El Carnaval ante la cámara de Campúa

Las revistas ilustradas de principios de siglo XX en España destacaban los días de Carnaval y se hacían eco de los desfiles, carrozas y disfraces. Publicaciones como Nuevo MundoMundo Gráfico y La Esfera son buen espejo de cómo se celebraba la fiesta previa a Cuaresma y en ellas se publicaron numerosas fotos, tanto de Campúa padre como de su hijo, que reflejaban la alegría de esas fechas o que ilustraban pequeños relatos en torno al carnaval.

Fotografía de José Demaría López, "Campúa" padre, publicada en Nuevo Mundo el 7 de marzo de 1919. En su pie figura: "Mascarada original: los alumnos de la escuela de arquitectura disfrazados y caracterizados de personajes políticos, literarios y artísticos que celebraron el domingo de Carnaval el acto de colocar la primera piedra para el futuro edificio de la Escuela de Arquitectura

Fotografía de José Luis Demaría López, «Campúa» padre, publicada en Nuevo Mundo el 7 de marzo de 1919. En su pie figura: «Mascarada original: los alumnos de la escuela de arquitectura disfrazados y caracterizados de personajes políticos, literarios y artísticos que celebraron el domingo de Carnaval el acto de colocar la primera piedra para el futuro edificio de la Escuela de Arquitectura

Fotografia firmada por Campúa, probablemente autoría de Campúa padre, publicada el 27 de febrer de 1920 en Nuevo Mundo para ilustrar el relato "La máscara roja" de José Ortega Munilla

Fotografia firmada por Campúa, probablemente autoría de Campúa padre, publicada el 27 de febrero de 1920 en Nuevo Mundo para ilustrar el relato «La máscara roja» de José Ortega Munilla

Desde los inicios de su carrera, José Demaría Vázquez -«Campúa» hijo- también fotografió los días de carnaval y en los reportajes de las revistas gráficas en las fechas de carnaval, compartía páginas con fotógrafos como Salazar, Alfonso, Díaz-Casariego, Merletti o Marín. Uno de sus primeros reportajes carnavalescos fue el que realizó en los jardines de Joaquín Sorolla en 1920 con “La eterna comedieta: Colombina y Arlequín”. Una de las fotos de aquel reportaje ilustraría el mes de carnaval en el almanaque de Nuevo Mundo en 1922, cuando Campúa ya había comenzado a ser reconocido y a tener su hueco en el ámbito de la fotografía.

Fotografía de José Demaría Vázquez "Campúa" que ilustró el mes de febrero de 1922 en el almanaque de la revista Nuevo Mundo. Las dos modelos que hacían de Colombina y Arlequín habían posado para la cámara del fotógrafo dos años antes en los jardines de Joaquín Sorolla

Fotografía de José Demaría Vázquez «Campúa» que ilustró el mes de febrero de 1922 en el almanaque de la revista Nuevo Mundo. Las dos modelos que hacían de Colombina y Arlequín habían posado para la cámara del fotógrafo dos años antes en los jardines de Joaquín Sorolla

En los años siguientes también retrataría las carrozas y los disfraces por las calles madrileñas, sin embargo, las revistas gráficas comienzan a criticar en sus crónicas que el carnaval en Madrid es cada vez más deslucido a partir de los años del Directorio Militar de Miguel Primo de Rivera. «Fiesta plebeya sin gracia y sin arte», la describía Nuevo Mundo el 14 de marzo de 1924. «Es innegable que, año a año, el Carnaval sobre todo en su aspecto callejero, cae en una lamentable decadencia», señalaba la publicación dirigida por Francisco Verdugo el 27 de febrero de 1925 y, en la misma revista, el 4 de marzo de 1927 se afirmaba: «El único Carnaval que queda en Madrid es el de los niños».

Desde 1937, durante la guerra civil y después durante toda la dictadura, Francisco Franco prohibió la celebración del Carnaval, solo a excepción de los bailes infantiles con disfraz o con trajes regionales, celebrados en las casas particulares o en locales autorizados por las autoridades. Fueron lo que algunos han descrito como «cuarenta años de Cuaresma». Sin embargo la astucia popular hizo que el Carnaval se siguiera celebrando de una manera o de otra, cambiando el nombre de la fiesta o celebrándola en privado como podemos ver en las siguientes fotos tomadas por Pepe Campúa en los años 50.

A pesar de que solo estaban permitidas las fiestas infantiles y los trajes tradicionales, el archivo de Campúa nos permite comprobar que incluso en aquella época existían resquicios de libertad en el ámbito privado, como puede apreciarse en las siguientes imágenes -alguna con gestos ciertamente transgresores para la época-, obtenidas el 1 de marzo de 1952 en el «baile de disfraces organizado por Luis Rubiera para los directores y artistas de la pantalla española», tal y como figura en el registro de estas fotografías.

Las cacerías en El Pardo, Franco ante la cámara de Campúa

Una de las aficiones más conocidas de Francisco Franco era la cinegética. Las cacerías y monterías que organizaba en El Pardo eran destacadas en la prensa de la época y criticadas en privado, por el tiempo que el Jefe de Estado dedicaba a dicha afición en lugar de a las tareas de gobierno. No obstante, las propias cacerías eran uno de los espacios donde, en aquella época, se tomaban decisiones políticas y económicas ya que a ellas eran invitados a menudo personajes influyentes -desde ministros a empresarios, pasando por la hija y los nietos de Franco o el propio Juan Carlos de Borbón, entonces príncipe de Asturias.

En muchas de estas cacerías en El Pardo, José Demaría Vázquez «Campúa» fue testigo gráfico y sus fotos de aquellos eventos sociales ilustraron las páginas de diarios como La Vanguardia o Informaciones. Rescatamos a continuación imágenes de algunas de dichas excursiones cinegéticas que se sucedieron especialmente en las décadas de los 60 y 70.

A la izquierda de estas fotografías panorámicas aparece José Demaría Vázquez "Campúa" con su cámara fotografiando la cacería en El Pardo. En las imágenes no consta fecha pero fueron tomadas posiblemente a finales de los años 60.

A la izquierda de estas fotografías panorámicas aparece José Demaría Vázquez "Campúa" con su cámara fotografiando la cacería en El Pardo. En las imágenes no consta fecha pero fueron tomadas posiblemente a finales de los años 60. A la izquierda de estas fotografías panorámicas aparece José Demaría Vázquez «Campúa» con su cámara fotografiando la cacería en El Pardo. En las imágenes no consta fecha pero fueron tomadas posiblemente a finales de los años 60.

Durante los días 12 y 13 de febrero de 1961 José Campúa acudió a una de dichas cacerías en la que, además, obtuvo como fotógrafo la exclusiva de cómo un fusil se le estalló a Franco durante la jornada de caza. Sólo unos meses mas tarde, en diciembre de 1961, el general tendría otro accidente similar que le causaría heridas en la mano izquierda.

Otra de las cacerías a las que asistió el reportero tuvo lugar en febrero de 1964, una montería a la que asistieron los ministros de Gobierno, entre los que se encontraba entonces Manuel Fraga Iribarne, los marqueses de Villaverde, los nietos de Franco y Carmen Polo, entre otras personalidades. La expedición sería publicada en portada por el diario La Vanguardia el 26 de febrero de dicho año.

Portada de La Vanguardia del 26 de febrero de 1964 con fotos de Campúa de la cacería celebrada días antes en El Pardo

Portada de La Vanguardia del 26 de febrero de 1964 con fotos de Campúa de la cacería celebrada días antes en El Pardo

Los fotógrafos de prensa también tenían tiempo de ironizar sobre la actividad de cacería durante estos eventos

José Demaría Vázquez "Campúa" a la izquierda junto a otro fotógrafo de prensa durante una cacería en El Pardo en 1964. Los fotógrafos de prensa también tenían tiempo de ironizar sobre la actividad cinegética durante estos eventos José Demaría Vázquez «Campúa» a la izquierda junto a otro fotógrafo de prensa durante una cacería en El Pardo en 1964. Los fotógrafos de prensa también tenían tiempo de ironizar sobre la actividad cinegética durante estos eventos

Una década más tarde, casi al final de su vida, Pepe Campúa seguiría cubriendo como fotógrafo las cacerías en El Pardo, como en la que se celebró en febrero de 1972, entre otras muchas ocasiones.

Campúa sería testigo de estas cacerías al igual que lo fue de muchos momentos tanto de la vida privada como de la vida pública de Francisco Franco durante las más de tres décadas que duró el régimen. Aunque nunca existió un contrato formal entre el reportero y Franco para que éste fuera su fotógrafo de cámara, en ocasiones se ha llegado a hablar de José Demaría Vázquez «Campúa» como el fotógrafo oficial del dictador y en algunas acreditaciones para eventos figura como «Fotógrafo de la Casa Civil de su Excelencia el Jefe de Estado».

El Madrid de Campúa (VII): La ciudad bajo la nieve

La nieve no es un fenómeno meteorológico habitual en la ciudad de Madrid y, al igual que con otros hechos excepcionales, en los días de invierno en los que caían nevadas, José Demaría Vázquez «Campúa» salía con su cámara a las calles para retratar la nieve y sus efectos. En alguna ocasión, como en la fotografía siguiente, solo tenía que salir a la puerta de su estudio, situado en la calle Bárbara de Braganza nº 2, para conseguir una instantánea que reflejara los sucesos del momento.

Barrenderos retirando la nieve en la calle Bárbara de Braganza, junto al estudio de Campúa, retratados por su cámara el 13 de enero de 1952

Barrenderos retirando la nieve en la calle Bárbara de Braganza, junto al estudio de Campúa, retratados por su cámara el 30 de enero de 1952

A continuación recogemos dos galerías de imágenes de dos grandes nevadas que la capital vivió en los años 50 y que Campúa retrató con su cámara, fotografías que después aparecerían publicadas en diarios como Informaciones o La Tarde.

Nevada del 6 de diciembre de 1950

Nevada de los días 24, 25 y 30 de enero de 1952

Muchas de estas fotografías son inéditas, ya que solo algunas de ellas eran seleccionadas por los periódicos para ser publicadas, como puede verse en el recorte de prensa a continuación, que Pepe Campúa guardaba junto con los negativos originales de aquel reportaje en su archivo fotográfico.

Empleados municipales mitigando los efectos de la nieve en El Retiro en enero de 1952

Fotografía publicada en el diario Informaciones en la crónica de la nevada en Madrid, que reseñaba cómo los jardineros municipales hubieron de hacer de vareadores para evitar que con su peso se malograran algunas plantas.
Fotografía publicada en el diario Informaciones el 25 de enero de 1952 para ilustrar la crónica de la nevada en Madrid, que reseñaba cómo los jardineros municipales hubieron de hacer de vareadores para evitar que con su peso se malograran algunas plantas.

El estudio fotográfico de Campúa en Bárbara de Braganza

Tarjeta publicitaria del estudio de Campúa en Bárbara de Braganza, 2

Tarjeta publicitaria del estudio y laboratorio de Campúa en Bárbara de Braganza, 2

Tras la guerra civil, el primer estudio que abrió José Demaría Vázquez «Campúa» estaba situado en la Gran Vía madrileña, que entonces se llamaba Avenida de José Antonio. Sin embargo, a finales de los años 40, el fotógrafo Pepe Campúa decidió trasladarse a unas nuevas instalaciones en el piso bajo de la calle Bárbara de Braganza nº 2.

José Demaría López, «Campúa» padre, ya había tenido una oficina y estudio en el número 22 de esa misma calle a principios del siglo XX, desde donde hacía la distribución de las películas y aparatos de Pathé Frères.

Se desconocen las causas por las que Campúa tomó la decisión de trasladarse, tal vez estuvo motivado por la búsqueda de nuevos clientes ante la proliferación de estudios fotográficos en la Gran Vía -Gyenes había abierto el suyo en 1948, también se habían mudado allí Alfonso y Vicente Ibáñez, entre otros.

Establecerse en Bárbara de Braganza permitiría a Campúa estar más cerca del público de los barrios de Salesas y Salamanca, una zona donde tal vez podría encontrar un público más intelectual en torno al Café Gijón y al movimiento que se generaba en el Paseo de Recoletos. Gracias a un anuncio publicado en el número de diciembre de 1948 de la revista Luna y Sol, podemos saber que la decoración del nuevo estudio corrió a cargo del arquitecto Carlos Arniches Moltó -nieto del sainetero Carlos Arniches-, quien precisamente había sido también responsable de la rehabilitación del Café Gijón realizada en ese mismo año. Tal y como indica el anuncio, en línea con el habitual lenguaje publicitario que se usaba en la época:

Campúa ofrece en beneficio del público, en esta nueva etapa, los últimos adelantos de la moderna fotografía, con sus nuevos aparatos americanos para color y negro y un equipo de artistas y técnicos españoles que ha triunfado en Europa y América, dirigidos por la acreditada y personalísima escuela tradicional que, a través de ochenta años, representa el nombre de Campúa, con una ininterrumpida serie de triunfos en el arte de la fotografía.

Anuncio de la apertura del nuevo estudio fotográfico publicado en la revista Luna y Sol de diciembre de 1948

Anuncio de la apertura del nuevo estudio fotográfico publicado en el número de diciembre de 1948 la revista Luna y Sol

En la siguiente galería de fotos, fechadas el 11 de septiembre de 1958, podemos ver cómo era aquel «suntuoso» estudio. La decoración de Carlos Arniches marca una diferencia en el estilo y el gusto de la casa, abandonando las líneas sobrias del plató de la Gran Vía para ir a un mobiliario más recargado. La puerta con su marco ornamentado, los sofás y la chimenea se convirtieron en fondos habituales de las fotografías de bodas, comuniones y retratos familiares que se hacían en el estudio, aunque una cortina blanca permitía ocultar parte del decorado cuando se requería un fondo más neutro. En el sótano estaba ubicado el laboratorio donde se revelaban y positivaban los materiales.

 

El cocktail de inauguración se celebró el martes 1 de febrero de 1949 y fue noticia en los periódicos y revistas de la época tal y como podemos comprobar también en este recorte de Luna y Sol en el cual se identifican algunos de los personajes de la sociedad madrileña que acudieron a la fiesta:

Crónica fotográfica publicada en Luna y Sol en marzo de 1949 en la que figuran las personalidades que acudieron a la inauguración del nuevo estudio de Campúa

Crónica fotográfica publicada en Luna y Sol en marzo de 1949 en la que figuran las personalidades que acudieron a la inauguración del nuevo estudio de Campúa

También La Vanguardia, en su edición del 2 de febrero dio noticia de esta inauguración en su sección «Ecos de Sociedad», reseñándolo como un espléndido «cock-tail» ofrecido por Perico Chicote al que acudieron miembros del Gobierno y personalidades diplomáticas y de la sociedad de Madrid, así como de las artes y las letras.

Reseña de la inauguración del nuevo estudio de Campúa, publicada en La Vanguardia el 2 de febrero de 1949 (el mismo día en que se celebró, lo cual puede hacer dudar de la fecha exacta o de si la noticia se publicó antes de que se produjera el acto)

Reseña de la inauguración del nuevo estudio de Campúa, publicada en La Vanguardia el 2 de febrero de 1949

Hojas correspondientes al año 1949 en el libro de registro del estudio fotográfico de José Demaría Vázquez "Campúa". En ellas puede verse añadida al margen la anotación "Inauguración del estudio Campúa en Bárbara de Braganza, 2"

Hojas correspondientes al año 1949 en el libro de registro del estudio fotográfico de José Demaría Vázquez «Campúa». Al inicio de la segunda de ellas puede verse añadida al margen la anotación «Inauguración del estudio Campúa en Bárbara de Braganza, 2»

Vista del plató del estudio de Bárbara de Braganza, años más tarde

Vista del plató del estudio de Bárbara de Braganza, años más tarde

El estudio de Bárbara de Braganza ya sería el lugar donde José Demaría Vázquez «Campúa» desarrollaría su labor como fotógrafo hasta su muerte, el 28 febrero de 1975. Allí tendría incluso un pequeño apartamento en el que se quedaba a dormir en ocasiones y donde fijó su domicilio en los años 70, entregado al trabajo fotográfico tanto de estudio como de reportaje periodístico.

El Madrid de Campúa (VI): Toros y vacas bravas corriendo por la ciudad

José Demaría Vázquez «Campúa» fue testigo con su cámara de varias ocasiones en las que toros o vacas bravas se escaparon y corrieron libres por la ciudad despertando el pánico de los viandantes. La ocasión más célebre se produjo el 23 de enero de 1928 -día festivo en Madrid por celebrarse entonces el santo del rey-, fecha en la que un toro y una vaca brava se escaparon del ganadero que los llevaba al matadero en el paseo de la Virgen del Puerto. Los dos animales echaron a correr por la cuesta de San Vicente, llegaron a Plaza de España, subieron hasta la calle de los Reyes, Corredera baja de San Pablo y el entorno de San Ildefonso hasta volver a bajar por calle de Valverde a la Gran Vía, entonces llamada Avenida de José Antonio.

Foto publicada en la revista Nuevo Mundo con el pie: "El toro escapado en el momento de aparecer en la Gran Vía, donde fue muerto por Fortuna"

Foto publicada en la revista Nuevo Mundo con el pie: «El toro escapado en el momento de aparecer en la Gran Vía, donde fue muerto por Fortuna»

Fue en la Gran Vía donde los dos animales se encontraron con el torero Fortuna, Diego Mazquiarán, tal y como lo describió la revista Nuevo Mundo en su crónica de la escena, publicada en su nº 1775 del 27 de enero de 1928.

«Fortuna con su gabán ceñido y su sombrero flexible, enguantado y tranquilo, parece uno de tantos transeuntes que va a huir al ver un toro furioso. Pero el torero, como el policía, como el soldado, tiene el deber, la obligación de ser siempre lo que es, sobre todo en momentos de peligro para el orden…

El torero manda a su casa a buscar un estoque. Quince minutos tardan en traérselo. Y mientras, Fortuna entretiene, burla y sujeta al toro, evitando que haga nuevas desgracias, que siembre el pánico en la ciudad. Y cuando Fortuna empuña el estoque y fija a la res y la hiere certero, y luego, con un descabello la hace rodar inerte, mientras esto ocurre la multitud se olvida de su pánico. […] ¡Están viendo torear a fortuna!»

Foto publicada por Nuevo Mundo con el pie: El diestro Fortuna disponiéndose a dar muerte al toro desmandado. El reportaje aparece firmado de forma genérica como "Fotos. Campúa y Alfonso" por lo que no es posible atribuir cada foto a uno de ellos

Foto publicada por Nuevo Mundo con el pie: El diestro Fortuna disponiéndose a dar muerte al toro desmandado.

Así lo describía en Nuevo Mundo el periodista Juan Ferragut quien, acompañado por José Demaría Vázquez «Campúa», realizó la crónica de la singular escena:

Una hora después de la hazaña, Pepe Campúa y yo raptamos a Fortuna y nos le llevamos al Retiro. Le interrogo y Fortuna contesta:
– ¿Qué voy a decir? Iba yo por la Gran Vía y de pronto me veo un toro…

Fotografía publicada en Nuevo Mundo con el pie: "El toro que, con exposición de la vida, mató Fortuna, evitando con ello una verdadera catástrofe"

Foto publicada en Nuevo Mundo con el pie: «El toro que, con exposición de la vida, mató Fortuna, evitando con ello una verdadera catástrofe»

Fotografía publicada en Nuevo Mundo con el pie: "Fortuna, aclamado por la multitud, momentos después de su valerosa hazaña"

Foto publicada en Nuevo Mundo con el pie: «Fortuna, aclamado por la multitud, momentos después de su valerosa hazaña»

Las fotografías que ilustraban el reportaje aparecen firmadas de forma genérica como «Fotos: Campúa y Alfonso» por lo que no es posible atribuir cada foto a uno de ellos. Estas imágenes, en especial la segunda de ellas en la que aparece Fortuna toreando, parecen ser un montaje posterior y así lo afirma el historiador taurino José Ramón Márquez, autor de «Adiós Madrid. Paseos por el Madrid taurino». Tal vez en ese encuentro posterior en el Retiro fue donde Campúa fotografió al matador en posición de entrar a matar al toro y luego superpuso la imagen a una vista de la Gran Vía. La primera fotografía, con los viandantes corriendo Gran Vía abajo como en unos improvisados sanfermines, aunque demasiado efectista, sí podría haber sido verídica.

También el diario ABC, en su edición de Madrid, publicó una crónica sin fotografías el 24 de enero de 1928. En el blog Antiguos cafés de Madrid se describe con detalle el periplo de ambos  animales y los daños causados, así como la faena de Fortuna.

Casi tres décadas después, José Demaría Vázquez «Campúa» se encontraría con una escena similar y retrataría el 26 de octubre de 1954 el resultado de una faena callejera con una vaca brava que se había desmandado en las calles del barrio de Salamanca. El matador en este caso no fue tan célebre, sino que el animal fue herido con una pequeña navaja por José Sánchez, un vecino de la calle Villanueva nº 19. La crónica escrita a mano que acompaña a las fotos en el archivo señala que «por unanimidad de todo el público que presenciaba la faena le otorgaron la oreja de dicha res» y que fue ayudado por el banderillero de toros José Álvarez Giralda que casualmente se encontraba allí, por un transeúnte, José Vargas, de profesión chófer que también ayudó y Juan Sebastián socio de la peña La Manoletina.

Vaca brava huída por las calles del barrio de Salamanca fotografiada por Campúa el 26 de octubre de 1954

El improvisado matador y sus ayudantes posan junto a la vaca brava huída ante la cámara de Campúa el 26 de octubre de 1954

Vaca brava huída por las calles del barrio de Salamanca fotografiada por Campúa el 26 de octubre de 1954

La gente arremolinada en torno la vaca brava huída por las calles del barrio de Salamanca fotografiada por Campúa el 26 de octubre de 1954

El Madrid de Campúa (V): La bendición de los animales en San Antón

El 17 de enero se celebra el día de San Antón, patrón de los animales. En Madrid se conmemora como fiesta popular, con raíces en el siglo XIX, en torno a la Real Iglesia de las Escuelas Pías de San Antón, en la calle Hortaleza. La celebración  -conocida como «Las Vueltas de San Antón»- ha ido cambiando de forma y estilo con el paso de los siglos, desde una fiesta de origen medieval, pasando por una romería o desfile, hasta el día de hoy en que se sigue celebrando como una bendición de animales de compañía. Durante los años treinta y en la guerra civil esta fiesta no se celebró, pero en la postguerra y hasta 1967 volvió a llevarse a cabo como desfile y bendición de las mascotas o animales de trabajo y de compañía.

José Demaría Vázquez «Campúa», como testigo del día a día en la vida madrileña, retrató con su cámara esta celebración en varias ocasiones, tanto en la romería que transcurría por las calles del entorno de la iglesia (por calles como Barceló o Fuencarral) como en las bendiciones de todo tipo de animales. A continuación recogemos algunas de esas imágenes, captadas en diversos reportajes en los años 50.

Mariano Benlliure ante el objetivo de Campúa

El escultor Mariano Benlliure y Gil (Valencia, 1862 – Madrid, 1947) fue uno de los artistas que alcanzó mayor reconocimiento a finales del siglo XIX y principios del XX en España. Aunque comenzó su trayectoria en Valencia, se estableció en Madrid definitivamente en 1887, tan solo unos años antes de que José Luis Demaría López, «Campúa» padre llegara también a la capital. Allí se relacionaría con el entorno artístico de la época y establecería sólidos vínculos con Joaquín Sorolla y Vicente Blasco Ibáñez.

Campúa padre le fotografiaría en numerosas ocasiones, como la que recogemos a continuación, publicada en La Esfera en febrero de 1914, en el marco de un amplio reportaje sobre el estudio del escultor valenciano en Villalba. Una imagen que ha sido frecuentemente utilizada después en materiales de difusión, páginas web y biografías del artista, muy a menudo sin citar al autor original.

Retrato realizado por José Luis Demaría Vázquez, Campúa padre, al escultor Mariano Benlliure. Se publicó en febrero de 1914 en La Esfera con el pie de foto: "Benlliure trabajando en su estudio sobre una obra en mármol"

Retrato realizado por José Luis Demaría López, Campúa padre, al escultor Mariano Benlliure. Se publicó en febrero de 1914 en La Esfera con el pie de foto:
«Benlliure trabajando en su estudio sobre una obra en mármol»

Más tarde, a principios de los años 40 sería José Demaría Vázquez, «Campúa» hijo, quien retrataría a Mariano Benlliure en su estudio realizando una de sus esculturas femeninas, que constituyen un icono de su producción artística, así como contemplando una de sus clásicas figuras religiosas. Clasificadas con el nº 1431 en su archivo de retratos de estudio, este número y el tipo de material con el que fueron hechas estas fotografías permiten afirmar que muy probablemente fueron realizadas entre 1943 y 1945. No se ha encontrado aún un registro de hemeroteca de su publicación que confirme esa fecha.

En alguna biografía de José Demaría Vázquez «Campúa» se ha publicado el dato de que, durante su proceso ante el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, delató a Mariano Benlliure como masón. Esta afirmación puede dar lugar a equívocos ya que el nombre que facilitó el fotógrafo -tras llevar más de tres meses preso en la Cárcel de Porlier y después de sucesivos interrogatorios- fue el de Mariano Benlliure y Tuero, escritor e hijo de Mariano Benlliure y Gil, el afamado escultor. Así figura en los archivos del Centro Documental de la Memoria Histórica, primero en una hoja manuscrita por el fotógrafo y luego en el acta de una comparecencia del mismo ante el secretario del Tribunal Especial, fechada el 19 de octubre de 1942.

Mariano Benlliure y Tuero, hijo del escultor, retratado por Pepe Campúa. En la imagen publicada en Nuevo Mundo en 1922 un irónico pie de foto afirma: "Mariano Benlliure y Tuero, fatigado por las deliberaciones a que obliga su cargo, descansa poniendo su mano en un tatuaje comenzado por Moya"

Mariano Benlliure y Tuero, hijo del escultor, retratado por Pepe Campúa. En la imagen publicada en Nuevo Mundo en 1922 un irónico pie de foto afirma:
«Mariano Benlliure y Tuero, fatigado por las deliberaciones a que obliga su cargo, descansa poniendo su mano en un tatuaje comenzado por Moya»

Efectivamente, en publicaciones sobre la historia de la masonería, se ha señalado que Mariano Benlliure y Tuero perteneció al Grande Oriente Español y su filiación era conocida puesto que se afirma que, incluso, formó parte del consejo de redacción de la revista Latomia que publicaba la logia La Unión.

Es muy probable que Campúa hijo y Benlliure hijo tuvieran relación a lo largo de su vida, al igual que con Joaquín Sorolla hijo y otros miembros de su generación, dado el vínculo que existía entre sus padres y la cercanía en el ambiente artístico madrileño. De hecho, Pepe Campúa también retrató a Mariano Benlliure y Tuero en alguna ocasión como en esta fotografía publicada el 10 de febrero de 1924 en Nuevo Mundo, con motivo de un concurso de tatuajes artísticos en el que el hijo de Mariano Benlliure participó como jurado.

El Madrid de Campúa (IV): La noche de Reyes

La cabalgata y la noche de Reyes llevan décadas siendo un acontecimiento en la ciudad de Madrid. Es una tradición que miles de personas se acerquen a las calles del centro de la capital para ver las carrozas y el séquito de Melchor, Gaspar y Baltasar. La cámara de José Demaría Vázquez «Campúa», que en aquella época acostumbraba a captar los momentos más destacados de la vida madrileña, tampoco faltaba a la cita de la cabalgata de los Reyes Magos de Oriente.

Recogemos a continuación imágenes de dos cabalgatas por las calles de Madrid, la primera en 1949 cuyo recorrido bajaba por la Gran Vía y pasaba por la calle y la Puerta de Alcalá.

El 5 de enero de 1966 la Cabalgata de Reyes fue organizada por el Ayuntamiento por el recorrido que mantendría durante décadas desde el Parque del Retiro hasta la Plaza de la Villa. En ella desfilaron, tal y como narra la crónica publicada al día siguiente por diario ABC:

Estudiantinas, la guardia municipal montada y banda de trompetas y tambores del mismo cuerpo, escalas iluminadas, trompeteros, cuádrigas y cohorte romana en perfecta formación, rondalla del Pozo del Tío Raimundo, que fue constantemente ovacionada; galeras adornadas y la banda del Colegio-Hogar del Sagrado Corazón. Montados en camellos y seguidos de sus respectivos séquitos, Melchor, Gaspar y Baltasar, saludaban sin interrupción.

Otra de las citas clave para la tarde de Reyes eran los repartos de juguetes que realizaban diversas instituciones. A continuación recogemos dos de ellos, uno celebrado en el Cinema Palace -que fue fundado por Pepe Campúa- donde en 1954 se repartieron juguetes a los hijos e hijas del funcionariado de la Confederación Nacional de Sindicatos (CNS) y el segundo en el Asilo de San Rafael, que los Reyes Magos visitaban todos los años y a quienes el objetivo de Campúa retrató en estas fotos fechadas el 6 de enero de 1951.

Reparto de juguetes a los hijos e hijas de los funcionarios de la Confederación Nacional de Sindicatos (CNS) en el Cine Palace el 5 de enero de 1954, fotografiados por Pepe Campúa

Reparto de juguetes a los hijos e hijas de los funcionarios de la Confederación Nacional de Sindicatos (CNS) en el Cine Palace el 5 de enero de 1954, fotografiados por Pepe Campúa

Reparto de juguetes a los niños del Asilo San Rafael, fotografiado por Campúa el 6 de enero de 1951

Reparto de juguetes a los niños del Asilo San Rafael, fotografiado por Campúa el 6 de enero de 1951

Su padre, José L. Demaría López «Campúa»

 Jose Luis Demaría López «Campúa» (Jerez de la Frontera, 1870 – Madrid, 22 de septiembre de 1936) ha sido calificado como «el verdadero creador del reporterismo gráfico en España». En un artículo publicado en ABC el 25 de enero de 1976 por José Altabella, dentro de la serie «Los grandes de la fotografía española» se narran sus inicios:

Desde modesto aprendiz de barbería en Jerez de la Frontera, llegó a ser el as de los periodistas gráficos en nuestro país. […] Siendo un muchacho y para ayudar a su familia, se colocó a los trece años en una barbería. Habría de recordar ya en pleno triunfo, que así ganó su primera peseta, afeitando en la cárcel y en el hospital. Por aquel entonces Diego González Ragel abrió una galería fotográfica en la calle Larga nº 15 y en ella entró el aprendiz de fígaro. Sólo estuvo escasos meses, porque en el año 1893 Manuel Compañy, a la sazón popular fotógrafo de autores y artistas, le trajo contratado a Madrid para trabajar en una de las galerías que poseía».

Retrato en cartón fotográfico fechado en 1878 por el estudio de Gervasio Alonso Montenegro en el que figura la siguiente dedicatoria posiblemente escrita por el padre del primer Campúa: "El hoy Campúa. Mi hijo Juan José Demaría López, año 1878 dedicada a mis queridos padres"

Retrato en cartón fotográfico fechado en 1878 por el estudio de Gervasio Alonso Montenegro en el que figura la siguiente dedicatoria posiblemente escrita por el padre del primer Campúa: «El hoy Campúa. Mi hijo Juan José Demaría López, año 1878 dedicada a mis queridos padres»

También su hijo, Pepe Campúa, se referiría a estos inicios paternos en una entrevista publicada en el diario Pueblo por Marino Gómez-Santos el 18 de junio de 1963:

«En muy poco tiempo también su fama de buen profesional llegó a Madrid y aquí lo trajo el famoso Compañy, que era el fotógrafo de moda en la corte. Tenía mi padre entonces veinticinco años y a los tres de prestar servicios en Madrid, Compañy le subió el sueldo a cinco duros diarios». […]

«El mozo de Jerez, no contento con sus progresos, trabajaba con entusiasmo creciente, se hacía amigos en todas las esferas sociales y, cuando ya había culminado en jefe de aquellos famosos estudios de fotografía, coincidió con que surgían los periódicos gráficos», describía Gómez-Santos en el artículo de Pueblo .

«Dejó el estudio de fotografía para dedicarse al reportaje, que entonces era una experiencia nueva con amplio horizonte. Ingresó en Nuevo Mundo con don José del Perojo»

Caricatura de José Luis Demaría López "Campúa" realizada por Brunet

Caricatura de José Luis Demaría López «Campúa» realizada por Brunet

Después llegarían La Esfera y Mundo Gráfico, los reportajes y la fundación del estudio con el que  Jose Luis Demaría López se convertiría en el iniciador de la saga de fotógrafos. Reportero bélico, alcanzó el éxito pleno a partir de la guerra de Marruecos en 1909, donde ya hizo gala de la cualidad que transmitió a su hijo «estar en el momento justo en el lugar adecuado».

Es en esa época cuando decide buscar un seudónimo como fotógrafo, según la moda de la época. Tal y como lo explicaba su hijo en la misma entrevista publicada en diario Pueblo:

«Cuando mi padre empezó a tener en Madrid un cierto prestigio como fotógrafo decidió independizarse. Sus apellidos, Demaría López, no eran realmente muy a propósito para encabezar el nombre de un estudio fotográfico y, entonces, se acordó -ignoro la razón- del nombre de Capua, que es una ciudad italiana de la provincia de Caserta. Pensó en Capua como seudónimo: «Capua, estudio fotográfico».

Ya decidido el nombre mandó a la imprenta que le hicieran los membretes y demás impresos. Pero como era un hombre muy nervioso, lo cual se reflejaba en la escritura, el cajista interpretó mal su letra y cometió una errata: en vez de Capua había puesto Campúa.

Mi padre se molestó mucho al advertir la errata, pero lo pensó luego bien y no la mandó a corregir, porque Campúa sonaba mejor y le gustaba más. Algunos años después el rey le autorizó para que utilizara Campúa como apellido«.

La admiración de José Demaría Vázquez «Campúa» hacia su padre fue muy grande y se refirió a él como «el auténtico Campúa» en un discurso pronunciado el 22 de marzo de 1955 en el Club de Prensa «Jaime Balmes» de Madrid, bajo el título La Prensa Gráfica. Sobre él decía:

Portada de la edición impresa de la conferencia pronunciada por Campúa en 1955

Conferencia pronunciada en el Club de Prensa Jaime Balmes en 1955

«Tenía tal idea de superación y de dignificar la profesión, dignificándose él, que en sus comienzos en Madrid, al terminar su trabajo, acudía a una academia para ampliar sus estudios, muy modestos por haber tenido que ganarse la vida en los primeros años, allí en poco tiempo se dio cuenta de que lo que más convenía a un periodista que ansiaba conocer mundo, era poseer idiomas».

También desarrolló una amplia trayectoria como empresario en el mundo del espectáculo. A partir de 1920, pasó a ocupar la dirección de la revista Mundo Gráfico y es entonces cuando Campúa hijo toma las riendas del oficio y asumiría el seudónimo de su padre.

Fue empresario teatral en los locales Madrid Cinema, Royalty y Romea, entre otros. Además fue coautor de diversas obras teatrales y radionovelas como «De polo a polo», escrita con Felipe Moreno y otros dos títulos escritos con Joaquín Vela: «¡Por si las moscas…!» y «Noche loca».

Murió en 1936, a los inicios de la guerra, convirtiéndose en uno de los primeros reporteros gráficos asesinados en España. Hay fuentes que afirman que fue asesinado en la puerta de su casa el 21 de septiembre de 1936, sin embargo el documento inédito que publicamos a continuación afirma que fue detenido el día 20 de septiembre y llevado a la Checa de Fomento, de donde fue sacado para ser asesinado el día 22 de septiembre del mismo año, siendo hallado su cadáver en el el Depósito Judicial.

Certificado de la Causa General de Madrid fechado en 1941 sobre las circunstancias de la muerte de José L. Demaría López "Campúa"

Certificado de la Causa General de Madrid fechado en 1941 sobre las circunstancias de la muerte de José L. Demaría López «Campúa»

José Luis Demaría Vázquez, "Campúa" padre junto a Alfonso XIII

José Luis Demaría Vázquez, «Campúa» padre junto a Alfonso XIII. En la dedicatoria puede leerse:
«Para Pepe Díaz, autor de esta para mí [emocionante] fotografía su amigo y admirador J. Campúa, 1916».
Dada la dedicatoria el autor de la foto pudo ser José María Díaz Casariego, que entonces trabajaba junto a Campúa en Mundo Gráfico

Algunos testimonios  afirman que fue asesinado por por su proximidad con la monarquía -durante años fue fotógrafo oficial de la Casa Real a partir de sus éxitos en Marruecos y mantuvo con Alfonso XIII una cercana amistad. Pero su hijo, en el mismo discurso antes citado, tenía clara la ideología de su padre y, con una frase que probablemente también podría definirle a él mismo, afirmó:

«Pepe Campúa era un trabajador de la clase humilde, del pueblo… Apolítico, como todo honrado informador gráfico, pero español cien por cien».

Su trayectoria y obra fotográfica -no suficientemente documentada- bien merecerían otro blog y un profundo estudio de investigación. A través de esta página también intentaremos publicar los retazos de su vida que sea posible rescatar. Entretanto, lo más completo que puede encontrarse en Internet es su biografía en wikipedia.

Será con una de sus imágenes como empresario teatral, rodeado de las «alegres vicetiples y girls« con la que terminemos a este post, sobre un pionero tanto de la fotografía como del espectáculo[Campúa padre aparece en el centro, marcado con un número 1 escrito a mano en la época].

Campúa padre, en un homenaje a las chicas de la compañía de Romea. Aparece en el centro rodeado de las "alegres vicetiples y girls"

Campúa padre, en un homenaje a las chicas de la compañía de Romea. Aparece en el centro rodeado de las «alegres vicetiples y girls«

Campúa y Gyenes, compañeros y amigos

El fotógrafo de origen húngaro Juan Gyenes trabajó en Madrid junto a José Demaría Vázquez «Campúa» entre 1941 y 1947, hasta que fundó su propio estudio en el que se convertiría en uno de los fotógrafos más destacados de la época.

Durante el tiempo que Gyenes trabajó en el estudio éste se encontraba en la Avenida de José Antonio nº 32, actual Gran Vía. Allí se hicieron juntos una pequeña sesión espontánea de la que se ve la complicidad y el compañerismo que unió a ambos fotógrafos. Las imágenes no están fechadas, pero por el tipo de material corresponden muy probablemente al inicio de los años 40.

Juan Gyenes y Pepe Campúa en el estudio de la Avenida de José Antonio

Juan Gyenes y Pepe Campúa en el estudio de la Avenida de José Antonio (actual Gran Vía) en Madrid

La foto que acompañaba en el archivo a esta imagen permite suponer que Juan Gyenes hizo a Pepe Campúa este retrato junto a su cámara, pese a que no está firmado y a que el negativo forma parte del archivo de Campúa

La foto que acompañaba en el archivo a esta imagen permite suponer que Juan Gyenes hizo a Pepe Campúa este retrato junto a su cámara, pese a que no está firmado y a que el negativo forma parte del acervo de Campúa

Juan Gyenes retrataría en otras ocasiones a Pepe Campúa y ambos compartirían experiencias y exposiciones, como ésta celebrada en el Hotel Palace marzo de 1947 de la cual el No-Do nº 223 B daba cuenta (a partir del minuto 6’00»).

No-Do exposición de Campúa 1947