Campúa, único fotógrafo en el viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes

Entre el 20 y el 24 de junio de 1922, José Demaría Vázquez “Campúa” tendría la oportunidad de ser el único reportero gráfico que cubriría el viaje del rey Alfonso XIII a la empobrecida región extremeña de Las Hurdes. Pudo hacer ese viaje gracias a que ganó un sorteo entre los reporteros gráficos y, con tan solo 22 años, realizó algunas de las fotografías más representativas de su carrera. Fue seleccionado como fotógrafo con el compromiso de facilitar las fotografías a toda la prensa ilustrada, tal y como señala Juan Miguel Sánchez Vigil en su tesis “La Documentación Fotográfica en España: revista La Esfera”. Este hecho puede explicar que se encuentren negativos del viaje a Las Hurdes en archivos de otros fotógrafos como el de Alfonso Sánchez Portela, que posiblemente Pepe Campúa le cedió para que los distribuyera. Como redactor para cubrir el viaje fue seleccionado por sorteo José García Mora, del diario El Debate.

Alfonso XIII retratado por Pepe Campúa en Las Hurdes mientras organizaba el reparto de alimentos, en el viaje que realizó junto al Doctor Marañón

Alfonso XIII retratado por Pepe Campúa en Las Hurdes mientras organizaba el reparto de alimentos, en el viaje que realizó junto al Doctor Marañón

Las imágenes que captó la cámara de Campúa se publicarían en revistas como Nuevo MundoMundo Gráfico o La Esfera –entre otras cabeceras de prensa escrita que se hiceron eco de la visita- y se convertirían un revulsivo para la opinión pública española al tomar conciencia de la enorme pobreza que se vivía en aquella región del país. Tal y como lo relató Mundo Gráfico en su número de 5 de julio de 1922:

Otro instante del viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes, retratado por Pepe Campúa al salir de una de las viviendas de dicha

Otro instante del viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes, retratado por Pepe Campúa al salir de una de las viviendas de dicha

Al volver a Madrid Don Alfonso, después de su visita a Las Hurdes, habrá traído, junto a la doliente visión de aquellos lugares tan llenos de pobreza y abandono, el anhelo firme y el propósito alentador de ir haciendo los esfuerzos posibles y las gestiones necesarias a fin de que se aminoren esta miseria y este dolor que hoy llenan a la más abandonada región de España.

Un viaje que marcó historia y que en el año 1998 fue repetido por los reyes de España Don Juan Carlos (nieto de Alfonso XIII) y Doña Sofía, quienes realizaron en Las Hurdes la misma ruta que cubrió Campúa.

En una entrevista publicada en el 18 de junio de 1963 en el diario Pueblo, el reportero recordaba:

“Fueron siete duras jornadas a caballo, por caminos difíciles y abiertos en la roca. […] Había que ordear montañas a unas alturas escalofriantes y yo he visto al rey que en algunos trechos tenía que bajarse de caballo y pasar a pie, porque tenía vértigo y le daban mareos. […] En el curso de cada jornada pasábamos un calor sofocante”.

Alfonso XIII, que apodaba a Pepe Campúa como “Pajarito”, porque en aquel entonces estaba muy delgado y ya le caracterizaba su gran nariz, pudo estrechar lazos con el joven reportero en aquel viaje y le dedicó una fotografía en la que posaron juntos en la región hurdana.

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Alfonso XIII firmó para Pepe Campúa un retrato de ambos durante su visita a Las Hurdes en 1922

Durante aquella ruta, además, Campúa le tomó al rey Alfonso XIII y al doctor Marañón una foto desnudos al bañarse en el río de Los Ángeles, que luego el fotógrafo recordaría como una de sus instantáneas más audaces. Según narran las crónicas completas de aquel viaje:

Alfonso XIII le dijo a Campúa: “¡ven Pajarito!, que vas a hacer una fotografía que no me ha hecho nunca tu padre”. El Rey se desprendió del pantalón y de la camisa, con lo cual quedó completamente desnudo, al tiempo que invitaba a bañarse a cuanto componían su séquito. Antes de meterse en el agua llamó al doctor Marañón, que se había quedado con el calzoncillo debajo de la rodilla. El Rey el echó el brazo por encima del hombro y Campúa disparó una placa”.

Lamentablemente no se conservan las placas originales del viaje a Las Hurdes debido a los sucesivos saqueos e incendios que sufrió el estudio de Campúa. Décadas más tarde el fotógrafo aportaba en la entrevista de Pueblo algunos datos sobre el destino de aquella foto del rey desnudo:

“Esa fotografía, cuyo cliché le entregué al rey en París, no sé cómo llegaría a manos de El Caballero Audaz en tiempos de la República. El caso es que la publicó en la portada de un libro… ¡En fin, más vale no hablar de eso!”

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