo en la calle Bárbara de Braganza nº 2.

Los reportajes de Josefina Carabias y la fotografía de Campúa

Entre las mujeres pioneras del periodismo en España es imprescindible citar a Josefina Carabias (Arenas de San Pedro, Ávila, 1908 – Madrid, 1980) -contemporánea de José Demaría Vázquez “Campúa”- Josefina Carabias debutó en el oficio en 1931 en la revista Estampa, donde pronto ganó fama como reportera. Pero es sobre todo después de la guerra cuando podemos encontrar algunos reportajes suyos ilustrados con fotografías de Pepe Campúa, especialmente aquellos publicados en el diario Informaciones a principios de los años 50. Tras un tiempo de exilio en París había vuelto a España y a su regreso se la señaló como republicana, por eso tenía que escribir escondida tras el seudónimo “Carmen Moreno” y hasta 1950 no le permitieron recuperar su firma.

Campúa realizó estas fotos el 10 de febrero de 1955 para un reportaje de Josefina Carabias para Informaciones en el que entrevistaba a una mujer ciega que vendía lotería en la Plaza de Callao (Madrid)


Campúa realizó estas fotos el 10 de febrero de 1955 para un reportaje de Josefina Carabias en el que entrevistaba a una vendedora de lotería ciega Campúa realizó estas fotos en los años 50 para un reportaje de Josefina Carabias para Informaciones en el que entrevistaba a una mujer ciega que vendía lotería en la Plaza de Callao (Madrid)

Su trayectoria como periodista se consolida y en 1952, se convierte en la primera mujer en ganar el Premio Luca de Tena de periodismo que la consagra definitivamente. Sus compañeros del diario Informaciones, entre los cuales estaba Pepe Campúa, le ofrecieron un homenaje con motivo de este reconocimiento el 4 de marzo de 1952, como puede verse en la siguiente galería de imágenes captadas por la agencia de este fotógrafo.

Josefina Carabias también hizo una incursión como autora teatral con la obra “Sucedió como en el cine, comedia en tres actos, que se estrenó el 12 de mayo de 1950, en el Teatro Gran Vía de Madrid en una función que fue retratada una vez más por la cámara de Pepe Campúa.

En 1954, Josefina vuelve a ser pionera convirtiéndose en el primera mujer corresponsal tal y como hoy entendemos, al ser destinada a Washington por el diario Informaciones. Sus crónicas sobre la actualidad y la vida estadounidense se convirtieron en un gran éxito en la España de los 50, que miraba hacia EE.UU. como modelo. Antes de irse, los compañeros de profesión le ofrecieron otro homenaje el 7 de diciembre de 1954 en el Club de Prensa, al que asistieron entre otros Pepe Campúa y Víctor de la Serna.

Josefina Carabias fue la primera en abrir camino a las mujeres en el ámbito del periodismo en España. Respetada y admirada, fue pionera y muchas profesionales han seguido su estela como su propia hija, Carmen Rico Godoy. La figura de esta precursora ha sido retratada en el documental Nosotras que contamos. Josefina Carabias y las pioneras del periodismo”, dirigido por Inés García-Albi.

Documental "Nosotras que contamos. Josefina Carabias y las pioneras del periodismo"

El Carnaval ante la cámara de Campúa

Las revistas ilustradas de principios de siglo XX en España destacaban los días de Carnaval y se hacían eco de los desfiles, carrozas y disfraces. Publicaciones como Nuevo MundoMundo Gráfico y La Esfera son buen espejo de cómo se celebraba la fiesta previa a Cuaresma y en ellas se publicaron numerosas fotos, tanto de Campúa padre como de su hijo, que reflejaban la alegría de esas fechas o que ilustraban pequeños relatos en torno al carnaval.

Fotografía de José Demaría López, "Campúa" padre, publicada en Nuevo Mundo el 7 de marzo de 1919. En su pie figura: "Mascarada original: los alumnos de la escuela de arquitectura disfrazados y caracterizados de personajes políticos, literarios y artísticos que celebraron el domingo de Carnaval el acto de colocar la primera piedra para el futuro edificio de la Escuela de Arquitectura

Fotografía de José Luis Demaría López, “Campúa” padre, publicada en Nuevo Mundo el 7 de marzo de 1919. En su pie figura: “Mascarada original: los alumnos de la escuela de arquitectura disfrazados y caracterizados de personajes políticos, literarios y artísticos que celebraron el domingo de Carnaval el acto de colocar la primera piedra para el futuro edificio de la Escuela de Arquitectura

Fotografia firmada por Campúa, probablemente autoría de Campúa padre, publicada el 27 de febrer de 1920 en Nuevo Mundo para ilustrar el relato "La máscara roja" de José Ortega Munilla

Fotografia firmada por Campúa, probablemente autoría de Campúa padre, publicada el 27 de febrero de 1920 en Nuevo Mundo para ilustrar el relato “La máscara roja” de José Ortega Munilla

Desde los inicios de su carrera, José Demaría Vázquez -“Campúa” hijo- también fotografió los días de carnaval y en los reportajes de las revistas gráficas en las fechas de carnaval, compartía páginas con fotógrafos como Salazar, Alfonso, Díaz-Casariego, Merletti o Marín. Uno de sus primeros reportajes carnavalescos fue el que realizó en los jardines de Joaquín Sorolla en 1920 con “La eterna comedieta: Colombina y Arlequín”. Una de las fotos de aquel reportaje ilustraría el mes de carnaval en el almanaque de Nuevo Mundo en 1922, cuando Campúa ya había comenzado a ser reconocido y a tener su hueco en el ámbito de la fotografía.

Fotografía de José Demaría Vázquez "Campúa" que ilustró el mes de febrero de 1922 en el almanaque de la revista Nuevo Mundo. Las dos modelos que hacían de Colombina y Arlequín habían posado para la cámara del fotógrafo dos años antes en los jardines de Joaquín Sorolla

Fotografía de José Demaría Vázquez “Campúa” que ilustró el mes de febrero de 1922 en el almanaque de la revista Nuevo Mundo. Las dos modelos que hacían de Colombina y Arlequín habían posado para la cámara del fotógrafo dos años antes en los jardines de Joaquín Sorolla

En los años siguientes también retrataría las carrozas y los disfraces por las calles madrileñas, sin embargo, las revistas gráficas comienzan a criticar en sus crónicas que el carnaval en Madrid es cada vez más deslucido a partir de los años del Directorio Militar de Miguel Primo de Rivera. “Fiesta plebeya sin gracia y sin arte”, la describía Nuevo Mundo el 14 de marzo de 1924. “Es innegable que, año a año, el Carnaval sobre todo en su aspecto callejero, cae en una lamentable decadencia”, señalaba la publicación dirigida por Francisco Verdugo el 27 de febrero de 1925 y, en la misma revista, el 4 de marzo de 1927 se afirmaba: “El único Carnaval que queda en Madrid es el de los niños”.

Desde 1937, durante la guerra civil y después durante toda la dictadura, Francisco Franco prohibió la celebración del Carnaval, solo a excepción de los bailes infantiles con disfraz o con trajes regionales, celebrados en las casas particulares o en locales autorizados por las autoridades. Fueron lo que algunos han descrito como “cuarenta años de Cuaresma”. Sin embargo la astucia popular hizo que el Carnaval se siguiera celebrando de una manera o de otra, cambiando el nombre de la fiesta o celebrándola en privado como podemos ver en las siguientes fotos tomadas por Pepe Campúa en los años 50.

A pesar de que solo estaban permitidas las fiestas infantiles y los trajes tradicionales, el archivo de Campúa nos permite comprobar que incluso en aquella época existían resquicios de libertad en el ámbito privado, como puede apreciarse en las siguientes imágenes -alguna con gestos ciertamente transgresores para la época-, obtenidas el 1 de marzo de 1952 en el “baile de disfraces organizado por Luis Rubiera para los directores y artistas de la pantalla española”, tal y como figura en el registro de estas fotografías.

El Madrid de Campúa (VII): La ciudad bajo la nieve

La nieve no es un fenómeno meteorológico habitual en la ciudad de Madrid y, al igual que con otros hechos excepcionales, en los días de invierno en los que caían nevadas, José Demaría Vázquez “Campúa” salía con su cámara a las calles para retratar la nieve y sus efectos. En alguna ocasión, como en la fotografía siguiente, solo tenía que salir a la puerta de su estudio, situado en la calle Bárbara de Braganza nº 2, para conseguir una instantánea que reflejara los sucesos del momento.

Barrenderos retirando la nieve en la calle Bárbara de Braganza, junto al estudio de Campúa, retratados por su cámara el 13 de enero de 1952

Barrenderos retirando la nieve en la calle Bárbara de Braganza, junto al estudio de Campúa, retratados por su cámara el 30 de enero de 1952

A continuación recogemos dos galerías de imágenes de dos grandes nevadas que la capital vivió en los años 50 y que Campúa retrató con su cámara, fotografías que después aparecerían publicadas en diarios como Informaciones o La Tarde.

Nevada del 6 de diciembre de 1950

Nevada de los días 24, 25 y 30 de enero de 1952

Muchas de estas fotografías son inéditas, ya que solo algunas de ellas eran seleccionadas por los periódicos para ser publicadas, como puede verse en el recorte de prensa a continuación, que Pepe Campúa guardaba junto con los negativos originales de aquel reportaje en su archivo fotográfico.

Empleados municipales mitigando los efectos de la nieve en El Retiro en enero de 1952

Fotografía publicada en el diario Informaciones en la crónica de la nevada en Madrid, que reseñaba cómo los jardineros municipales hubieron de hacer de vareadores para evitar que con su peso se malograran algunas plantas.
Fotografía publicada en el diario Informaciones el 25 de enero de 1952 para ilustrar la crónica de la nevada en Madrid, que reseñaba cómo los jardineros municipales hubieron de hacer de vareadores para evitar que con su peso se malograran algunas plantas.

El estudio fotográfico de Campúa en Bárbara de Braganza

Tarjeta publicitaria del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, 2

Tarjeta publicitaria del estudio y laboratorio de Campúa en Bárbara de Braganza, 2

Tras la guerra civil, el primer estudio que abrió José Demaría Vázquez “Campúa” estaba situado en la Gran Vía madrileña, que entonces se llamaba Avenida de José Antonio. Sin embargo, a finales de los años 40, el fotógrafo Pepe Campúa decidió trasladarse a unas nuevas instalaciones en el piso bajo de la calle Bárbara de Braganza nº 2.

José Demaría López, “Campúa” padre, ya había tenido una oficina y estudio en el número 22 de esa misma calle a principios del siglo XX, desde donde hacía la distribución de las películas y aparatos de Pathé Frères.

Se desconocen las causas por las que Campúa tomó la decisión de trasladarse, tal vez estuvo motivado por la búsqueda de nuevos clientes ante la proliferación de estudios fotográficos en la Gran Vía -Gyenes había abierto el suyo en 1948, también se habían mudado allí Alfonso y Vicente Ibáñez, entre otros.

Establecerse en Bárbara de Braganza permitiría a Campúa estar más cerca del público de los barrios de Salesas y Salamanca, una zona donde tal vez podría encontrar un público más intelectual en torno al Café Gijón y al movimiento que se generaba en el Paseo de Recoletos. Gracias a un anuncio publicado en el número de diciembre de 1948 de la revista Luna y Sol, podemos saber que la decoración del nuevo estudio corrió a cargo del arquitecto Carlos Arniches Moltó -nieto del sainetero Carlos Arniches-, quien precisamente había sido también responsable de la rehabilitación del Café Gijón realizada en ese mismo año. Tal y como indica el anuncio, en línea con el habitual lenguaje publicitario que se usaba en la época:

Campúa ofrece en beneficio del público, en esta nueva etapa, los últimos adelantos de la moderna fotografía, con sus nuevos aparatos americanos para color y negro y un equipo de artistas y técnicos españoles que ha triunfado en Europa y América, dirigidos por la acreditada y personalísima escuela tradicional que, a través de ochenta años, representa el nombre de Campúa, con una ininterrumpida serie de triunfos en el arte de la fotografía.

Anuncio de la apertura del nuevo estudio fotográfico publicado en la revista Luna y Sol de diciembre de 1948

Anuncio de la apertura del nuevo estudio fotográfico publicado en el número de diciembre de 1948 la revista Luna y Sol

En la siguiente galería de fotos, fechadas el 11 de septiembre de 1958, podemos ver cómo era aquel “suntuoso” estudio. La decoración de Carlos Arniches marca una diferencia en el estilo y el gusto de la casa, abandonando las líneas sobrias del plató de la Gran Vía para ir a un mobiliario más recargado. La puerta con su marco ornamentado, los sofás y la chimenea se convirtieron en fondos habituales de las fotografías de bodas, comuniones y retratos familiares que se hacían en el estudio, aunque una cortina blanca permitía ocultar parte del decorado cuando se requería un fondo más neutro. En el sótano estaba ubicado el laboratorio donde se revelaban y positivaban los materiales.

 

El cocktail de inauguración se celebró el martes 1 de febrero de 1949 y fue noticia en los periódicos y revistas de la época tal y como podemos comprobar también en este recorte de Luna y Sol en el cual se identifican algunos de los personajes de la sociedad madrileña que acudieron a la fiesta:

Crónica fotográfica publicada en Luna y Sol en marzo de 1949 en la que figuran las personalidades que acudieron a la inauguración del nuevo estudio de Campúa

Crónica fotográfica publicada en Luna y Sol en marzo de 1949 en la que figuran las personalidades que acudieron a la inauguración del nuevo estudio de Campúa

También La Vanguardia, en su edición del 2 de febrero dio noticia de esta inauguración en su sección “Ecos de Sociedad”, reseñándolo como un espléndido “cock-tail” ofrecido por Perico Chicote al que acudieron miembros del Gobierno y personalidades diplomáticas y de la sociedad de Madrid, así como de las artes y las letras.

Reseña de la inauguración del nuevo estudio de Campúa, publicada en La Vanguardia el 2 de febrero de 1949 (el mismo día en que se celebró, lo cual puede hacer dudar de la fecha exacta o de si la noticia se publicó antes de que se produjera el acto)

Reseña de la inauguración del nuevo estudio de Campúa, publicada en La Vanguardia el 2 de febrero de 1949

Hojas correspondientes al año 1949 en el libro de registro del estudio fotográfico de José Demaría Vázquez "Campúa". En ellas puede verse añadida al margen la anotación "Inauguración del estudio Campúa en Bárbara de Braganza, 2"

Hojas correspondientes al año 1949 en el libro de registro del estudio fotográfico de José Demaría Vázquez “Campúa”. Al inicio de la segunda de ellas puede verse añadida al margen la anotación “Inauguración del estudio Campúa en Bárbara de Braganza, 2”

Vista del plató del estudio de Bárbara de Braganza, años más tarde

Vista del plató del estudio de Bárbara de Braganza, años más tarde

El estudio de Bárbara de Braganza ya sería el lugar donde José Demaría Vázquez “Campúa” desarrollaría su labor como fotógrafo hasta su muerte, el 28 febrero de 1975. Allí tendría incluso un pequeño apartamento en el que se quedaba a dormir en ocasiones y donde fijó su domicilio en los años 70, entregado al trabajo fotográfico tanto de estudio como de reportaje periodístico.

El Madrid de Campúa (VI): Toros y vacas bravas corriendo por la ciudad

José Demaría Vázquez “Campúa” fue testigo con su cámara de varias ocasiones en las que toros o vacas bravas se escaparon y corrieron libres por la ciudad despertando el pánico de los viandantes. La ocasión más célebre se produjo el 23 de enero de 1928 -día festivo en Madrid por celebrarse entonces el santo del rey-, fecha en la que un toro y una vaca brava se escaparon del ganadero que los llevaba al matadero en el paseo de la Virgen del Puerto. Los dos animales echaron a correr por la cuesta de San Vicente, llegaron a Plaza de España, subieron hasta la calle de los Reyes, Corredera baja de San Pablo y el entorno de San Ildefonso hasta volver a bajar por calle de Valverde a la Gran Vía, entonces llamada Avenida de José Antonio.

Foto publicada en la revista Nuevo Mundo con el pie: "El toro escapado en el momento de aparecer en la Gran Vía, donde fue muerto por Fortuna"

Foto publicada en la revista Nuevo Mundo con el pie: “El toro escapado en el momento de aparecer en la Gran Vía, donde fue muerto por Fortuna”

Fue en la Gran Vía donde los dos animales se encontraron con el torero Fortuna, Diego Mazquiarán, tal y como lo describió la revista Nuevo Mundo en su crónica de la escena, publicada en su nº 1775 del 27 de enero de 1928.

“Fortuna con su gabán ceñido y su sombrero flexible, enguantado y tranquilo, parece uno de tantos transeuntes que va a huir al ver un toro furioso. Pero el torero, como el policía, como el soldado, tiene el deber, la obligación de ser siempre lo que es, sobre todo en momentos de peligro para el orden…

El torero manda a su casa a buscar un estoque. Quince minutos tardan en traérselo. Y mientras, Fortuna entretiene, burla y sujeta al toro, evitando que haga nuevas desgracias, que siembre el pánico en la ciudad. Y cuando Fortuna empuña el estoque y fija a la res y la hiere certero, y luego, con un descabello la hace rodar inerte, mientras esto ocurre la multitud se olvida de su pánico. […] ¡Están viendo torear a fortuna!”

Foto publicada por Nuevo Mundo con el pie: El diestro Fortuna disponiéndose a dar muerte al toro desmandado. El reportaje aparece firmado de forma genérica como "Fotos. Campúa y Alfonso" por lo que no es posible atribuir cada foto a uno de ellos

Foto publicada por Nuevo Mundo con el pie: El diestro Fortuna disponiéndose a dar muerte al toro desmandado.

Así lo describía en Nuevo Mundo el periodista Juan Ferragut quien, acompañado por José Demaría Vázquez “Campúa”, realizó la crónica de la singular escena:

Una hora después de la hazaña, Pepe Campúa y yo raptamos a Fortuna y nos le llevamos al Retiro. Le interrogo y Fortuna contesta:
– ¿Qué voy a decir? Iba yo por la Gran Vía y de pronto me veo un toro…

Fotografía publicada en Nuevo Mundo con el pie: "El toro que, con exposición de la vida, mató Fortuna, evitando con ello una verdadera catástrofe"

Foto publicada en Nuevo Mundo con el pie: “El toro que, con exposición de la vida, mató Fortuna, evitando con ello una verdadera catástrofe”

Fotografía publicada en Nuevo Mundo con el pie: "Fortuna, aclamado por la multitud, momentos después de su valerosa hazaña"

Foto publicada en Nuevo Mundo con el pie: “Fortuna, aclamado por la multitud, momentos después de su valerosa hazaña”

Las fotografías que ilustraban el reportaje aparecen firmadas de forma genérica como “Fotos: Campúa y Alfonso” por lo que no es posible atribuir cada foto a uno de ellos. Estas imágenes, en especial la segunda de ellas en la que aparece Fortuna toreando, parecen ser un montaje posterior y así lo afirma el historiador taurino José Ramón Márquez, autor de “Adiós Madrid. Paseos por el Madrid taurino”. Tal vez en ese encuentro posterior en el Retiro fue donde Campúa fotografió al matador en posición de entrar a matar al toro y luego superpuso la imagen a una vista de la Gran Vía. La primera fotografía, con los viandantes corriendo Gran Vía abajo como en unos improvisados sanfermines, aunque demasiado efectista, sí podría haber sido verídica.

También el diario ABC, en su edición de Madrid, publicó una crónica sin fotografías el 24 de enero de 1928. En el blog Antiguos cafés de Madrid se describe con detalle el periplo de ambos  animales y los daños causados, así como la faena de Fortuna.

Casi tres décadas después, José Demaría Vázquez “Campúa” se encontraría con una escena similar y retrataría el 26 de octubre de 1954 el resultado de una faena callejera con una vaca brava que se había desmandado en las calles del barrio de Salamanca. El matador en este caso no fue tan célebre, sino que el animal fue herido con una pequeña navaja por José Sánchez, un vecino de la calle Villanueva nº 19. La crónica escrita a mano que acompaña a las fotos en el archivo señala que “por unanimidad de todo el público que presenciaba la faena le otorgaron la oreja de dicha res” y que fue ayudado por el banderillero de toros José Álvarez Giralda que casualmente se encontraba allí, por un transeúnte, José Vargas, de profesión chófer que también ayudó y Juan Sebastián socio de la peña La Manoletina.

Vaca brava huída por las calles del barrio de Salamanca fotografiada por Campúa el 26 de octubre de 1954

El improvisado matador y sus ayudantes posan junto a la vaca brava huída ante la cámara de Campúa el 26 de octubre de 1954

Vaca brava huída por las calles del barrio de Salamanca fotografiada por Campúa el 26 de octubre de 1954

La gente arremolinada en torno la vaca brava huída por las calles del barrio de Salamanca fotografiada por Campúa el 26 de octubre de 1954

El Madrid de Campúa (V): La bendición de los animales en San Antón

El 17 de enero se celebra el día de San Antón, patrón de los animales. En Madrid se conmemora como fiesta popular, con raíces en el siglo XIX, en torno a la Real Iglesia de las Escuelas Pías de San Antón, en la calle Hortaleza. La celebración  -conocida como “Las Vueltas de San Antón”- ha ido cambiando de forma y estilo con el paso de los siglos, desde una fiesta de origen medieval, pasando por una romería o desfile, hasta el día de hoy en que se sigue celebrando como una bendición de animales de compañía. Durante los años treinta y en la guerra civil esta fiesta no se celebró, pero en la postguerra y hasta 1967 volvió a llevarse a cabo como desfile y bendición de las mascotas o animales de trabajo y de compañía.

José Demaría Vázquez “Campúa”, como testigo del día a día en la vida madrileña, retrató con su cámara esta celebración en varias ocasiones, tanto en la romería que transcurría por las calles del entorno de la iglesia (por calles como Barceló o Fuencarral) como en las bendiciones de todo tipo de animales. A continuación recogemos algunas de esas imágenes, captadas en diversos reportajes en los años 50.

Mariano Benlliure ante el objetivo de Campúa

El escultor Mariano Benlliure y Gil (Valencia, 1862 – Madrid, 1947) fue uno de los artistas que alcanzó mayor reconocimiento a finales del siglo XIX y principios del XX en España. Aunque comenzó su trayectoria en Valencia, se estableció en Madrid definitivamente en 1887, tan solo unos años antes de que José Luis Demaría López, “Campúa” padre llegara también a la capital. Allí se relacionaría con el entorno artístico de la época y establecería sólidos vínculos con Joaquín Sorolla y Vicente Blasco Ibáñez.

Campúa padre le fotografiaría en numerosas ocasiones, como la que recogemos a continuación, publicada en La Esfera en febrero de 1914, en el marco de un amplio reportaje sobre el estudio del escultor valenciano en Villalba. Una imagen que ha sido frecuentemente utilizada después en materiales de difusión, páginas web y biografías del artista, muy a menudo sin citar al autor original.

Retrato realizado por José Luis Demaría Vázquez, Campúa padre, al escultor Mariano Benlliure. Se publicó en febrero de 1914 en La Esfera con el pie de foto: "Benlliure trabajando en su estudio sobre una obra en mármol"

Retrato realizado por José Luis Demaría López, Campúa padre, al escultor Mariano Benlliure. Se publicó en febrero de 1914 en La Esfera con el pie de foto:
“Benlliure trabajando en su estudio sobre una obra en mármol”

Más tarde, a principios de los años 40 sería José Demaría Vázquez, “Campúa” hijo, quien retrataría a Mariano Benlliure en su estudio realizando una de sus esculturas femeninas, que constituyen un icono de su producción artística, así como contemplando una de sus clásicas figuras religiosas. Clasificadas con el nº 1431 en su archivo de retratos de estudio, este número y el tipo de material con el que fueron hechas estas fotografías permiten afirmar que muy probablemente fueron realizadas entre 1943 y 1945. No se ha encontrado aún un registro de hemeroteca de su publicación que confirme esa fecha.

En alguna biografía de José Demaría Vázquez “Campúa” se ha publicado el dato de que, durante su proceso ante el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, delató a Mariano Benlliure como masón. Esta afirmación puede dar lugar a equívocos ya que el nombre que facilitó el fotógrafo -tras llevar más de tres meses preso en la Cárcel de Porlier y después de sucesivos interrogatorios- fue el de Mariano Benlliure y Tuero, escritor e hijo de Mariano Benlliure y Gil, el afamado escultor. Así figura en los archivos del Centro Documental de la Memoria Histórica, primero en una hoja manuscrita por el fotógrafo y luego en el acta de una comparecencia del mismo ante el secretario del Tribunal Especial, fechada el 19 de octubre de 1942.

Mariano Benlliure y Tuero, hijo del escultor, retratado por Pepe Campúa. En la imagen publicada en Nuevo Mundo en 1922 un irónico pie de foto afirma: "Mariano Benlliure y Tuero, fatigado por las deliberaciones a que obliga su cargo, descansa poniendo su mano en un tatuaje comenzado por Moya"

Mariano Benlliure y Tuero, hijo del escultor, retratado por Pepe Campúa. En la imagen publicada en Nuevo Mundo en 1922 un irónico pie de foto afirma:
“Mariano Benlliure y Tuero, fatigado por las deliberaciones a que obliga su cargo, descansa poniendo su mano en un tatuaje comenzado por Moya”

Efectivamente, en publicaciones sobre la historia de la masonería, se ha señalado que Mariano Benlliure y Tuero perteneció al Grande Oriente Español y su filiación era conocida puesto que se afirma que, incluso, formó parte del consejo de redacción de la revista Latomia que publicaba la logia La Unión.

Es muy probable que Campúa hijo y Benlliure hijo tuvieran relación a lo largo de su vida, al igual que con Joaquín Sorolla hijo y otros miembros de su generación, dado el vínculo que existía entre sus padres y la cercanía en el ambiente artístico madrileño. De hecho, Pepe Campúa también retrató a Mariano Benlliure y Tuero en alguna ocasión como en esta fotografía publicada el 10 de febrero de 1924 en Nuevo Mundo, con motivo de un concurso de tatuajes artísticos en el que el hijo de Mariano Benlliure participó como jurado.